Mi becario, el cenizo, ha desaparecido. ¿Otro más a la lista? Después de todo ese tiempo de explicaciones, paciencia –que no tengo- y buenos modales de “profe simpa”, nada el muy desagradecido ni un detalle, ni una socorrida cajita de bombones.

Eso sí, una vez más he confirmado mis intuiciones y principios femeninos:

1.- No fiarse de los tipos que no miran a los ojos cuando hablan: Uhmn...¡Ojo al perro!

2.- Los tipos con aire de arrastrar una cruz y no poder con ella, en el recodo más inesperado, tiran el madero y desenvainan la espada.