20060222000006-cash.jpg

La mirada sobrevuela los tejados grises en una tarde de nubes bajas, melancolía y alambradas hasta el borde de los cielos. Los acordes lejanos de la guitarra y el bajo caldean mi pie izquierdo inquieto bajo el pantalón de franela negra. Las nubes retorcidas y punzantes, sin rumbo entre los enjambres de alambres de espino detienen el tiempo en esta lluviosa tarde de invierno: I walk the line. Veloz como el tren de Jackson y limpia como un grito en los campos de algodón de Arkansas la mirada se acerca al perfil mustio y sin fisuras del guardián en la torreta de vigilancia que con calma y precisión gira su cabeza y su rifle hacia los patios de Folsom: The man comes around. Los acordes cada vez más altos se mezclan con los gritos, las palmas y los deseos locuaces de los reclusos uniformados de un azul sin pizca de cielo. Tengo la pantalla a tan sólo unos pasos y sus imágenes son mi retina. Las oscuridad de la sala no deja lugar a los susprios y desde la butaca rosa, hundida y algo desvencijada, un fugaz viaje en el tiempo me abandona entre un cargamento de hombres ruidosos y expectantes. La música y las voces, el ritmo encendido y cargado de los pasos sin salida de los hombres enjaulados cortan el ambiente en la habitación gallinero entre las miradas y los rifles de los hombres del alcaide. La hoja asesina de dientes redondos de una sierra de carpintero nos asalta en un primer plano al compás de los acordes de la melodía que no cesa, cada vez más inquieta como las manos y los pies de los reclusos de Folsom: Folsom prison blues. El hombre de negro encorva su torso y con los ojos fijos en los dientes de sierra recuerda su infancia, a su hermano Jack, los cantos religiosos de su madre y la amargura bañada en alcohol de su padre. Es el primer concierto de Johnny, también su primera grabación después de una temporada en los infiernos, y June, la de Ring of fire, está con él, y Cash ha querido que fuese en esa prisión de máxima seguridad — después sería San Quentin— en homenaje y recuerdo a todos los presos que le han escrito y le ayudaron a recuperar el aliento tras la quema. Radiante y pletórico, The man in black sube a escena y, desafiando los consejos del alcaide, recuerda a los hombres de azul que son reclusos, les enseña con desprecio el vaso con el maloliente agua del penal, la arroja al suelo y comienza el concierto con el Cocaine Blues con June a su lado, siempre a su lado, hasta el final. JC murió el 23 de septiembre de 2003, unos meses antes había muerto June.
Durante más de dos horas "En la cuerda floja", del director James Mangold nos atrapa en la vida y las canciones del señor Cash, genialmente interpretado por el señorito Joaquin Phoenix, y en su tortuoso y largo amor por la señora June Carter, que borda la actriz Reese Whiterspoon.