Con tan sólo unas horas de verde y de un batir de olas grises y blancas mis escamas brillan; las gotas de lluvia resbalan y desprenden un aroma salobre-resinoso que recuerda el olor de los pinos al borde del mar.
Entre chaparrón y chaparrón mi amigo el flaco me cuenta que se va a Méjico, que su vida artística va sonada y su vida sentimental es un caos -otro seductor atrapado en su juego-, que le escriba guarradas y le cuente cómo es él. ¡Lo que me faltaba terapia emocional-sexual virtual! Algo tendré que inventar..., necesito que me cuente más -de una época a esta parte camino entre seductores: sofisticados, naturales, torpes... una gran fauna-.
Y esta noche, una luna soleada vela mi carrera veloz por la estepa castellana bajo un cielo estrellado.