Lo nuestro ha sido de una fidelidad persistente, rayando en la obsesión enfermiza, desde el principio, desde antes de tener uso de razón, incluso, ya le escuchaba en las buhardillas húmedas y oscuras.

Me ha descubierto personajes bizarros y entrañables, libros inimaginables, músicas lejanas, exóticas, dulces y cadenciosas, algo fanfarronas, de tiempos modernos, desconocidas, febriles, saladas u olvidadas. En mi cabecita, a pesar de la atrofia neuronal veraniega, persisten recuerdos sueltos de sus distintas épocas: aquella jaracarandosa entrevista a Celia Cruz en Escápate Mi Amor, o al gitano filósofo o Eric Burdon en Mundo Babel.

Y ahora, al fin del verano, nos hemos quedado sin nuestro Babel, ni nada que le sustituya a manos de nuestro querido Juan Pablo Silvestre, gracias al buen hacer de la señorita Lara López y su adjunto. Ayer fue su último programa, una reposición del grabado sobre Radio Nicosia y sus hacedores como Maruja la cachonda –buenísimo el affaire de la faja escondida en el congelador-, sin ni una nota, ni una despedida, tan sólo al final en los últimos minutos volvió a sonar aquel estremecedor Silenci:

“Si m’heu de fer callar
que sigui ara,
ara que puc dir no,
i res teniu per a comprar-me.

.../...

Que no em sap cap greu
dur la boca tancada,
sou vosaltres qui heu fet
del silenci paraules.”

Esperemos que la dirección se lo piense, y los oyentes de Mundo Babel no tengamos que conformarnos con el silencio.

Mis quejas rabiosas y dardos envenenados.