Emma B.El diario de una chica de provincias
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sans adieu 1, 2, 3—Señora Fitzgerald, el señor acaba de llamar. Dice que volverá un poco más tarde. Los asuntos en la Bolsa se han complicado. Llegará con el tiempo justo para cambiarse e ir a la opera. “Los problemas en Wall Street no han hecho más que empezar. Hay que buscar la manera de resguardarse, o la crisis puede tocarnos de lleno. Aunque, por el momento, cariño, no tenemos por qué preocuparnos”, dijo Frank anoche. Malos tiempos, todo el mundo lo dice. ¡Oh, dios! Son las seis y media. Tomaré un sándwich y me vestiré antes de que Frank llegue.” Alina abrió el nuevo perfume recién comprado en Macy’s. “Recién llegado de París. La última fragancia de Worth, Sans Adieu. Puede probarla. Creo que le gustará. Es diferente, exquisita y suave”, le había recomendado la dependienta de la sección de perfumería. Pero no fue el aroma a melocotón y limón, lo que la convenció; fue el envase lo que la cautivó: un cilindro de cristal verde oscuro, sobre una base de cromo y madera. De nuevo, leyó la firma grabada en la base del frasco: “R. LALIQUE”. Lo sostuvo entre sus dedos con delicadeza y temor como si se tratase de una frágil obra de arte. “Original. Realmente genial. Sólo un artista puede lograr un diseño tan diferente para un perfumero. Pero no supera a sus joyas, las prefiero, creo... Desde luego la tapadera en forma de cono con esas láminas redondas, unas encima de otras, sin llegar a tocarse. Muy diferente de lo visto.” Alina había elegido para esa noche un complicado vestido de chiffon color crema, sin apenas escote, que emitía un sonoro fru-fru cuando se movía por la habitación. Cuando Frank entró en el apartamento, Alina estaba sentada delante del tocador enfrascada en adivinar los aromas de su nuevo perfume. Un estadillo amargo y fugaz resonó en toda la casa. Un hilillo helado recorrió su espalda. Asustada, abrió la puerta del despacho. Frank se había disparado un tiro en la sien. Comentarios » Ir a formulario
Frank un exagerado, si se hubiera puesto Opium, lo entiendo ó La Maja, ó incluso Chispas. Pero que no le guste Lalique...
A ud. desde que visita el Fontana la veo poniéndose Maderas de Oriente. Yo soy mas de Varón Dandy y pañuelo con tres piquitos en el bolsillo de la "americana" Fecha: 29/03/2008 11:57.
ja,ja... menos mal que lo frecuento poco -más que nada por guardar la línea- que si no me veo derrochando aromas de la maja de myrurgia. Ese bar es tal cual el salón recreativo del Liceo Casino de mi pueblo.
Fecha: 31/03/2008 20:01. |