En el norte, las vacaciones no son fáciles: empezando por la maleta, hay que llevar de todo: desde la gabardina y el jersey al vestidito palabra de honor, sin olvidar los calcetines. Este año he conseguido empaquetar casi todo en el trolley rojo, y mi sombra se ha apañado con un maletín de congreso, a ella cualquier cosita le tapa –o destapa-. ¿La familia? Bien gracias. Santiago, noche fresca, con mucho exmaoísta convertido al pactismo celebrando la votación parlamentaria. Desde el otero de la terraza del "Suso" veo al señor diputado Xesús Vega –¡lo que avejenta la política, dios!—: la Xunta es suya. El gato de mi amiga Rita está a dieta. A mi rubio no le sienta bien que no me acuerde de María: ¿Quién es María? (tierra trágame, es su hija).Festín de percebes en Ferrol salpimentados con ráfagas de muerte lenta y paseos al borde del finisterrae con el examante del exnovio guapetón de Misombra. “La mitad de las gallegas sólo han tenido una pareja sexual en su vida”.Touriño toma posesión en la plaza del Obradoiro entre sones de música clásica sin gaiteiros y con poemas –fino de la muerte-, y nombra Conselleira de Cultura a una ex- chica ERGA. Las chicas de ERGA eran las que más chillaban en las asambleas, al grito de guerra: ¡Fala galego! Si no que le pregunten al Marqués de Bradomín, uno de sus blancos favoritos. La playa más llena que nunca y el agua más fría que siempre. En Benidorm, “mueren dos hermanas inglesas al quedar atrapadas en una cama plegable”. Mi querido CR me invita a su nuevo estudio-nave-casa, y me dice: “te queremos” (¿él? ¿sus gatos? ¿sus perros? ¿sus patos? ¿as galiñas?), y me regala tomates de su huerta. Y Don Manuel mastica la derrota pescando en el yate Azor; no, ese, no —en qué estaré pensando—, en el yate de un amigo.