Hoy no es un buen día.
Los sueños no tienen memoria en este día gris, pero sí recuerdos sin presencia.
Los laberintos acechan el día como guardianes insomnes.
La lluvia fina estancada en los poros de la piel, como agua sucia desprende olor a muerte y miedo.
No hay lágrimas de consuelo sólo lluvia en los charcos.
Si tan solo pudiese llorar un segundo, escupir una palabra, deshacer un gesto y echarme a dormir.