Es una noche oscura y fría, bajo un cielo saciado de estrellas: Perseo, Cruz del Sur, Pegaso, Hércules. Olvidadas. Lejanas. "Tus ojos me recuerdan las noches de verano negras noches sin luna, orilla al mar salado, y el chispear de las estrellas bajo un cielo negro y bajo." Una noche perezosa y solitaria. El viento titubea helado. Villagonzalo de Tormes. Nada parece anunciar la nieve que se avecina. Autovía de Avila. Lucecitas dispersas a los costados. Perdidas. Las once de la noche. En la radio Maria Bethania canta Tua de Adriana Calcanhotto. Tres grados bajo cero. "Me embriagaré una noche de cielo negro y bajo, para cantar contigo, orilla al mar salado, una canción que deje cenizas en los labios." Diminutas a lo lejos, las siluetas de la Catedral y la Clerecía. Andrómeda, Leo, Libra, Orión, Cassiopea. Ha llegado del momento de guardarse de la nieve y esperar.