tippi-hedren.gif¡Por fin!, mi amiga Rita ha logrado terminar su sesudo artículo después de varios insomnios, tardes de lluvia y un mareo, eso sí, el tema becario-JS está no ya congelado sino crucificado y en ella en capilla ante los próximos avatares profesionales, ¡una pena! porque con la entrada de la primavera la estoy viendo instalar el aire acondicionado en un intento por mitigar la calentura de tanto sofoco...

Y de tanto hablar, contagiada estoy, me siento en similar tesitura, a pesar de los cuidados que me prodigo –¡con lo bien que me apaño con los artilugios!-. Este nuevo airecito que rueda por las calles y voltea en las esquinas, esa luz mañanera que tanto madruga, estas bandadas de pájaros desatados, charlatanes piadores -¿cuándo comenzarán el ataque?-, me tienen con el estómago en erupción y más abajo con destellos de colorines, en ebullición, vaya, y falta una semana.

Ya temo el maléfico día equinoccial, que, después de todo, tan solo señala el pistoletazo de salida, luego lo que te rondaré morena. Todo esto sin contar con que al final no me chapuce en la bobería ésta del enamoramiento, que me estoy viendo venir (me lo predice el horóscopo) y me temo...

Y lo peor, mi violeta africana, tan exuberante y lozana, no florece, y mis narcisos y tulipanes aún por brotar.