Estoy sentada ante un café en la terraza del Clavel con mi amiga la petarda, que lleva una hora sin parar de hablar, y mi sombra que ha optado por tirarse a la bartola en el escaño.

La petarda no para de fumar, y con cada pitillo que se ventila mi nervio se estira... Ha contestado a un anuncio de contactos del Tentaciones, y cada delgado, alto, rubio de cuarenta que se tropieza la sobresalta. Ya tiene la ficha: viajero, activo, deportista, leído, ecologista, respira lo justo... ¡Nena! -le digo- este no es del sur... por lo menos sueco o de más al norte.
Mira, a lo mejor, es ese de la camisa beig que se acaba de sentar, dice y le larga un tejazo de tuerta.
No creo ese no es rubio, solo blanquito, estaba entre los 30 que fuimos al concierto de Dayna Kurtz, además es el novio o medio novio de la costu.
¿Seguro? -pregunta incrédula y oigo como mi sombra se troncha agitando el quinto martini-, creo que lo confundes..., terquea
¿Dime una canción con nombre de mujer? Para concentrarse mira fijamente al de beig que revuelve el café y mira. "Angie" de los Rolling, es de mis favoritas me dice. Bien no había pensado en esa, está bien sí me pero necesito más...

La petarda se levanta y se sienta en la mesa con el beig y le pregunta por canciones con nombres de mujer. Ya no puedo seguir escuchando... mi sombra me tira del brazo y aprovecha para sacarme de la terraza. Se acerca al oído y me susurra: Esperanza, Esperanza le bonheur ... Esperanza, Esperanza et l’espoir est en nous mon amour...

Sí, me gusta... ¿sabes alguna más? le pregunto. Me cuelgo del brazo de mi sombra y subimos la escalera de Tentenecio.