Las fragancias de las noches de verano despiertan los deseos dormidos. Olores del jardín después de la tormenta. Era medianoche, gotas sonoras y brillantes comenzaron a caer, templadas y huecas. Vapores despiertos y deseos húmedos de noche de sábado. La lluvia arrecia. Aromas de pieles hambrientas santifican la noche de piedra dorada. Bautismo de lluvia. Promesas y deseos. Los cuerpos empapados en las escaleras de la Clerecia. Estrellas y conchas. Los sonámbulos caminan con la expresión de los seres olvidados. Olores desde de la tierra, desde los balcones; rosas, geranios, petunias, juncos, trigales, tilos y flores sin nombre ascienden por la calle Compañía. Un aviso de dios. Una promesa cumplida.