Me acuerdo de aquel tipo de pantalones rojos que, en las galerías Viacambre, me agarró de la mano y me preguntó: ¿Nos vamos? Y me fui con él.
Me acuerdo de la envidia que tenía de mis amigos cuando subían a los tejados de la Catedral, y del vértigo que me daba sólo pensar en verme en aquellas alturas.
Me acuerdo de aquella conmovedora carta de amor que B me escribió, y que rompí en sus narices después de leerla.
Me acuerdo del edredón de flores amarillas y verdes de G, y de un espejo colgado encima de su cama.
Me acuerdo de mi amiga M que nos contaba que su novio GT se daba cabezazos contra la pared cuando ella lo sacaba de quicio.
Me acuerdo del silencioso enamoramiento de RF.
Me acuerdo del baño templado con que B me cuidó aquella mañana, y de que cerré la puerta al salir de su casa, y me dije nunca más.
Me acuerdo de R ayer en el concierto de Lali Puna, me gustó verle.
No me acuerdo de cómo conocí a R, ni de la mitad del concierto.
No me acuerdo del nombre del tipo de los pantalones rojos, bueno me acuerdo del alias, Onofre; además está muerto.