Tanta teoría de sistemas, tanto realismo político, tanta teoría de la integración, para que luego llegue un guaperas con artimañas de pirata de teclado y acabe dando al traste con toda la parafernalia teórica de las relaciones internacionales, que se convierten en un patio vecinas pringado de cotilleos y secretos a voces: Cristina Kichner que le pasaba todos los papeles importantes al maridito -¿qué ahora sola, fané y descanyada?-, Morales que se opera en secreto de un tumor, que si Sarkozy es un mandón y demasiado susceptible, que si Putin y Berluscconi son demasiado amigos, de la Vega y su “interés” por los casos que investigan los jueces y afectan a los gringos, o corrupción en Marruecos.

Enfurecidos porque Mister Wikileaks se ha ido de la lengua acaban de ponerle precio a su cabeza. Como siga largando a éste lo fulminan como a la periodista rusa, Anna Politkóvskaya, o al ex-espía ruso, Litvinenko.