La semana comenzó entre las dudas de las sacas venezolanas y latinas: ¿estarán? ¿no estarán? ¿serán? ¿no serán? Después de pasar todo el lunes deshojando la margarita, ahorita toca un poquito de socialdemocracia adobada con nacionalismo verde-perejil. Eso sí, paradojas del destino, o la política: el BNG con uno de sus peores resultados electorales estará en la Xunta
Y Don Manuel abandorá el poder derrotado como su admirado Joaquín Balaguer, que con más de 90 años era presidente de la Republica Dominicana, hasta que en el 2002 perdió las elecciones. El lucense no podrá retirarse invicto en Galicia como sí hizo su también admirado Konrad Adenauer en Alemania.
El fraguismo, cargado de conjuros y meigalllos, ya ha augurado poca vida al pacto: tampoco hay que ser lumbreras, tan solo recordar el affaire de Vigo.
¿Durará el pacto?
¿Conseguirán Touriño y Pepiño Blanco –que manda mucho desde la capi- mantener en cintura a un BNG sin el sentido común de Beiras y a los vazquistas de FV?
Uff!!... Aún a miércoles, y a esta duda encadenada toda la legislatura, me temo, cual Prometeo atormentado. Menos mal que mi Lanzarote van sentando cabeza –serán los años- y, tras la mediación del rector de la Universidad de Salamanca, el conflicto del Museo Casa Lis empieza a fundirse. Ahora tan sólo queda solucionar un quítame allá esas perrillas...