Hasta hace bien poco sólo conocía aquello de “Los viernes milagro” -simpática peli de Berlanga-, desde ahora tenemos “Los sábados manifa” ( o manifaes como las ha bautizado el amigo Forges). Empezamos con la concurridísima en contra de la negociación con ETA; luego seguimos el pasado sábado en Charrilandia a favor de la unidad del archivo, y este sabadete la contraria al matrimonio de homosexuales promete convertirse en un desfile de casullas, capelos, birretas y vestidos encarnados, bonetes, mitras y sotanas en el más puro estilo de la felliniana "Roma" con el paisano Rouco Varela abriendo el desfile de modelitos. ¿Cuál será la del 25 de junio? ¿Un desfile de 25000 gaiteiros para celebrar un nuevo triunfo en Galicia?

Claro que el sector gay no permanece quieto y el carnaval Carlinhos Brown promete convertirse en el fiestorrón jolgorio del orgullo gay y de comienzo del verano. Ya he desempolvado mi embozo a lo Celia Gámez para susurrar aquello de “la española cuando besa (...) y a ninguna le interesa besar por frivolidad. El beso, el beso, el beso en España lo lleva la hembra muy dentro del alma...” Un susurro ligero y sensual de calidez envolvente, nada que ver con las voces de los chicos del Meyerhold Theatre Center de Moscú. En un ataque de oscuro cultismo mi sombra se atizó una sesión de Sófocles en ruso que la dejó boquiabierta ante la precisa interpretación vocal –voces profundas cargadas de matices-, musical y plástica del dolor de Filoctetes. Un dolor que no tiene consuelo. Nuestro trágico héroe sofocleano, abandonado en una isla solitaria a causa del hedor que desprende, es engañado por Ulises que codicia el arco de Filoctetes porque, según la profecía, le permitirá conquistar Troya.