Todo parecía indicar que la campaña electoral nos iba animar el último coletazo invernal.

Los púgiles habían efectuado sus pesajes con prometedores ejercicios de calentamiento. Rajoy calificó al PSOE como el "partido de los líos", y a González de "retrógrado". Nuestro ínclito Presidente, alias Aserejé, se lanzó al campeonato todo proclamas y pasión desatada; y como hombre de estado aconsejó y reprendió a su protegido. En plena convención del PP reprochó al gallego su ausencia de ambición política, y le advirtió que quien sale a "empatar" suele "acabar perdiendo".

En esta línea de arrojo, el Rasputín del Presidente, Carlos Aragonés -mandamás de los 'fontaneros' de Moncloa-, aconsejó al candidato el ataque directo, el valiente cuerpo a cuerpo.

Las bocas comenzaron a calentarse: el presidente de Murcia, aseguró que Pasqual Maragall "bebe muchos hectólitros de vino al día"; la señora García Valdecasas acusó al PSOE de pactar con "asesinos", y Trillo con lo del euro y la periodista de la SER.

La cosa parecía que se animaba. Sí, sí, una ya se frotaba las manos: Así me gusta, que empiece la fiesta, que corra el champán, las serpentinas y papeluchos. Tanto número, tanto ajuste, tanto programa...

Una vana fantasía, llevamos casi una semana de campaña, y el gallego nos ha llevado a la aridez mesetaria del programa y las propuestas. Pues sí, una vez arremangado, se ha metido en harina: "Hay que terminar los líos y ponerse a gobernar", proclamó con seriedad el aspirante popular. Nada de duros ataques y tácticas de confrontación.

El señor Elorriaga, un antiguo y discreto 'fontanero' de Moncloa, y el señor Rajoy han optado por la seriedad en campaña, el traje azul marino y llevarse sabido todo el temario como en las "opos". Hasta el mismísimo Pedro Arriola, gurú de las encuestas, siempre asesor de Aznar y marido de la señora Villalobos –¡Toma¡, para los que echaban de menos la pizca de corazón-, también recomienda prudencia en esta ocasión.

Y una se pregunta, si tanto proyecto y programa no tendrá algo que ver con el último barómetro del CIS, en el que el 67% de los españoles considera la gestión del gobierno del PP como regular, mala o muy mala; claro que el 76% considera la actuación del PSOE en la oposición como regular, mala o muy mala.

En viendo lo presente parece que la decisión del 14-M no se le presenta nada fácil a la tropa de votantes.