primaveras.JPGAyer me llamó mi amiga Rita, desesperada y exaltada, no sé si es compatible, pero tal era su estado emocional. “Nena, tengo la libido por las nubes!!!!”, ella que es tan culta y correcta, así lo dijo; claro que diez minutos después ya habíamos pasado a un: “No entiendo como puedo estar tan salida”. La verdad, es para preocuparse con la que está cayendo: niebla invasiva, ola de frío, nieves, sequía, apostolado Vaticano... no es el momento propicio. Allá con la “calo”, puede pero ahora, como que no pega, ¿verdad?, “mais c’est la vie”.

Con demoledor alarde de lo práctica que es una, no lo dudé ni un momento, fui directa al grano: “Tendrás que hacer algo y ponerle remedio. Si no imagínate cuando llegue la primavera...”. Da pavor pensar lo que se puede montar entre el subidón adrenalínico del momento y el propio crecimiento del “alien” libidinoso.

Sin saberlo he abierto la Caja de Pandora, porque tiene un becario, tipo Jesucrito Superstar, muy mono, interesante... pero que no, que no podía ser, es más joven y becario. Y lo peor, tal comezón la tiene bloqueada, su tremendo artículo no logra salir, su cabeza no está para disertaciones; el bloqueo existe por sí mismo, alimentado por el becario. Una vez más, intenté poner racionalidad: "A ver chica, no se tiran todos tus colegas a sus becarias, entonces ¿por qué no puedes hacértelo con el JS?". O no, o seguimos con el doble rasero por mucha élite intelectual de izquierdas y más, de que se trate.

Vaticino un fuerte atolladero para ese artículo.