La pareja se ha ido. La pequeña Lolita y el polaco han conseguido meter el traperío desparramado por la habitación más los productos de la tierra en la maletita y nos han dejado. Misombra dice que ya era hora, que tanto amor para desayunar le revuelve el estómago y luego no se le asienta en todo el día. "Pero..., si es tan bonito, dos rubios tan monos, tan juntitos...”, creo que me estoy volviendo una sentimental. Cómo añoro nuestras sentadas en el balcón para fumar a escondidas de Misombra y el polaco que se está quitando y araña si olfatea el tabaco. Lo peor va a ser el verano, apenas faltan unas horas para que se vaya y ya le añoro. Aquellos calores sedientos, las noches a la sombra de la luna..., más de nueve meses para volver, toda una gestación a base de abrigos y escarcha.

Para festejar la vendimia y el fin del verano nuestros políticos han celebrado el Día de la Provincia. Todos los que son alguien en la política provincial, -o de la provincia o provinciana ¿cómo se dice?, últimamente ya no sé ni escribir- estaban ayer en el Palacio de Congresos aplaudiendo la medalla de oro al señor del Bosque -Milanzarote tan acicalado como siempre no faltó a la cita- y comiendo de lujo.

Zapatero nos sube la luz, pero no me sube los impuestos en esta hornada, y le espera la huelga general para celebrar el otoño.  

Hoy a las 5:09 hora oficial peninsular comienza el otoño, Marte, Júpiter, Urano y Venus son visibles al atardecer, dentro de poco podremos ver las Dracónidas, y además es luna llena. Pero..., eso no me consuela; hoy se cumplen dos meses desde que mi querídisimo amigo murió;  de pronto, en cinco golpes de teclado.

“Con los jazmines sucede lo mismo que con las personas que salen a vagar por las noches después de muertas”*

No huelo los jazmines pero siento un frufrú en el balcón con olor a tabaco que me recuerda a los ausentes. La casa encantada comienza el otoño.

 

 *La hojarasca. Gabriel García Márquez