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Emma B. El diario de una chica de provincias

the black man / 1

The Black Man se agarró a la barra metálica del vagón y estrechó con fuerza la cartera de piel entre sus piernas. El tren 245 de Central Line arrancó con una sacudida brusca de la estación de Nothing Hill Gate, los pocos viajeros del vagón se asieron con rapidez a lo que tenían a mano tratando de dominar el miedo que encendió rabiosamente sus ojos. Echó una visual a su alrededor y desde luego había menos gente que un mes atrás. A esas horas de comienzo de jornada, y camino de la city el metro debería estar atestado de esa mezcla variopinta de ejecutivos y trabajadores, y turistas madrugadores camino del Metropolitan.

Desde los últimos atentados un olor a miedo recorría los pasillos y estaciones del metro, era denso y penetrante con un resto de pólvora hiriente y atenazadora. Volvió a sentirlo ahora, en este vagón. Con inquietud revolvió la mirada y esa primera ojeada no le devolvió ningún sospechoso con mochila. La joven de la izquierda lo miró con los ojos abiertos como si también ella sintiese ese olor del encendió. Sí, sus ojos preguntaban qué pasa, frotó las manos impaciente y las escondió bajo el bolso de girasoles. Las jóvenes francesas del fondo reían y jugueteaban con sus móviles haciéndose fotos, ajenas al ambiente crepuscular que invadía a los usuarios habituales.

Los primeros atentados del 7 de julio conmocionaron Londres, y bajar al metro no fue fácil, todos aceleraban el paso y escondían la cabeza como si una lluvia finita y menuda los estuviese quemando. Pero los atentados de la semana pasada aguzaron el pánico, y los vagones y pasillos viajaban solos, el metro estaba prácticamente a la mitad. En todas las líneas, en todas las estaciones, la tensión, la tristeza y la inseguridad se mezclaban. La desconfianza recorría los túneles, y los viajeros sospechaban de cualquier paquistaní, de las mochilas o, simplemente, de los hombres morenos.

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Oxford Circus. “¡Uff! mitad de trayecto ya solo faltan quince minutos”, sintió un alivio tan pasajero como inútil. Al abrirse las puertas la tensión entró a borbotones entre los nuevos pasajeros, trató de apartarla de su cabeza y comenzó a repasar las citas de esta mañana. La cercanía del trabajo lo ensimismó en las tareas que comprobaba en su POD último modelo -regalo de su empresa-: “entrevista con Mr. Stuart, entregar el informe sobre el asunto de Sharp Corporation (discutirlo antes con Patrick)”.

Las francesas se bajaron en Bank y con ellas la algarabía. El silencio se dispersó entre los viajeros, como un gas venenoso electrizó el aire de desasosiego. Levantó la cabeza de la agenda y vio como el joven paquistaní, que estaba oculto tras las jóvenes francesas, sacó la mochila que tenía agazapada bajo el asiento, introdujo la mano y revolvió nervioso. El corazón acelerado disparó ráfagas de terror: “Ya está, esto se acabó. Ese cabrón...”

Un estruendo de volcán encendido le devastó los oídos, y sintió los ojos más abiertos que nunca, como platos, y una luz cegadora de nieve al sol los exprimió dentro de sus órbitas, y el dolor acribilló cada célula de su piel.

La piel de Lucy, blanca como la nieve, tan blanca que deslumbraba tendida a su lado. Cuánto había deseado abrazar una piel blanca, de poros cerrados, que oliese a blanco, y ahora con Lucy desnuda entre sus brazos el miedo le impedía abandonarse, deleitarse con la ternura imaginada; el miedo estrechaba el cerco, sus manos vibraban entumecidas por un calor asfixiante que le atenazaba la garganta y devolvía los suspiros al estómago. La amaba desde el primer día en que la vio en el comedor del campus, tanto la había deseado y ahora ese miedo siempre oculto entre las malditas neuronas le mantenía paralizado, torpe y destilando sudor a chorros.

galaxias

galaxias

“Cuando considero la corta duración de mi vida, absorbida en la eternidad precedente y siguiente -memoria hospitis unius diei praetereuntis-, el pequeño espacio que ocupo e incluso que veo, abismado en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y que me ignoran, me espanto y me asombro de verme aquí y no allí, porque no existe ninguna razón de estar aquí y no allí, ahora y no en otro tiempo.”
Pascal.

lluvia

Llevo aquí cuatro días, pero tengo la sensación de que han pasado meses. El domingo tenía las trazas de final de verano y las nubes cargadas de nostalgia. El lunes llovía y el martes arroyaba: el frío me llevó a la lana y a la humedad del otoño mortecino de los días cortos; pero el miércoles, el miércoles era pleno invierno, el estruendo de la lluvia me despertó de madrugada y el viento me calzó las botas y cerró el abrigo. Y hoy, 28 de julio, es un jueves de un marzo ventoso y traicionero que repleto de “idus” se ha instalado en la ría. ¿Vendrá pronto la primavera? Misombra se ha evaporado entre brumas y nubes ennegrecidas.

Entre chaparrón y chaparrón saqueo la hemeroteca de mi madre, botín a destacar:
- Toda actriz que se precie de finísima y elegantísima viste de Prada.
- Los Borbones contagian todo lo que tocan: Letizia de España cada vez más sosicursi, y Marichalar calza zapatos Luis XIV para la gala del Deporte.
- No me aclaro con la separación de Concha Queasco, ni con los affaires de Carmen Sevilla, ni con el lesbianismo de no sé cuántas folklóricas.

galias

Ahora Lapetarda dice que no, que no se viene al fresco de las galias, que aquí hay muchos guiris, que aún le quedan por conocer dos contactos del meetic —el último de Ávila, un descubrimiento—, y allí no se le pierde nada.

Misombra me guiña un ojo, sacude el martini, y le contesta:

—Pues aquí te quedas, guapa, a ver si te pilla de uno de estos reventones y puedes darte unos bañitos playeros.

Nosotras sacudimos la pereza, planchamos el bikini y limpiamos el polvo al montecristi dispuestas a comernos 400.000 metros de asfalto en una mañanita soleada de domingo.

una de romanos

una de romanos

Al fin hemos logrado recomponer a Misombra que congelada en su terquedad no salió del “réfrigérateur” ni para ver a Henri Salvador.
Nuestro trabajo nos costó, toda la mañana del domingo a golpes con el cincel destripando los cascotes helados de su corazón. Y menos mal que el amigo S. sacó el piolet de la maleta y con precisión agrietó el cascarón helado de proa para que nuestra bruja asomase la cabeza entre carámbanos y estalactitas. La escurrimos bien y la tendimos al sol en la baca del citröen antes de que la tiritona la matase. Entre el airecillo y los rayitos cuando llegamos a Almenara de Adaja había recuperado el brillo en su mirar de sombra y el colorcito en las mejillas. Devoró y masticó con lentitud todas las explicaciones del Museo de las Villas Romanas, escuchó a Ovidio en el peristilo, se bañó en las termas, cenó cordero con garum y dátiles con miel en el triclinium, y alegró la larga tertulia con canciones para sus amigos y nos enseñó que:
“Los honestiores desarrollaron en sus palacios rurales una vida que tenía en el ocio una de sus claves. Ocio no entendido como inactividad, sino como tranquilo y pausado cultivo de las virtudes personales y los placeres como la literatura, la buena mesa, la amistad o la caza.”

visitas

La pequeña lolita se ha marchado pero ha llegado mi amigo S para el dancing de los Thievery Corporation -mucho ruido y pocas nueces, y moda del sitar como los TGU-, así que hemos pasado del jolgorio coquetón a la jauría gay-marujil. Entre medias, Henri Salvador nos sumergió en un show de los cincuenta con telón de terciopelo, bromas, bailes, gags, simpatía y paroles; los del Teatre Lliure llenaron de tiros un bar kitsch repleto de Eduardos, Ricardos, nobles y Lady Anne.
Conclusiones sobre la actualidad teatral después de estas veladas:
Está de moda cantar "Ne me quitte pas" en el escenario, introducir flashes de absurdo en mayores o menores dosis y numeritos de cante y baile.

fin de semana

fin de semana

La pequeña lolita amenaza con venir. Bueno, exactamente, en cualquier momento sacude el timbrazo. Con la disculpa de vernos a su cuasi-novio-anguila, a nosotras y a Charlie Haden pisa charrilandia una vez más.

Lapetarda no deja de jalear, correr por los pasillos y probarse trapos.
—¡Qué corran los tragos, tiemblen las piedras y brinquen las aceras! —canta ensimismada ante el espejo con ojos de pulga saltarina tratando de decidir qué zapatos con qué trapito.

Misombra se ha calzado los morros de invierno, y con boina y guantes se encierra en el congelador.
—¡No pienso salir hasta que la lolita se largue, y pásame la radio que el domingo quiero escuchar el mundo babel de tu querido JP Silvestre —me chilla a la cara con aliento de cubito-melocotón-helado.
—¡Pero niña!..., vas a perderte el concierto de Henri Salvador con lo que te costó birlarle las invitaciones al gabacho —le largo despacito conteniéndome para no ahogarla—. ¡Mujer!, con lo bien que te lo pasaste en el concierto de Joe Bataan bailando la conga...
—Bueno, no sé..., pero la lolita no viene con mis invitaciones, que se lo pague si puede... Y esa petarda que deje de cantar “Le fou de la reine” que desafina.

La estrujo de un bufido con ganas de sepultarla en el congelador, y la dejo tendida entre un paquete de espinacas y una tarrina de helado de castañas. ¡Brrr...!

el cometa

el cometa

Esta mañana encuentro a Misombra hecha un ovillo debajo del fregadero con los dientes castañeando y una de víveres como para resistir un asedio troyano.

—Han lanzado un misil para romper un cometa, en medio del universo. Terrible, terrible, ¿y ahora qué va a pasar? —gimotea.

—Mujer, no será para tanto... Además acaban de decir en la radio que han acertado en el núcleo del meteorito y hay resquicios de agua.

—¡Cierra, cierra! Peor, eso es lo peor, agua, escondía agua. Sabe Dios que engendro han dejado escapar... Unos atrevidos y soberbios. ¿Y dónde habrá ido todos esos trozos?... ¿Tú que te crees? No es una piedra cualquiera.

>>>Los cometas como la Caja de Pandora nunca deben abrirse —sentencia con voz temblorosa y ojos asustados del que espera sin remedio la guerra de los mundos.

Su pánico me llega lejano, confundido, entre legañas y bostezos; como todas las mañanas, aún a medio despertar a pesar de las horas y la claridad, me atizo mi dosis de páramo camino del pueblito. Hasta hace apenas dos semanas, mi estepa con cuatro encinas y poco más era verde rabiosa, el trigo verde agitaba sus plumas entre remiendos de arcilla, un mar verde resplandeciente con lunares de amapolas rojas, pero esta mañana toda la llanura es ocre y pajiza, cuajada de trigos requemados y aire con sabor a desierto. Tan sólo sábanas verdes tendidas al sol hiladas con girasol y remolacha.

—¿Crecerán los girasoles? —me pregunto. El pánico abre surcos entre el trigo afeitado, y planta las dudas del cometa.

galicia - salamanca

La semana comenzó entre las dudas de las sacas venezolanas y latinas: ¿estarán? ¿no estarán? ¿serán? ¿no serán? Después de pasar todo el lunes deshojando la margarita, ahorita toca un poquito de socialdemocracia adobada con nacionalismo verde-perejil. Eso sí, paradojas del destino, o la política: el BNG con uno de sus peores resultados electorales estará en la Xunta
Y Don Manuel abandorá el poder derrotado como su admirado Joaquín Balaguer, que con más de 90 años era presidente de la Republica Dominicana, hasta que en el 2002 perdió las elecciones. El lucense no podrá retirarse invicto en Galicia como sí hizo su también admirado Konrad Adenauer en Alemania.
El fraguismo, cargado de conjuros y meigalllos, ya ha augurado poca vida al pacto: tampoco hay que ser lumbreras, tan solo recordar el affaire de Vigo.
¿Durará el pacto?
¿Conseguirán Touriño y Pepiño Blanco –que manda mucho desde la capi- mantener en cintura a un BNG sin el sentido común de Beiras y a los vazquistas de FV?
Uff!!... Aún a miércoles, y a esta duda encadenada toda la legislatura, me temo, cual Prometeo atormentado. Menos mal que mi Lanzarote van sentando cabeza –serán los años- y, tras la mediación del rector de la Universidad de Salamanca, el conflicto del Museo Casa Lis empieza a fundirse. Ahora tan sólo queda solucionar un quítame allá esas perrillas...

big in bombay

Parece la semana de la incertidumbre –ya lo dice Rojas Marcos: Nuestra incierta vida normal—; empezamos con las sacas y el pacto de tras el telón de grelos –por cierto Quintana ha engordado 10 kilos, al menos, en dos días-.
El martes leo que el Sr. Passy me deja la teoría del suceso en boca de Bertrand Rusell que una vez masticada inicia una ruta incierta por mis tripas.
(En física, un suceso –cualquier cosa que tenga atribuidos espacio y tiempo- abarca desde una explosión a la llega de una onda de luz a un cuerpo, sin embargo la onda de luz sería una teoría o serie de sucesos. Mi duda: ¿un suceso es un instante que tenga espacio?... -Me temo que mi "altura" es de provincias-.)

Llega el miércoles y mi querida MC me dice que tengo un alter ego de ficción que se llama “Marisu”, eso sí, que habla gallego y con “pinta de estar sempre abstraida, como si estivese flipada”, no sé si quiero saber más... ¿Por qué a Básico Rodríguez le ha dado por novelar aquel piso después veinticinco años?

El viernes noche me engullo unas dosis teatrales de Constanza Macras-Dorothy Park que no empachaban pero tampoco eran el colmo de la delicatessen, y la obrita más bien parecía el camarote de los hermanos Marx:
- duda inicial a lo profesional-centroeuropea: no sabe si es su gato quien quiere danzar con ella o ella la que quiere danzar con su gato. No he podido ayudar a la chicuela.
-aparecen: Minnie, el lobo, Pocahontas, el marino...
-cantan Ne me quitte pas en alemán y
Olvídame y pega la vuelta de Pimpinela en español.
-resumen acelerado de los últimos 50 años de historia Argentina.
-cantan a Malkit Sighn y bailan muy bien.
-Ah! Después de leer el folleto me entero de que el “espectáculo desmitifica el oropel que ofrecen los grandes templos de la modernidad en los que la fama se adquiere como una mercancía, [...] ¿Por qué el hombre quiere ser famoso?”
¿Cómo se titula la película?

Ayer, en pleno achicharre nocturno y hecha un pincel, me fui al concierto de Transgobal Underground –conciertazo: de la plaza de San Román a un club de Berlin sin parar de bailar-. Yo iba a lo que iba, a revolver bien las dudas que parasitan en mis tripas bailando y echar unos tejos al morenorapado, que solo veo en los conciertos, que recibir los recibe, ahora que, ¿los procesa?

Resumiendo:
Conforme transcurre “la historia” aumentan los sucesos que impregnan nuestra vida, sobre los que ironiza Big in Bombay. Los sucesos establecen relaciones entre sí; a más sucesos, más relaciones, más teorías; en definitiva exceso de información -Sociedad de la Información-, y contradictoria, que no hace más que acrecentar la incertidumbre. (¡Y no salgo de dudas! Quizás me conviene seguir el ejemplo del Sr. Passy: leer a los situacionistas -ya los he olvidado- “under der linden” o en la piscina, que es más de petarda.

operación campamento

Estoy aquí tumbada en el sofá mirando como Misombra no para de sorber café y de bostezar, entre tostada y tostada. Sí, ella ha despertado, casi tuvimos que buscar en Google un príncipe disponible para que de un beso nos la sacase de la soñarrera. Pero no, ahí está sentada en el suelo con los ojos llenos de legañas escuchando mi resumen de prensa semanal:

Un dandi despojado nos cuenta lo feliz que fue en Argüelles y lo joven que era de aquella ("juventud divino tesoro te vas para no volver cuando quiero llorar no lloro y a veces lloro sin querer ...”) y firma autógrafos en la feria del Libro.

Un ministro rechonchito y más bien calvo le tira los tejos, o cuasi, a una rubia de frasco: “Aguirre es de las que besan a mediodía y muerden por la noche, de una manera que no es acorde con su aristocrática posición", en relación al plan de vivienda de Madrid, ’Operación Campamento’: “Un plan de vivienda para Madrid en el que participan los ministerios de Defensa y de Vivienda y la Comunidad de Madrid. En una superficie aproximada de nueve millones de metros cuadrados, vendidos por Defensa, se levantarán 11.700 viviendas, el 75% protegidas y el resto libres.” —Por favor, señores, dónde está la lista para los minipisos, —pregunta Misombra mientras enciende su primer pitillo post-letargo con el placer y el garbo de Sarita en “Fumando espero al hombre que más quiero...”.

Se recogen firmas para botar al ínclito Federico Jiménez Losantos de su programita mañanero en la COPE.

noche blanca

Mi querido Lanzarote en un afán de culturalidad –para que no digan los antiarchivo- nos ha montado un festival de “Las Artes”, y ésta es la "noche blanca": noche en blanco, para pasarse en blanco,¡vaya! Yo la estrené con el montaje desolador y cruelmente conmovedor de Charles Gonzales sobre Camille Claudel: su pasión, su genio creador, su locura y su desesperación.

Y ahí se acabó, ya no pude seguir rondando la noche pero Misombra tomó nuevos alientos sentimentales y allá marchó al concierto romántico en el huerto de Calixto y Melibea. Y una, ahora, aquí matando la sofoquina entre dosis de Oporto "gelé" y abanico castizo.

suceso

suceso

Martes, 21 de junio, a las 8:45 horas ha comenzado el verano.

Passy explica en su blog la "teoría del suceso a través de una sola imagen: dos operarios llevan por la calle un cristal de buenas proporciones. En un momento determinado, sin querer, casualmente, giran apenas unos grados su inclinación y la ciudad se refleja, fulgurante, entre los dos."

Y no paro de darle vueltas, ni de mirar este cuadro... (gracias Passy).

filoctetes

Hasta hace bien poco sólo conocía aquello de “Los viernes milagro” -simpática peli de Berlanga-, desde ahora tenemos “Los sábados manifa” ( o manifaes como las ha bautizado el amigo Forges). Empezamos con la concurridísima en contra de la negociación con ETA; luego seguimos el pasado sábado en Charrilandia a favor de la unidad del archivo, y este sabadete la contraria al matrimonio de homosexuales promete convertirse en un desfile de casullas, capelos, birretas y vestidos encarnados, bonetes, mitras y sotanas en el más puro estilo de la felliniana "Roma" con el paisano Rouco Varela abriendo el desfile de modelitos. ¿Cuál será la del 25 de junio? ¿Un desfile de 25000 gaiteiros para celebrar un nuevo triunfo en Galicia?

Claro que el sector gay no permanece quieto y el carnaval Carlinhos Brown promete convertirse en el fiestorrón jolgorio del orgullo gay y de comienzo del verano. Ya he desempolvado mi embozo a lo Celia Gámez para susurrar aquello de “la española cuando besa (...) y a ninguna le interesa besar por frivolidad. El beso, el beso, el beso en España lo lleva la hembra muy dentro del alma...” Un susurro ligero y sensual de calidez envolvente, nada que ver con las voces de los chicos del Meyerhold Theatre Center de Moscú. En un ataque de oscuro cultismo mi sombra se atizó una sesión de Sófocles en ruso que la dejó boquiabierta ante la precisa interpretación vocal –voces profundas cargadas de matices-, musical y plástica del dolor de Filoctetes. Un dolor que no tiene consuelo. Nuestro trágico héroe sofocleano, abandonado en una isla solitaria a causa del hedor que desprende, es engañado por Ulises que codicia el arco de Filoctetes porque, según la profecía, le permitirá conquistar Troya.

carlito marrón

El multiusos S. Paraíso, hecho un infierno “ardente e quente” con la calorina del día cruelmente bochornoso, retumbó con los tambores, los vientos y los sones de Carlinhos Brown. Pude pasar lista a la colonia brasileira en charrilandia y sí, tranquilos “os parentes de Brasil” todos están bien y en perfecto estado de revista. Carlito Marrón levantó a charris y guirilandia people de las gradas convertidos en bailarines danzantes, en fin un despilfarro “good vibrations”. No soy fan de Carlito, me temo, es más que creo que se gasta un aire de guru-padre-predicador que no..., no... pero reconozco que transmite buena energía.
Y hoy arrastro los cansancios y las nostalgias de tanto danzar nocturno. Menos mal que Misombra prendida de toda esa buena energía -¡lo nunca visto!-, me recita aquello de:

“La mano es la que recuerda.
Viaja a través de los años,
desemboca en el presente
siempre recordando

Apunta nerviosamente,
lo que vivía olvidado,
la mano de la memoria,
siempre rescatándolo.

Las fantasmales imágenes
se irán solidificando,
irán diciendo quién eran,
por qué regresaron.

Por qué eran carne de sueño,
puro material nostálgico.
La mano va rescatándolas
de su limbo mágico.”

José Hierro.

componente neocortical vs lóbulo límbico

Ya lo voy entendiendo: el impulso machacón de Misombra, su mala leche, su enfado, el persistente estadio de eterna enamorada de Lapetarda y mi fogoso sentir se cuecen en el lóbulo límbico del cerebro. Las bajas pasiones nos dominan. Misombra agita el abanico de estampados chinescos, me guiña un ojo y susurra: “Nena, te lo dije.”

Sí, la entrañable neuróloga, Rita Levi-Montalcini, nos deja bien claro en su entrevista en EPS que nuestro interés por ciertas abstracciones y la escritura, se deben a cierto componente neocortical del cerebro que hemos desarrollado, pero que los subprimates también poseen —cualquier milenio nos alcanzan, y veo metida de cabeza en el planeta de los simios—.El neocortical nos da acceso a los conocimientos, al bien y el mal, a la cultura, nos relaciona con el pasado, el presente y el futuro. Realmente necesito un transplante con sobredosis de neocortical que perfile mi pasado, algo así como una lipoescultura del olvido, y borre de mi memoria al señor de Murcia. Pues me temo que el límbico campa a sus anchas por los rincones y pasillos del ayer-hoy.

Este lóbulo límbico puro y duro gestor de la emotividad es tan poderoso que nos domina a humanos y vertebrados. En pleno debate sobre las células madre, la clonación de Dolly o la manipulación genética, resulta que seguimos, como el minihombre de las Flores, dominados por las pasiones y los impulsos de bajo nivel. El lado emotivo nos controla, el agresivo en particular –la ira hace estragos-. A pesar de los últimos siglos de racionalismo, el componente cognitivo no consigue hacer mella. Para Rita nuestra única esperanza: “Dar alas al genio que cada homo sapiens lleva dentro”.

el saqueo/3

Mi querido Lanzarote me escribe una personal y conmovedora “Epístola a los Salmantinos” -tranquilos no hay nada entre nosotros y eso que alguien de su entorno me ha chismado que mi Lanzarote gana mucho en las distancias cortas. ¡No me lo puedo creer!-, en la que me convoca a la manifestación del 11 de Junio para defender lo “que nos quieren arrebatar, te pido que contribuyas a que la manifestación sea un éxito con tu presencia”. Decidido como está a defender los “papeles de Salamanca” con tronío y gallardía apuesta por sacar la ciudadanía a la rua, tal como vaticinamos el 19 de enero.

¿Habrá empezado la campaña mi Lanzarote? Tal vez siga la estela del gallego y ya prepara la reelección. Nuestro Fraga inauguró la campaña ayer, con una rotunda apuesta por las NTI al sustituir la tradicional pegada de carteles por prender un botón y hacerse la luz materializada en la efigie del emperator –en la flor de la lozanía- sobre la pantalla, en un coqueto hotel en las afueras de Santiago.

Y Alfonso Ussía se dirigirá a los fieles en la mani del 11-J.

Mi sombra

Misombra lleva durmiendo una semana. Ya he releído su epistolario sentimental dos veces –no doy un duro por el gitano, le veo en la cuerda floja, ese flirt no tiene futuro-. Lapetarda ya ha lucido todos los vestiditos que Misombra nunca le prestaba. La echamos de menos, la verdad; estamos un poco perdidas sin ella.
Lapetarda acude a otra cita del Tentaciones, y van cinco!!!! No escarmienta. El vienenstrasse se esfumó en un suspiro después de que el azar nos descubriese que tiene una hija adolescente al menos, si no una caterva en plan “Sonrisas y lágrimas” ¡Horror! El advocati pagó la cuenta del Stravaganza y puso pies en polvorosa al cuarto taco. El cantante calvo se hizo el loco como recién llegado del “mundo de nunca jamás”. El brooklyn guy se marchó al día siguiente. Ahora, un moreno que se presenta como “bueno en la cama”. Malo!

Y yo juego a “Ninette y un señor de Murcia”, y cruzo los dedos para no quemarme, que me conozco... y me veo llegar.

momix

momix

En ocasiones no puedo dejar de pensar que tengo un angelito que me protege –ya me ha salvado de dos embestidas on the road, un ataque armado y otras aflicciones varias- y ayer, sin ir más lejos me llevó de la manita a ver The Best of Momix, el último espectáculo de la afamada compañía de danza contemporánea de Moses Pendlenton MOMIX. Y yo sin enterarme, la verdad ni me sonaban estos danzarines, ya se sabe de la tradicional incultura de una provinciana: no la saques de Jardiel Poncela y poco más.
Moses y sus chicos nos reconcilian con el género humano –a pesar de nuestro desgraciadito y maltrecho armazón— nos muestran lo bello, ágil, elegante, seductor y grácil que puede llegar a ser, eso sí me temo que con paciencia, disciplina y una pasión de tiempo a dedicarle.
La muchacha orbital, los hombres con estilizada pata de palo y música tribal, las tres mujeres con burbuja y desnudez refinada, el bañista de negro nada sin agua entre música heavy, la mujer negra con vestido blanco baila colgada de la cuerda al son de Badalamenti, el hombre ciempiés con cuatro cabezas, la mujer blanca con traje negro, fugitiva y sensual, la diosa en su cuenco y las parejas bajo palo, las sombrillas inquietas con música de Peter Gabriel y las caricaturas de las sombras de tipos picassianos, nos mantuvieron absortos en el aire, y después de noventa minutos nos abandonaron hechizados y arropados por una nube de placidez humeante y plástica.