¡brrr! El frío rugoso de la mañana.
¡umm! El regusto vibrante del café.
¡uf! El chirrido mustio de la puerta de la oficina.
¡bah! El parlado insípido de mi jefe.
¡oh! La figura frugal de la vecina desteñida.
¡ah! El griterío picante de los escolares.
¡huy! La mirada crujiente de la estanquera.
¡ooh! El manoseo susurrante del edredón.