Estamos como queremos. Ya tenemos Plan
y tenemos Vallas. No podemos quejarnos. Para comenzar el año mágico ( suma 7, para los negados) lo tenemos de lo más completito. ¿O tenemos un Plan vallado? ¿O unas vallas planificadas? ¿O un planificado vallado? Bueno no sé... Creo que me estoy haciendo un lío. La niebla -como en el ambiente exterior- se ha instalado en mi cerebro de chica provinciana, y sólo me deja unas ligeras neuronas cubiertas de una preciosa cencellada.

Mi querido “Lanzarote”, fiel a sus maneras de caballero de la negra armadura, está dispuesto a defender esos “papelillos de ná" -y ¡en catalán!- con su vida, si llegare el caso. Así me gusta, políticos con salero y agallas, que para “pusilánimes” sobrados estamos. Lo que sí no me pierdo es el embarque de los “papers”. Allí me planto entre las vallas, con mi equipo polar y el catalejo antiniebla.

Mi cabecita cencelleante es un hervidero de preguntas: ¿vendrán de noche? ¿Los sacarán de día y en trailer? ¿Los tirarán por la ventana? ¿Los levantarán en helicóptero? ¿Habrá tortas como auguran los del Plan? ¡Huy! que eso no es, boba... ¿en qué estás pensando?