En enero hablar de crisis económica era “puro catastrofismo”, lo dijo Zapatitos en la entrevista publicada por El Mundo. Entre febrero y marzo todo se reducía a desaleración suave, luego se trataba de una intensa desaceleración, Solbes dixit.

Y ya con los rigores de julio sobre las cejas, Zapatitos utilizó la palabra maldita -¿un lapsus?-, crisis, en la entrevista que le realizaron en Antena3, de la que salió con el famoso vinilo de Supertramp, ¿Crisis, what crisis? Me acuerdo perfectamente de la portada: un chicuelo en bañador, tumbado en la hamaca, tomando el sol bajo la sombrilla más fresco que unas pascuas, y a su alrededor todo lleno de basura. Poco originales los plumillas, casi le hubiese caído mejor aquella canción de Siniestro Total: “Todos en el paro y yo me estoy forrando...”

En su comunicado nocturno de suspensión de pagos, los de Martinsa-Fadesa hablan sin pelos en la lengua de “la clara recesión por la que atraviesa actualmente la economía española en general y el mercado inmobiliario en particular". No han conseguido los 150 kilos que necesitaban, ya le deben a Caja Madrid y La Caixa al menos 1.700 millones, otras 43 entidades financieras más atrapadas en la deuda. La bolsa sigue sin levantar cabeza.

Tras el ágape parisino, Zapatitos dice que la crisis económica no será la prioridad en el encuentro que mantendrá con Rajoy, el próximo 23 de julio, ha dicho que lo prioritario será la renovación de los órganos judiciales.

El País ha publicado una encuesta según la cual el 63% de españoles cree que el gobierno no hace frente a la crisis económica, mientras que el 75% opina que la situación económica del país es mala o muy mala. Zapatitos y Marianín suspenden en junio, sólo Gallardín se salva de la quema con un ramplón 5,6, es el político mejor valorado.

Y mi bola cristal no se aclara: “coas cadeiras bamboleantis” entre un crack -el IBEX vive jornada de pánico- y la vida más allá de Orión -el petróleo cae seis dólares el barril-.