“El subdirector del Buró de Turismo de Pekín ha prohibido a los restaurantes de la ciudad que sirvan carne de perro durante los Juegos Olímpicos. Deben evitarse los conflictos, ha dicho Xiong. La prohibición estará en vigor hasta el mes de septiembre...”

En ese momento decidí bajar de las montañas, tirar por los riscos los sueños de una madrugada heladora de julio, y apagar la radio. Es hora de desayunar. Nada de chinos por hoy.

Abro la ventana despacio, afuera amenazan nubes y lluvia de otoño. Vuelvo a la cama con el estómago lleno y los ojos cargados. Un coche baja por la calle con las ventanillas abiertas y música salsera a todo trapo. Esto parece New York. La sirena de una ambulancia grita veloz dos calles más abajo.

Un rato después leo en La Gaceta que “Cultura enviará este mes siete cajas más a Cataluña”, a mi Lanzarote le han chafado sus vacaciones. Últimamente, este hombre no levanta cabeza.