No hay nada como darse una vueltecita por Galicia estos días de campaña electoral. Te encontrarás seguro con esos enormes cartelones publicitarios en los que el guapiño de Feijoo te traspasa el achacoso corazoncito con sonrisa cautivadora, ojines de terciopelo y labios de Clark Gable —nada que ver con el sosaina de Herrera. Todavía tengo pesadillas con aquellas vallas publicitarias que daban más susto que el lobo a Caperucita—. Nuestro Feijoo es todo un gentleman con sus trajes de corte anglófilo, el consabido paraguas, imprescindible con las que están cayendo, sólo le falta el bombín a lo Mr. Steed de la serie Los Vengadore. Le sentaría divinamente, seguro, hasta soy capaz de jugarme las ruinosas acciones del Santander.

No me extraña que le lluevan admiradoras a lo largo y ancho de todas las galias; incluso verdaderas enamoradas que no tienen pudor en contar los entresijos de su amor en un blog. Ilovefeijoo.blogspot.com es el rincón de una lucense, estudiante de Veterinaria -o eso dice ella, vete tú a saber—, locamente enamorada de Sir Feijoo.

El suyo es un amor platónico “que me anima, que me fai prestarlle atención, que me mobiliza...”. Nuestra namorada lo tiene claro “El quiere mi voto y yo le quiero a él”, aunque lo suyo no es comunión ideológica a lo Soraya, ni arribismo, “a mí esto de la política no me gusta mucho, lo que me gusta es él, su mirada, sus ojos, lo que dice, cómo lo dice...”.

Ella bien podría hacer suya aquel verso de Miguel Ángel:
¿quién me defenderá de tu belleza?"