paloma1.jpgCon el sol llegaron los pájaros, pero solo los enanos del quinto se atrevieron. Jugaron al “dale que no se mueve” dejando un rastro de canicas, un “pin y pon” jardinero y su maceta, el espejo dorado de barbie-princesa... Aquella esquina del patio ha ido tomando el aspecto de una tumba micénica y nuevas pertenencias acompañan a la difunta.