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Esta mañana he pasado un buen rato olfateando en la perfumería. Comencé risueña por unas ligeras gotas de colonias japonesas en las muñecas pero no me convencían..., comprendí que me llevaría más tiempo del pensado, lo ZEN se ha vuelto más empalagoso y oscuro que el barroco francés. No tuve más remedio que repasar varias filas de estantes repletas de todas las publicidades televisivas y más... y aliñar los nudillos y las palmas de las manos con aromas de lo más variopinto; o sea que al quinto perfume tenía una melé de perfumes de mandarinas, rosas y jazmines en las manitas que me aturdía el corazón. Pero había decidido que no me iba sin el nuevo perfume. Muy a mi pesar -me gusta probar los perfumes en la piel-, con un manojo de palitos de papel en la mano retomé mi búsqueda fragante, y al final encontré Un jardin après la mousson, et oui, c’est pour moi. Eso sí me ha costado una indigestión en la pituitaria que me ha tenido a agua todo el día.

Horas más tarde paseando despistada por el cibermundo me encuentro con unos perfumistas franceses -cómo no!- EGOFACTO que después de un test divertido y coquetón te recomiendan el perfume ideal para lucir tu ego y seducir, por supuesto. Tras este análisis tan científico han llegado a la conclusión que Me myself and I es mi perfume
Su divisa: El infierno son los otros.
Su emblema: La flor de la cicuta

¿Me sugieren que aplique cicuta a esos otros infernales que me visitan, o su aroma tendrá efectos cicutarios en los otros? Una pena que no pueda salir de dudas, tendré que conformarme con mi jardín después del monzón repleto de jengibre, especies, vetiver y flores de mariposa.


"dejaban tras de sí un rastro de champú y suéteres de algodón". Guillermo Fadanelli.