—No corras tanto, no puedo con todo, me tienes deslomada.

-Calla, tonta, y apura que se nos van a descongelar el pescado.

-¿A descongelar qué...? Ilusa, con el frío que hace aquí no se descongela nada. Estaríamos más a gusto en la sección de congelados, entre las bolsas de espinacas o las rodajas de atún del Mercadona. Casi vuelvo y me instalo. —Opina Misombra toda llena de razón.

El gélido ambiente invernal acompaña al clima del momento: congelada la economía, congelada la crisis, congelado Zapatero –hasta las cejas han abandonado el tradicional pico por un punto de inflexión-, congelado Rajoy, congelada la banca, congelados todos. Los congelados el producto estrella del momento. Y mi querida Espe: “Mira como tiemblo.”

Caminamos otro trecho más por la Avenida de Los Cipreses, bordeamos la rotonda, cruzamos, seguimos calle abajo, subimos la cuesta y ya estamos congeladas.

El momento está congelado. ¿Quién lo descongelará? El descongelador que lo descongele buen descongelador será.