Con tantos quereres como le tengo a Misombra, el descubrimiento de este rutilante fragmento de El rayo verde de la señora Poniatowska me ha alegrado este lunes de nuevo frío y oscuro.


"Si antes iba yo a la playa casi desnuda, hoy cargo el bolsón de las precauciones. Encierro mi sombra para que no escape, la doblo en dos y la extiendo como toalla en la arena. A veces va a meterse bajo las sombrillas y tengo que gritarle que aún es mía. No le gusta reflejar mis hombros que se encorvan, mis piernas vencidas. Se alarga queriendo ser garza, mientras yo me asiento como el café en la taza, doblo el cuello. ¡Hasta ella quiere abandonarme como me abandonó la otra después de hablarme del rayo verde!"

El rayo verde. De noche vienes. ELENA PONIATOWSKA.