equinoccio.JPGSon las 13.34, acabamos de pasar el equinoccio –que no pinocho- en el hemisferio norte, ¡ya estamos en primavera! Aunque hoy falle el calorcito, la brisa parece mojada y la humedad suena de lejos. Hoy, el día fatal, traicionan todos los tópicos, nada de sol radiante, ni cielo azul, ni brisa cálida, ni trinar de gorriones, ni flores con el toque colorista; nos hemos quedado sin la puesta en escena. Ni siquiera siento el ajetreo de días pasados.
En este domingo como los demás pero diferente -desayunar, intendencia, limones, periódico, pan, dorada-, JP nos ha enseñado en su Mundo Babel el misterioso lenguaje de las flores: rosa blanca: inocencia, nardo: soy tu amigo, jazmín blanco: amabilidad, rosa amarilla: celos, y escucho a mi olvidado Moustaki: “Il n'ira plus sur les chemins fleuris de rose et de jazmín ... L'hiver a tué le printemps. Tout est fini pour nous deux maintenant.”
Me sé de alguno que, en sueños, va a tener que dedicarse al cultivo de nardos para recomponer los desaguisados que prepara durante la vigilia.
Y sí, con este 20 de marzo -euqus: igual y nox: noche-, ya tenemos encima la primavera y la semana de pasión todo a golpe de domingo. Otro domingo más, pero no... tengo un precioso huevo de pascua verde y plateado que me voy a comer ahora mismo.