A veces las sorpresas te ponen la cabeza a pájaros, sopla el entusiasmo y este airón carnal despliega las velas risueñas del galeón... Y sientes que caminas por el lado soleado de la calle.

Otros días los hechos contundentes arriman el ascua a su sardina, y tozudos se abalanzan una mañana gris de un frío que se hielan las palabras... Y acabas a Dios rogando y con el mazo dando.

En apenas un par de horas, unas imágenes te estremecen y dejan un gusto desabrido con el cuerpo al aire. Un aire salobre y húmedo, frío e inmóvil como el de aquella plataforma petrolífera. Y con la visión de aquel hombre ciego que recibe el regalo de la aterida Hanna y sus heridas, vuelves al recuerdo de la ceguera infantil, a los recuerdos sin imágenes, que son recuerdos porque te los han contado, niña. Recuerdos para los que no hay olvido. Y lloras pero no tienes palabras, tan sólo te queda el placer.

Un día después, el destino se levanta generoso y regala ocasiones: cae en tus manos el genial artículo de John Berger —El País, 25 de noviembre— sobre “La vida secreta de las palabras”, y sabes que has comprendido y él sabe contarlo:

“Hoy, sin embargo, en el modo de pensar de los ricos y en los medios de comunicación que ellos controlan, ha quedado abolida toda noción de martirio y ha venido a sustituirla la de exención. Esa exención del dolor y de la violencia que parecen proponer, en primer lugar, el dinero y luego todas las falsas promesas del consumo. En esta película no hay ese tipo de exención. Por eso nos identificamos con ella.
Tampoco se rinde en ella culto alguno al dolor. Sencillamente se ofrece una visión de cómo a veces el sufrimiento conduce a una salvación compartida, que nunca es simple, que nunca es mera palabrería. Antigua. Algo que suelen descubrir quienes no tienen poder.”

Berger habla del sufrimiento y del don de la vida en la película de Isabel Coixet, personalmente te quedas con sufrimiento y placer.

Por minutos, todo un día repiten el mismo slogan: Hoy, día mundial del sida, ...millones afectados en el mundo por el VIH, ...en España. Comes y siguen repitiendo: ...nuevos casos este año en Salamanca. Friegas y comentan: ...retrovirales de India para Sudáfrica. Chateas y escuchas: ...terapia experimental con inhibidores de la integrasa para el sida. Te sientas y piensas que alguien camina por el pasillo del hospital para hacerse con sus dosis de Fuzeon y terapia combinada. Mientras tanto, por años Africa piensa que violar a una niña cura el sida.

Esta mañana, una duda de domingo y de antes de desayunar me atraca: ¿La bolsa del pan tostado va al contenedor del papel o de los envases? Esta vez me inclino por los envases.