plaza_noche.jpgAyer cuando ponía fecha a no sé qué papel me di cuenta de que era 1º de abril: ”Anda el aniversario de la Victoria”, pensé y seguí escribiendo “de 19...”, me faltó el 39, —¡¿tan mal ando de cabeza?!—, tuve que tachar, centrarme —nena que estás en el 200... ya cinco— y acabar estampando la firma. Tantas vueltas que nos traemos con ese rifirafe por la estatua del Generalísimo y, sin embargo, no recordamos aquel último parte de guerra: ”desarmado y vencido el ejercito rojo”, “la guerra ha terminado”.
Ahora que el Herald Tribune nos las augura negras y el barril de Brent sigue caliente, creo que el gobierno debería de tomarse la situación económica en serio, comenzar a hacer caja y mediante subasta pública deshacerse de esos bustos, estatuas y efigies del Caudillo para solaz y alborozo de sus secuaces que con amor las cuidarían en sus balcones y jardines.

Hoy es un gran día para mi querido Lanzarote, hoy comienza su año de gloria –hasta lo proclamó fiesta—, y el discurrir de los eventos del 2005 Plaza Mayor de Europa. Hoy con un día agitado: pregón, comida, concierto con vino español, tracas nocturnas en la plaza, temo por su bienestar y preocupaciones; el tiempo no acompañaba, así pues he tenido que llevar unos huevos a Santa Clara, y bueno parece que el sol va entrando en razón, ¡qué alivio! Sí, aquí por Ciudad Jardín ya clarea. No confundir con la última exposición que mi cordobés inauguró el jueves en la sala Art21: «esa naturaleza que mantenemos cautiva en la ciudad». Claro que en un plis-plas mi Lanzarote le deja sin verde, ni jardines, ni ná, ahora que ha retomado sin pudor alguno su viejo proyecto de desmontar la plaza de Los Bandos por un estupendo parking.

Una, mientras tanto, saca lustre a las escamas desde la mañanita bien temprano, afila las púas y lima las zarpas para lucir esta tarde hecha un pincel entre las fieras a los acordes de la Royal Philharmonic Orchestra, en el evento de los eventos codo con codo con mi Lanzarote y la crème de la crème de charrilandia: afamados ganaderos, proyectos de toreros, alcaldes de la bisbarra, estrellas de la telecharri, diputados de zona..., una pléyade de cabezas pensantes y mecenas culturales.