domingo silente
Es una mañana extrañamente silenciosa, el cielo cargado de grises. Los coches no suenan en la avenida, ni el taconeo de los fieles por la acera. Desde mi ventana puedo ver los pájaros madrugadores que revolotean entre las antenas. Antes de desayunar apenas eran dos, ahora he contado hasta diez. Una mañana quieta. Aire fresco de plomo tormentoso. Cuento las antenas, veintisiete. Nunca me salen las mismas, ayer eran veinticinco. Suena un teléfono en la calle, y la ducha del vecino. Subo el volumen de la música, Le jazz et le gin.
4 comentarios
emma -
su desdén por el tabaco merece un beso a la carta.
Toisaras -
Queda cutre cruzar media Salamanca con la hamaca debajo del brazo, pero por ese ratito en su terraza junto a Ud., como si tengo que cargar con un diván de tres plazas.
!Por Dios! que escalofrío, sólo de pensar en ese turrón helado en la comisura de su boca...
emma -
un beso de turrón helado
Toisaras -
Mi balcón es como las pantallas de la DGT, días de mucho tráfico y días de ningún tráfico. Hoy por lo que se ve, toca nivel amarillo. También puede ser que ando yo como depre, no me apetece que haya tráfico, así no tengo ni que asomarme.
Domingo de tumbing y tocho.