El sueño es nuestra cotidiana práctica de locura. En el momento de enloquecer diremos: “Este mundo me es familiar. Lo he visitado en casi todas las noches de mi vida”. Por eso, cuando creemos soñar estamos despiertos, sentimos un vértigo en la razón.

Los que aman, odian. Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares.