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Un seductor descubrimiento: Las mujeres de Van Dongen en el museo Picasso.


"Se sujetaba leve a su brazo, tan levemente como cuando bailó con él antes. Se sintió orgulloso y feliz entonces: feliz de estar con ella, orgulloso de su gracia y su porte señorial. Pero ahora, después de reavivar tantos recuerdos, el primer contacto con su cuerpo, armonioso y extraño y perfumado, produjo en él una agudo latido de lujuria. Aprovechándose de su silencio, le apretó el brazo de su costado;>>

Los muertos. Dublineses. James Joyce.