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Emma B. El diario de una chica de provincias

un petit cadeau

un petit cadeau

Mi sirenita no se parece a Daryl Hannah. Es de otra raza, más bien mediterránea, por su piel tostada, el lunar caprichoso en el hombro y sus escamas azul platino como el mar de Ulises.

Después de dos días de jugueteos con el cubo y la palita, de siestas entre algas deshidratadas —que, al fin, encontré tras recorrer todos los herbolarios de la ciudad —, y de atracón diario; su apetito comenzó a desfallecer. Su canción perdió el entusiasmo de las olas contra los acantilados de Pharos. Una música tristona y melancólica sin rumor de orilla, ni vaivén de deseos, brotaba sin cesar de lo más hondo de su cola.

Ni la sal a paladas, ni las raciones extras de algas selectas de las Rías Bajas le arrancaron nuevas sonrisas. Detrás de la puerta entreabierta, escuché sus lamentos de voz oscura: “Una sirena en una bañera... ¡qué triste es tu suerte! Medrosa tirita tu aleta menguada.” Sus escamas cada día más resecas por las tardes de calor de fuego perdieron el brillo de la luna en el mar.

Su corazón ya no duerme, está despierto, despierto, los ojos abiertos, la frente arrugada y la aleta callada. La madrugada refresca a eso de las seis. La campana del convento de Dueñas repica con fuerza. El viento del amanecer trastea con saña la ventana de la salita. Ya no huelo a mar salado; ya no escucho el lamento silencioso: “¡Qué triste es tu suerte!”. En tres pasos estoy en el baño. Mi pie tropieza con el tapón que rodaba hacia la puerta. La bañera está vacía, cerca del agujero de desagüe un diminuto fósil de unos ocho centímetros, un pequeño caballito de mar, descansa entre las ramitas de algas verde arrugado. ¡Qué precioso regalo!


1 comentario

Toisaras -

Siento mucho lo de tu sirenita, es cierto que una vez que las ves en casa allí, en la bañera, jugando con el bote de body milk marca Día,ó quitandole pelos a la esponja de la ducha, se le coje un cariño como de niño saharaui, a treinta días.
Si Dios acertó en la creación del Universo Mundo, lo siento pero he decir tres fallos en los tres mundos que se conocen, a saber y saber cuales:
A.- Mundo Mineral, el ónice. ¿Puede haber un mineral más horroroso que semejante y hortera piedra?
B.- Mundo Vegetal, la chirimoya, excelso su sabor, pero te tienes que aguantar las ganas de comer a cucharadas por las dichosas pepitas.
C.- Mundo Animal, ¿puede haber un animal mas hortera, feo, e inservible que el cabaliito de mar?
En casa de los horteras, prolifera el ónice, al que ellos llaman ónix, sobre todo en cuartos de baño y salas de estar.
El caballito de mar, puede aparecer en cualquier habitación en casa de un hortera, incrustado en un bloque de metacrilato amarillo, ya es lo peor de lo peor. Los hay que incluso lo llevan en el pomo de la palanca del cambio de su automóvil.
En fin que Dios como todo el mundo a pesar de poner el hombre todo su interés, cometió los tres fallos citados, lo demás de "albillo"