A la sombra de una cortina blanca tengo sueños deshilvanados, prendidos con alfileres. Tienen varios remiendos mal rematados que se deshilan. Necesito varias horas de la mañana y dos cafés para repasarlos y cogerles el dobladillo. Aún así, a pesar de mis dotes de zurcidora no consigo un trapito ni tan siquiera corriente.

Si duermo bajo los tilos en flor del paseo ¿cómo serán los sueños?