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“La noche está estrellada, tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

“Hoy siento en el corazón un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son tan blancas como mi pena”.

Lejos, muy lejos, más allá de los confines de Orion, unos días atrás, el encontronazo temerario —o, tal vez, el abrazo desgarrado— de las galaxias Antannae nos ha dejado miles de millones de nuevas estrellas en nuestro cielo de Salamanca. Un ir abriendo boca de lo que sucederá cuando nuestra Vía Láctea choque con la vecina galaxia Andrómeda dentro de unos 6000 millones de años.

“Las estrellas de la noche se volvieron siemprevivas”.

"Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais... atacar naves más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir".

—No quiero perdérmelo. ¡Buahh!