Todo comenzó más allá de Finisterre, más allá del océano, a causa de unas hipotecas basura muy contagiosas que se propagaron como la peste.

Sin embargo, por aquí seguíamos tan contentos. Eso es allá lejos. Aquí no llega la contaminación, tal vez al norte pero en el sur, ¡quiá! Tranquila, caperucita, que el lobo feroz no se come a las niñas buenas. Pero, luego, resultó que Jordi tenía un fondo de pensiones con La Caixa, quién una tarde tonta se fue de compras y esas ‘subprime’ le parecieron una monada. Ahora le dicen a Jordi que su fondo ¡uhmm..! padece raquitismo.

El euro subía y subía. El petróleo se disparaba para perplejidad general hasta casi 200 dólares el barril.

Los agoreros querían fastidiarle la campaña a ZP, pero él nada, el rey del profidén. Los pisitos pasaron a rellenar los estantes de los especuladores. Las inmobiliarias a echar el cierre. Y seguimos sin vender un clavel.

Y la bolsa? Hay la bolsa, mi hermano, comenzó una cuesta abajo en su rodada allá por los hielos de enero que todavía sigue (Ya lo avisó Finito), con el dólar de compañero.

Con los calores, ya se desataron los nervios. Los liberales y mercantiles más rancios deciden recurrir al estado redentor que salve lo que pueda del sistema financiero. Mas de un senador yanqui sigue sin entender nada. No se hace otra cosa que hablar de la puta crisis como si fuera la primera de la historia de la economía.

El petróleo no para de bajar. Ayer iba por los 62 dólares, cuando en julio andaba por los 146 dólares, a pesar de que la OPEP ha reducido la producción. En mi casita ya han encendido la calefacción. Y, mira tú por dónde, el dólar no deja de subir. Resulta que se ha convertido en activo refugio ante el temor de la bancarrota de Rusia -por dios qué país, mal fario tiene-.

Sarkozy quiere refundar el capitalismo.
Los gringos preparan un sarao para el 15 N sólo con VIPS y el menú de siempre: mercados libres, libre empresa, libre comercio.

El más ‘cool’ de los ‘gurús’ económicos, el señor Roubini dice que "El miedo se ha adueñado de los mercados, todo el mundo quiere vender y nadie compra, sólo va quedando la alternativa de cerrarlos un tiempo". Los 'brokers' pasarán halloween y acción de gracias en casita, me temo. Veremos si en Navidades todavía continúan de vacaciones. Lo peor de todo es que nuestra crisis será de L mayúscula: larga y dolorosa, una cruz, que es más nuestra. Y yo sin mantilla.