Comienzo el día. El día es el cartero que llama en mi casa pero se ha equivocado de piso.

Un par de horas más tarde, el día es un chulo en un coche tortuga que casi nos atropella en un paso de peatones y semáforo verde.

A las dos, el día es el estanquero que no puede venir a tomar el Perucchi porque ha quedado para fornicar.

En el sillón, el día es Milanzarote que se va Cuba! en viaje de trabajo (qué venga moreno, por dios!, ese tono cadáverico no le sienta nada bien)

El día son las palabras ocultas, las canciones y las voces.

Con esta oscuridad ya no hay día. Hay un anuncio en la tele que dice que somos todo lo que hemos visto… Borges decía que “Somos todo el pasado…”. A estas horas soy todo pasado y sueño.