Hay semanas que pasan volando. Otras semanas los días caen a cuenta gotas.

Las contorsiones límpidas y precisas de los chicos de Olga Pona, parejas de bailarines que no se miran a los ojos cuando bailan “ya no estás más a mi lado corazón, en el alma sólo tengo soledad...”

Algunos días una se levanta a traspiés, el zumo de naranja está helado, el cuello tiene un nudo de acero y las cartas son noticias de transacciones bancarias.

Era un viernes húmedo, podía haber sido un viernes cualquiera, sin embargo terminó como un Jueves tierno (Tendre jeudi) gracias al estupendo espectáculo de Sentimental Bourreau, que en su adaptación de la obra de John Steinbeck mezclan la música, el texto y el cine. Una historia de individuos al margen del sistema, de soledad, de búsqueda de la ternura y necesidad de solidaridad de las que te reconcilian con el género humano.