El viento sacude las hojas amarillas de los castaños en Puebla de Sanabria. La niebla se encoge tras los cristales del autobús, una radio grita adentro. Los pinos reverdecen la luz del atardecer. Una chica de ojos pequeños y voz perfumada no deja de hablar por el teléfono móvil. Los viajeros dormitan sin hablarse. La luna despierta la noche, el olor del mar del Oeste atraviesa los cristales.
El viaje.

“Solamente silencio a lo largo del camino. El cuerpo de un chico en el suelo. Un hombre arrodillado. Hasta las últimas luces del día”.
Seda. Alessandro Baricco.