Las huestes de los partidos políticos ponen al día, engrasan y abrillantan la maquinaria electoral. Esta vez, en la arena política todos los artilugios y maquinaria de guerra, desde la pistola del abuelo a los tanques de Trillo, desde los “mass media” al boca a boca de militantes y cargos políticos.



En estas nuestras provincias de la España profunda sabemos que aquellas artimañas de caciques tan bien ejecutadas durante épocas republicanas no han sido erradicadas; persiste el reparto de papeletas casa a casa, persona-persona, favor-favor, incluso bien cerca de los colegios electorales los mismos días de las votaciones.



Nuestros populares reúnen a sus Alcaldes, provincia a provincia, con un claro objetivo de movilización: “hay que movilizar a la gente” ( para que les vote, claro. No se trata de votar en general), “hay que sacar un diputado más...”.



Cual perros de caza han comenzado el rastreo de votos.