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Emma B. El diario de una chica de provincias

el regreso

Estoy fregando la loza acumulada en el fregadero, oigo el tintineo de las llaves en la cerradura. Ahí está, ¡ella que vuelve! ¡Uff! la temo. Escucho sus pasos cansinos. En el quicio de la puerta la silueta derrotada de mi sombra me mira con ojeras de varias noches, arañazos en los brazos y un par de moratones, y su piel blanca cetrina gastada después del sobeteo nocturno. Nada nuevo. Sin embargo sus ojos brillantes la delatan: sí, ha saboreado con fruición el deseo...

—¡Hola! no aguanto más, me voy a dormir. Te dejo una entrada para Elliot Murphy.

No puedo preguntar, ni asentir, ni reñir, esta imagen me paraliza y hace enmudecer. La dejo marchar, no quiero saber nada, no quiero detalles, ni confidencias, ni cotilleos, un silencio opaco entre el fregadero y la puerta. Mi sombra nos dejó plantadas como quién baja a por tabaco y ahora vuelve para cuidarse los golpes, recordar y soñar en la cuna.
Aunque la petarda usó su colonia, su precioso abrigo fucsia y sus pendientes pulpo, y yo he devorado su correspondencia amorosa, si se entera nos cuelga.

disseny catalán

Mi querido Lanzarote ha presentado el nuevo mobiliario para las terrazas de la Plaza -tranquilos no las ha diseñado su señoría-, el mismo para todas -más uniformidad después de retirar los antiguos y preciosos toldos-, si bien cada hostelero podrá elegir una gradación diferente dentro de una misma gama de color. Ramón Benedito diseñó las mesas, sillas y sombrillitas, en color flamée, inspirándose en los arcos del ágora, en aluminio de alta tecnología: repelen el agua y el fuego, producen calor en invierno y frescor en verano. Estoy encantada ya pueden caer chuzos de punta, rayos y centellas que nadie me sacará de mi sillita. Un detalle: no saben cuándo podremos disfrutarlas, ni cuánto cuestan, ni tienen fabricante ¿...?
Mientras mi Lanzarote vela con desvelo por el clasicismo del charrismo, los chicos de Córdoba debaten con fruición sobre la torre Ferrater –más disseny catalán— muy sinuosa y sensual pero que no armoniza con el perfil de la ciudad.

la petarda

Estoy sentada ante un café en la terraza del Clavel con mi amiga la petarda, que lleva una hora sin parar de hablar, y mi sombra que ha optado por tirarse a la bartola en el escaño.

La petarda no para de fumar, y con cada pitillo que se ventila mi nervio se estira... Ha contestado a un anuncio de contactos del Tentaciones, y cada delgado, alto, rubio de cuarenta que se tropieza la sobresalta. Ya tiene la ficha: viajero, activo, deportista, leído, ecologista, respira lo justo... ¡Nena! -le digo- este no es del sur... por lo menos sueco o de más al norte.
Mira, a lo mejor, es ese de la camisa beig que se acaba de sentar, dice y le larga un tejazo de tuerta.
No creo ese no es rubio, solo blanquito, estaba entre los 30 que fuimos al concierto de Dayna Kurtz, además es el novio o medio novio de la costu.
¿Seguro? -pregunta incrédula y oigo como mi sombra se troncha agitando el quinto martini-, creo que lo confundes..., terquea
¿Dime una canción con nombre de mujer? Para concentrarse mira fijamente al de beig que revuelve el café y mira. "Angie" de los Rolling, es de mis favoritas me dice. Bien no había pensado en esa, está bien sí me pero necesito más...

La petarda se levanta y se sienta en la mesa con el beig y le pregunta por canciones con nombres de mujer. Ya no puedo seguir escuchando... mi sombra me tira del brazo y aprovecha para sacarme de la terraza. Se acerca al oído y me susurra: Esperanza, Esperanza le bonheur ... Esperanza, Esperanza et l’espoir est en nous mon amour...

Sí, me gusta... ¿sabes alguna más? le pregunto. Me cuelgo del brazo de mi sombra y subimos la escalera de Tentenecio.

la bovary

Días atrás un “posteador” escribió: “Madame Bovary no era una mujer.” En fin... creo que si lo leyese, aún hoy, podría ilustrarle sobre el eterno femenino.
Algunos cuentan que el amigo Flaubert dijo que la “Bovary soy yo”, lo desconozco pero sí escribió:

“Mme Bovary nada tiene de verdad. Es una historia totalmente inventada; nada hay de mis sentimientos ni de mi existencia. Esa ilusión si existe procede, por el contrario, de la impersonalidad de la obra. Uno de mis principios es que no hay que escribir sobre uno mismo. El artista debe estar en su obra como Dios en la creación; invisible y todopoderoso, presentido en todas partes, pero sin que se vea.” Gustave Flaubert: Sobre la creación literaria.

eternas enamoradas

eternas enamoradas

Si entre los hombres abunda la especie de los seductores: sofisticados, naturales o juguetones; en el sector femenino se prodiga con similar profusión el tipo de las eternas enamoradas: ellas siempre con un tipo en sus anhelos. Ante el desaire pueden refugiarse en un platonismo versátil, o recurrir al siempre dispuesto seductor y cambiar el objeto de sus deseos, o descargarse en una enfermiza atracción fatal.

Una de mis favoritas es Marina Tsvietaieva, cuyas periódicas y obsesivas relaciones amorosas con personas que no podrían o no querían corresponderle no tenían como objetivo a las personas mismas, sino que expresaban su necesidad de estar enamorada, como delatan estas palabras:
“¡Amor! ¡Amor! En los estertores de la muerte y en el ataúd
Estaré alerta – transida – atolondrada – dispuesta a ir a ti.”

“No estoy hecha para la vida. ¡En mí todo es incendio! Puedo tener diez relaciones a la vez (¡qué horror: relaciones!) y a cada uno asegurarle, desde la más profunda profundidad, que es el único. Pero no tolero que me volteen la espalda, ni mínimamente. Me LASTIMA, ¿comprende? Yo soy una persona desollada en vida, mientras que el resto de ustedes lleva armadura. Todos ustedes tienen: el arte, la vida social, las amistades, las diversiones, la familia, el deber, mientras que yo, en el fondo, no tengo NADA. Todo cae como la piel bajo la piel hay carne viva o fuego, yo soy –Psiqué. En ninguna forma hay lugar para mí –ni siquiera en la espaciosísima forma de mis versos—.”

Durante la primavera-verano de 1926 Marina y Rilke, ex de Lou Andreas Salome -otra rusa eterna enamorada: "el amor después del amor"-, mantuvieron una correspondencia repleta de complicidad, un diálogo entre personas que se comprenden casi sin palabras como enteradas de un mismo secreto.

Marina, para quien el contacto físico era esencial porque era el único modo de penetrar en el alma de una persona, propuso a Rilke un encuentro: “Rainer, quiero estar contigo […] –no te enfades, soy siempre yo, yo quiero dormir a tu lado – adormecerme y dormir. […] Sencillamente dormir. Nada más. No, algo más: hundir mi cabeza en tu hombro izquierdo, mi mano en el derecho y nada más. No, algo más: saber, aún en mi sueño más profundo, que tú te encuentras a mi lado. Y algo más: escuchar el sonido de tu corazón. Y... besarlo.”

Sin embargo, el escritor con un muy actual y masculino “sí, pero no” rechazó el encuentro: “Sí, sí, una vez más, sí, Marina, a todo lo que quieras y a todo lo que eres, y todos juntos forman un gran SÍ, dicho por la vida misma... pero en él se encuentran encerrados diez mil imprevisibles NO”.

Nunca llegaron a gozar ese anhelado encuentro, meses más tarde Rilke murió y Marina le dedicó el largo poema, “Por el año nuevo”.

mayumana

mayumana

Estoy harta, la verdad, muy harta, más aburrida que la Bovary en su casita de Yonville-l’Abbaye. No aguanto:

- La sobredosis papal: agonía, entierro: pleitesía Iglesia-Poderosos -Maquiavelo dixit-, cónclave, Benedicto XVI.

- Los papeles del archivo de Salamanca: casi estoy por una solución salomónica y quemarlos a todos –políticos y legajos- en una hoguera en la plaza mayor, “of course”.

- El conflicto vasco: Ibarretxe, Otegui –que ha perdido su sexy de rudo aizkolari por un no sé qué blandi, blandi…-, Patxi López, María San Gil… Y creo tener la solución que nos hagan el referéndum al resto de España, y que se vayan ya. ¡Qué nos dejen en paz!

Menos mal que:
* Los Mayumaná nos hechizaron a estos torpes provincianos con sonoras y ancestrales percusiones, con sonidos arrancados a latas de aceite, bidones, aletas de bucear, palma, bocas y espaldas.
* Domingo se ha metido a sepulturero.
* Escucho “So what” de Miles Davis.

eclipse de luna

Con tan sólo unas horas de verde y de un batir de olas grises y blancas mis escamas brillan; las gotas de lluvia resbalan y desprenden un aroma salobre-resinoso que recuerda el olor de los pinos al borde del mar.
Entre chaparrón y chaparrón mi amigo el flaco me cuenta que se va a Méjico, que su vida artística va sonada y su vida sentimental es un caos -otro seductor atrapado en su juego-, que le escriba guarradas y le cuente cómo es él. ¡Lo que me faltaba terapia emocional-sexual virtual! Algo tendré que inventar..., necesito que me cuente más -de una época a esta parte camino entre seductores: sofisticados, naturales, torpes... una gran fauna-.
Y esta noche, una luna soleada vela mi carrera veloz por la estepa castellana bajo un cielo estrellado.

día a día

día a día

Domingo, 17 de abril

Un viento helador con ráfagas de un batir de alas, y un cierzo de olvidos que alivia la inquietud, y un cielo gris nieve y gris ceniza de los deseos calcinados en la noche conjurada por los ángeles caídos.

Lunes
Azul brillante y transparente en la esquina de un cielo doméstico, y gris azulado en el cielo acristalado de una despedida arada con ráfagas de palabras y gestos comedidos esparcidos por el viento helador, que insiste en ofrecernos bucles de cabellos rojizos enroscados en la duda de la mañana.

14 de abril

14 de abril

España se acostó monárquica y se levantó republicana

¡VIVA LA REPUBLICA!

las cosas

las  cosas

La cazadora de cuero marrón, los guantes, la corbata verde, el casco negro con colores, la bufanda, los cuatro gramos de cocaína, el gorro, las gafas de sol, el hacha con mango de madera y un brillante filo acerado.

¿Las cosas del hermano motero de Otegui que se va al monte a practicar el aizkolaris –corte de troncos-, y necesita algo de apoyo? Sí…, pero no.

¿Las cosas de mi vecino el pater familia que va a agenciarse el abeto navideño a la sierra? Sí…, pero no.

Esas pequeñas cosas pertenecen al ajuar de PMB, el atracador del hacha; un individuo de 36 años, delgado, de rostro común, que rondaba por los supermercados de charrilandia.

Usted pacífico ciudadano podía esperar su turno para pagar religiosamente mientras repasaba su lista de vituallas y, de pronto, como si un impulso atávico lo poseyese, este homínido salía lanzado desde la cola de cualquier caja empuñando este ancestral arma, al más puro estilo de Homo Antecessor para agarrar el dinero y salir huyendo con el botín, ante el pasmo general y el susto de la cajera de turno. No le dieron tiempo a regresar a la Gran Dolina, otros homínidos lo atraparon y encerraron en una cueva con calefacción central y barrotes.

Las cosas
El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
Jorge Luis Borges

1905/ 6 de abril de 1995/ 6 de abril 2005

Me dice la gallega que el acto de inauguración de la nueva iluminación de la fachada posterior de la Casa Lis resultó un evento-ágape de lo más coqueto e íntimo –ya se sabe la tropa no contradice al cacique–.
Aprovechó el museo para celebrar el décimo aniversario de su apertura, informar de las actividades proyectadas para celebrar, también, el centenario de su construcción, y una vez más difundir su precaria situación económica por el impago de la aportación del Ayuntamiento de Salamanca.
A recordar: es el museo más visitado de Castilla y León —of course más que el mimado de mi querido Lanzarote, el museo de la automoción—.

plaza mayor año cero

plaza mayor año cero

Ayer cuando ponía fecha a no sé qué papel me di cuenta de que era 1º de abril: ”Anda el aniversario de la Victoria”, pensé y seguí escribiendo “de 19...”, me faltó el 39, —¡¿tan mal ando de cabeza?!—, tuve que tachar, centrarme —nena que estás en el 200... ya cinco— y acabar estampando la firma. Tantas vueltas que nos traemos con ese rifirafe por la estatua del Generalísimo y, sin embargo, no recordamos aquel último parte de guerra: ”desarmado y vencido el ejercito rojo”, “la guerra ha terminado”.
Ahora que el Herald Tribune nos las augura negras y el barril de Brent sigue caliente, creo que el gobierno debería de tomarse la situación económica en serio, comenzar a hacer caja y mediante subasta pública deshacerse de esos bustos, estatuas y efigies del Caudillo para solaz y alborozo de sus secuaces que con amor las cuidarían en sus balcones y jardines.

Hoy es un gran día para mi querido Lanzarote, hoy comienza su año de gloria –hasta lo proclamó fiesta—, y el discurrir de los eventos del 2005 Plaza Mayor de Europa. Hoy con un día agitado: pregón, comida, concierto con vino español, tracas nocturnas en la plaza, temo por su bienestar y preocupaciones; el tiempo no acompañaba, así pues he tenido que llevar unos huevos a Santa Clara, y bueno parece que el sol va entrando en razón, ¡qué alivio! Sí, aquí por Ciudad Jardín ya clarea. No confundir con la última exposición que mi cordobés inauguró el jueves en la sala Art21: «esa naturaleza que mantenemos cautiva en la ciudad». Claro que en un plis-plas mi Lanzarote le deja sin verde, ni jardines, ni ná, ahora que ha retomado sin pudor alguno su viejo proyecto de desmontar la plaza de Los Bandos por un estupendo parking.

Una, mientras tanto, saca lustre a las escamas desde la mañanita bien temprano, afila las púas y lima las zarpas para lucir esta tarde hecha un pincel entre las fieras a los acordes de la Royal Philharmonic Orchestra, en el evento de los eventos codo con codo con mi Lanzarote y la crème de la crème de charrilandia: afamados ganaderos, proyectos de toreros, alcaldes de la bisbarra, estrellas de la telecharri, diputados de zona..., una pléyade de cabezas pensantes y mecenas culturales.

viernes santo

Las llaves en los cerrojos; las espinas de las almas batientes entre el frío ulular de la húmeda noche dejan un rastro de sangre en los escalones.
Las pasiones arrastran las cadenas en las noches de un viernes de pasión por los pasillos de la casona acechando el despertar del sueño insomne. La incertidumbre venidera encoge la alegría y arrostra el miedo escondido entre las bagatelas de las muecas y sonrisillas. Vuelven las manos callosas a posarse sobre los hombros.Las efigies desnudas desde un calvario de piedras y acantos despliegan sus maleficios. No hay consuelo bajo las gotas del agua purificadora de la noche.

La luna llena de la boca cerrada y aquí no entran moscas vigila las palabras de ojos ciegos, y seca las lágrimas del caído entre las piedras del camino.
El gesto iracundo de voz quebrada y perfume aciago busca el perdón entre las luces del día y las miradas sonámbulas de los mortales prisioneros.
El hedor de las viejas cloacas espanta las carnes de las ratas y la inmundicia de sus miradas puebla los rincones más oscuros de las almas.

telerrealidad

telerrealidad

Dos veces por semana Flérida, con los ojos como platos y parlanchina, sacude en mi despacho las historias de cómo su marido perdió la pierna izquierda por la gangrena, de cómo ahora está algo mejor de la depresión, de que, ¡pobre!, ahora le van a cortar los dedos del pie derecho –otra vez la gangrena-, de cómo la rusa –que vino con su hijo y el bebé en la navidad del 2000- empeora de la enfermedad de Krohn y una vez por semana la hospitalizan para darle no sé que tratamiento. Mientras pasea la fregona por las baldosas color sepia y esparce el polvo de las carpetas, desgrana con voz quejosa cómo aquella noche navideña su hijo agarró la escopeta de caza y de varios tiros casi certeros hirió al dueño y a una de las chicas del puticlub de Pedrosillo; de cómo lleva más de cuatro años en la cárcel y le quedan tres, de cómo se volvería loco si no es por la rusa. Flérida recoloca el polvo esparcido con el impulso certero de un plumero, mientras la escucho absorta, con toses contenidas, y busco sobredosis de compasión entre las memorias y papeles dispersos.

monterroso

En el cuento Uno de cada tres de Monterroso, un hombre que vive obsesionado con contar sus problemas a amigos y conocidos, recibe la propuesta de adquirir una radiodifusora especializada para así durante un cuarto de hora diario poder contar sus cuitas a las amistades y mantenerlos al día sin esfuerzo.

Hoy con las dosis de AnaRosa, MariTCampos..., la ficción de Monterroso ha quedado corta, y a la obsesión por contar los entresijos y penas de "su vida" hay que añadir la de los espectadores por tragársela. La perfecta retroalimentación.

“Éste es un mensaje de esperanza. Tenga fe. Por lo pronto piense con fuerza en esto: el mundo está poblado de seres como usted. Sintonice su aparato receptor exactamente en los 1373 kilociclos, en la banda de 720 metros. A cualquier hora del día o de la noche, en invierno o en verano, con lluvia o con sol, podrá escuchar las voces más diversas e inesperadas, pero también más llenas de melancólica serenidad: la de un capitán que refiere, desde hace más de catorce años, cómo se hundió su barco bajo la aciaga tormenta sin que él se decidiera a compartir su suerte; la de la mujer minuciosa que extravió a su único hijo en la poblada noche de un 15 de septiembre [...] Todos contando interminablemente su historia, todos pidiendo compasión.” Monterroso: Cuentos, fábulas y lo demás es silencio.

20 de marzo

20 de marzo

Son las 13.34, acabamos de pasar el equinoccio –que no pinocho- en el hemisferio norte, ¡ya estamos en primavera! Aunque hoy falle el calorcito, la brisa parece mojada y la humedad suena de lejos. Hoy, el día fatal, traicionan todos los tópicos, nada de sol radiante, ni cielo azul, ni brisa cálida, ni trinar de gorriones, ni flores con el toque colorista; nos hemos quedado sin la puesta en escena. Ni siquiera siento el ajetreo de días pasados.
En este domingo como los demás pero diferente -desayunar, intendencia, limones, periódico, pan, dorada-, JP nos ha enseñado en su Mundo Babel el misterioso lenguaje de las flores: rosa blanca: inocencia, nardo: soy tu amigo, jazmín blanco: amabilidad, rosa amarilla: celos, y escucho a mi olvidado Moustaki: “Il n'ira plus sur les chemins fleuris de rose et de jazmín ... L'hiver a tué le printemps. Tout est fini pour nous deux maintenant.”
Me sé de alguno que, en sueños, va a tener que dedicarse al cultivo de nardos para recomponer los desaguisados que prepara durante la vigilia.
Y sí, con este 20 de marzo -euqus: igual y nox: noche-, ya tenemos encima la primavera y la semana de pasión todo a golpe de domingo. Otro domingo más, pero no... tengo un precioso huevo de pascua verde y plateado que me voy a comer ahora mismo.

un pueblo y un destino

Mi querido ilustrado JPQ comentaba ayer en su blog el encuentro parisino de Chirac – Putin – Schroeder – Zapatero, y citaba las palabras de Havel a propósito de rasPutin: “está protagonizando una peligrosa deriva autoritaria. En Rusia, debemos constatar una refinada limitación de la libertad de palabra, una manipulación permanente de los medios de comunicación, una lucha muy especial contra los oligarcas y una represión brutal en Chechenia”.
Este achacoso corazón dio un vuelco por ”el glorioso pueblo ruso” y su desgraciado destino: en saliendo del feudalismo encaran la primera revolución marxista –sin Marx-, luego vendrá el terror, los millones de muertos y la guerra fría, y cuando parecía que un hombre razonable y sensato –Gorbachov- podría encarrilar la futura democracia, otro golpe de la testaruda fortuna los arroja en los brazos de este sátrapa de ojos fríos y labios finos.
Yo que sueño contar como Chejov, que admiro sus vanguardias artísticas desde Rodchenko, Kandinsky, Malevich a Mayakoski, y sus mujeres: Gala, Varvara Stepanova, Popova o, el reciente descubrimiento –gracias ilustrado-, Marina Tsvétaéva apasionada como un tango y de fatídico sino como su pueblo; no puedo comprender este cruel y centenario destino.
Aunque, como alguien dijo –Lenin¿?-: "Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece". En este caso, me resisto a creerlo.

lozana andaluza

lozana andaluza

¡Por fin!, mi amiga Rita ha logrado terminar su sesudo artículo después de varios insomnios, tardes de lluvia y un mareo, eso sí, el tema becario-JS está no ya congelado sino crucificado y en ella en capilla ante los próximos avatares profesionales, ¡una pena! porque con la entrada de la primavera la estoy viendo instalar el aire acondicionado en un intento por mitigar la calentura de tanto sofoco...

Y de tanto hablar, contagiada estoy, me siento en similar tesitura, a pesar de los cuidados que me prodigo –¡con lo bien que me apaño con los artilugios!-. Este nuevo airecito que rueda por las calles y voltea en las esquinas, esa luz mañanera que tanto madruga, estas bandadas de pájaros desatados, charlatanes piadores -¿cuándo comenzarán el ataque?-, me tienen con el estómago en erupción y más abajo con destellos de colorines, en ebullición, vaya, y falta una semana.

Ya temo el maléfico día equinoccial, que, después de todo, tan solo señala el pistoletazo de salida, luego lo que te rondaré morena. Todo esto sin contar con que al final no me chapuce en la bobería ésta del enamoramiento, que me estoy viendo venir (me lo predice el horóscopo) y me temo...

Y lo peor, mi violeta africana, tan exuberante y lozana, no florece, y mis narcisos y tulipanes aún por brotar.

nostalgia

Me acuerdo de aquel tipo de pantalones rojos que, en las galerías Viacambre, me agarró de la mano y me preguntó: ¿Nos vamos? Y me fui con él.
Me acuerdo de la envidia que tenía de mis amigos cuando subían a los tejados de la Catedral, y del vértigo que me daba sólo pensar en verme en aquellas alturas.
Me acuerdo de aquella conmovedora carta de amor que B me escribió, y que rompí en sus narices después de leerla.
Me acuerdo del edredón de flores amarillas y verdes de G, y de un espejo colgado encima de su cama.
Me acuerdo de mi amiga M que nos contaba que su novio GT se daba cabezazos contra la pared cuando ella lo sacaba de quicio.
Me acuerdo del silencioso enamoramiento de RF.
Me acuerdo del baño templado con que B me cuidó aquella mañana, y de que cerré la puerta al salir de su casa, y me dije nunca más.
Me acuerdo de R ayer en el concierto de Lali Puna, me gustó verle.
No me acuerdo de cómo conocí a R, ni de la mitad del concierto.
No me acuerdo del nombre del tipo de los pantalones rojos, bueno me acuerdo del alias, Onofre; además está muerto.

me acuerdo de

me acuerdo de

Cosima Wagner, Juliette Greco, Silvina Ocampo, Alma Mahler, Carmen McRae, Safo, Edith Piaf, Jane Birkin, Patti Smith, Marguerite Duras, Marianne Faithfull, Ella Fitzgerald, Angeles Mastretta, Angelique Kidjo, Rosalía de Castro, Astrud Gilberto,Sara Vaughan, Maria Bethania, Susana Rinaldi, Elizabetn McNeill, Francoise Hardy, Haris Alexiou, Victoria Ocampo, Julie Driscoll, Isak Dinesen, Joan Baez, Amalia Rodrigues, Marguerite Yourcenar, María Callas, Edith Sitwell, Chavela Vargas, Paquita la del Barrio, Virginia Woolf, Carla Bruni, Gloria Lasso, Adriana Calcanhotto, Brigitte Bardot, Omara Portuondo, Emilia Pardo Bazán, Concha Piquer, Alkistis Protosaltis, Etta James, Dulce Pontes, Djuna Barnes, Ute Lemper, Nico, Marlene Dietrich, Dayna Kurtz, Nora Jones, Vanessa Paradis, Mª del Mar Bonet, Adriana Varela, Eleni Karaindrou, Lou Andreas Salome, Deborah Harry, Janis Joplin, Patricia Highsmith, Lisa Germano, Marisa Monte, Suzi Quatro, Cássia Eller, Mª Dolores Pradera, Valentine Penrose, Rita Lee, María Salgado, Björk, George Sand, Billie Holiday, Sinead O’Connor, Cher, Cesaria Evora, Catherine Deneuve, Laurie Anderson, Jane Bowles, Barbara, Mary Shelley.