LAM.jpgLa mañana soleada prometía hacer sentir ese calorcito en la piel. El azote de un norteño viento helador me devolvió a la melancolía dominguera.


"Ella pensaba que había terminado con todas las traiciones, las bajezas y los innumerables apetitos que la torturaban. Ahora no odiaba a nadie, un crepúsculo confuso se abatía en su pensamiento, y de todos los ruidos de la tierra no oía más que la intermitente lamentación de aquel pobre corazón, suave e indistinta, como el último eco de una sinfonía que se aleja."
Gustave Flaubert, Madame Bovary.