Blogia
Emma B. El diario de una chica de provincias

en provincias

carlito marrón

El multiusos S. Paraíso, hecho un infierno “ardente e quente” con la calorina del día cruelmente bochornoso, retumbó con los tambores, los vientos y los sones de Carlinhos Brown. Pude pasar lista a la colonia brasileira en charrilandia y sí, tranquilos “os parentes de Brasil” todos están bien y en perfecto estado de revista. Carlito Marrón levantó a charris y guirilandia people de las gradas convertidos en bailarines danzantes, en fin un despilfarro “good vibrations”. No soy fan de Carlito, me temo, es más que creo que se gasta un aire de guru-padre-predicador que no..., no... pero reconozco que transmite buena energía.
Y hoy arrastro los cansancios y las nostalgias de tanto danzar nocturno. Menos mal que Misombra prendida de toda esa buena energía -¡lo nunca visto!-, me recita aquello de:

“La mano es la que recuerda.
Viaja a través de los años,
desemboca en el presente
siempre recordando

Apunta nerviosamente,
lo que vivía olvidado,
la mano de la memoria,
siempre rescatándolo.

Las fantasmales imágenes
se irán solidificando,
irán diciendo quién eran,
por qué regresaron.

Por qué eran carne de sueño,
puro material nostálgico.
La mano va rescatándolas
de su limbo mágico.”

José Hierro.

momix

momix En ocasiones no puedo dejar de pensar que tengo un angelito que me protege –ya me ha salvado de dos embestidas on the road, un ataque armado y otras aflicciones varias- y ayer, sin ir más lejos me llevó de la manita a ver The Best of Momix, el último espectáculo de la afamada compañía de danza contemporánea de Moses Pendlenton MOMIX. Y yo sin enterarme, la verdad ni me sonaban estos danzarines, ya se sabe de la tradicional incultura de una provinciana: no la saques de Jardiel Poncela y poco más.
Moses y sus chicos nos reconcilian con el género humano –a pesar de nuestro desgraciadito y maltrecho armazón— nos muestran lo bello, ágil, elegante, seductor y grácil que puede llegar a ser, eso sí me temo que con paciencia, disciplina y una pasión de tiempo a dedicarle.
La muchacha orbital, los hombres con estilizada pata de palo y música tribal, las tres mujeres con burbuja y desnudez refinada, el bañista de negro nada sin agua entre música heavy, la mujer negra con vestido blanco baila colgada de la cuerda al son de Badalamenti, el hombre ciempiés con cuatro cabezas, la mujer blanca con traje negro, fugitiva y sensual, la diosa en su cuenco y las parejas bajo palo, las sombrillas inquietas con música de Peter Gabriel y las caricaturas de las sombras de tipos picassianos, nos mantuvieron absortos en el aire, y después de noventa minutos nos abandonaron hechizados y arropados por una nube de placidez humeante y plástica.

las cosas

las  cosas La cazadora de cuero marrón, los guantes, la corbata verde, el casco negro con colores, la bufanda, los cuatro gramos de cocaína, el gorro, las gafas de sol, el hacha con mango de madera y un brillante filo acerado.

¿Las cosas del hermano motero de Otegui que se va al monte a practicar el aizkolaris –corte de troncos-, y necesita algo de apoyo? Sí…, pero no.

¿Las cosas de mi vecino el pater familia que va a agenciarse el abeto navideño a la sierra? Sí…, pero no.

Esas pequeñas cosas pertenecen al ajuar de PMB, el atracador del hacha; un individuo de 36 años, delgado, de rostro común, que rondaba por los supermercados de charrilandia.

Usted pacífico ciudadano podía esperar su turno para pagar religiosamente mientras repasaba su lista de vituallas y, de pronto, como si un impulso atávico lo poseyese, este homínido salía lanzado desde la cola de cualquier caja empuñando este ancestral arma, al más puro estilo de Homo Antecessor para agarrar el dinero y salir huyendo con el botín, ante el pasmo general y el susto de la cajera de turno. No le dieron tiempo a regresar a la Gran Dolina, otros homínidos lo atraparon y encerraron en una cueva con calefacción central y barrotes.

Las cosas
El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
Jorge Luis Borges

las cosas

las  cosas La cazadora de cuero marrón, los guantes, la corbata verde, el casco negro con colores, la bufanda, los cuatro gramos de cocaína, el gorro, las gafas de sol, el hacha con mango de madera y un brillante filo acerado.

¿Las cosas del hermano motero de Otegui que se va al monte a practicar el aizkolaris –corte de troncos-, y necesita algo de apoyo? Sí…, pero no.

¿Las cosas de mi vecino el pater familia que va a agenciarse el abeto navideño a la sierra? Sí…, pero no.

Esas pequeñas cosas pertenecen al ajuar de PMB, el atracador del hacha; un individuo de 36 años, delgado, de rostro común, que rondaba por los supermercados de charrilandia.

Usted pacífico ciudadano podía esperar su turno para pagar religiosamente mientras repasaba su lista de vituallas y, de pronto, como si un impulso atávico lo poseyese, este homínido salía lanzado desde la cola de cualquier caja empuñando este ancestral arma, al más puro estilo de Homo Antecessor para agarrar el dinero y salir huyendo con el botín, ante el pasmo general y el susto de la cajera de turno. No le dieron tiempo a regresar a la Gran Dolina, otros homínidos lo atraparon y encerraron en una cueva con calefacción central y barrotes.

Las cosas
El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
Jorge Luis Borges

plaza mayor año cero

plaza mayor año cero Ayer cuando ponía fecha a no sé qué papel me di cuenta de que era 1º de abril: ”Anda el aniversario de la Victoria”, pensé y seguí escribiendo “de 19...”, me faltó el 39, —¡¿tan mal ando de cabeza?!—, tuve que tachar, centrarme —nena que estás en el 200... ya cinco— y acabar estampando la firma. Tantas vueltas que nos traemos con ese rifirafe por la estatua del Generalísimo y, sin embargo, no recordamos aquel último parte de guerra: ”desarmado y vencido el ejercito rojo”, “la guerra ha terminado”.
Ahora que el Herald Tribune nos las augura negras y el barril de Brent sigue caliente, creo que el gobierno debería de tomarse la situación económica en serio, comenzar a hacer caja y mediante subasta pública deshacerse de esos bustos, estatuas y efigies del Caudillo para solaz y alborozo de sus secuaces que con amor las cuidarían en sus balcones y jardines.

Hoy es un gran día para mi querido Lanzarote, hoy comienza su año de gloria –hasta lo proclamó fiesta—, y el discurrir de los eventos del 2005 Plaza Mayor de Europa. Hoy con un día agitado: pregón, comida, concierto con vino español, tracas nocturnas en la plaza, temo por su bienestar y preocupaciones; el tiempo no acompañaba, así pues he tenido que llevar unos huevos a Santa Clara, y bueno parece que el sol va entrando en razón, ¡qué alivio! Sí, aquí por Ciudad Jardín ya clarea. No confundir con la última exposición que mi cordobés inauguró el jueves en la sala Art21: «esa naturaleza que mantenemos cautiva en la ciudad». Claro que en un plis-plas mi Lanzarote le deja sin verde, ni jardines, ni ná, ahora que ha retomado sin pudor alguno su viejo proyecto de desmontar la plaza de Los Bandos por un estupendo parking.

Una, mientras tanto, saca lustre a las escamas desde la mañanita bien temprano, afila las púas y lima las zarpas para lucir esta tarde hecha un pincel entre las fieras a los acordes de la Royal Philharmonic Orchestra, en el evento de los eventos codo con codo con mi Lanzarote y la crème de la crème de charrilandia: afamados ganaderos, proyectos de toreros, alcaldes de la bisbarra, estrellas de la telecharri, diputados de zona..., una pléyade de cabezas pensantes y mecenas culturales.

viernes santo

Las llaves en los cerrojos; las espinas de las almas batientes entre el frío ulular de la húmeda noche dejan un rastro de sangre en los escalones.
Las pasiones arrastran las cadenas en las noches de un viernes de pasión por los pasillos de la casona acechando el despertar del sueño insomne. La incertidumbre venidera encoge la alegría y arrostra el miedo escondido entre las bagatelas de las muecas y sonrisillas. Vuelven las manos callosas a posarse sobre los hombros.Las efigies desnudas desde un calvario de piedras y acantos despliegan sus maleficios. No hay consuelo bajo las gotas del agua purificadora de la noche.

La luna llena de la boca cerrada y aquí no entran moscas vigila las palabras de ojos ciegos, y seca las lágrimas del caído entre las piedras del camino.
El gesto iracundo de voz quebrada y perfume aciago busca el perdón entre las luces del día y las miradas sonámbulas de los mortales prisioneros.
El hedor de las viejas cloacas espanta las carnes de las ratas y la inmundicia de sus miradas puebla los rincones más oscuros de las almas.

monterroso

En el cuento Uno de cada tres de Monterroso, un hombre que vive obsesionado con contar sus problemas a amigos y conocidos, recibe la propuesta de adquirir una radiodifusora especializada para así durante un cuarto de hora diario poder contar sus cuitas a las amistades y mantenerlos al día sin esfuerzo.

Hoy con las dosis de AnaRosa, MariTCampos..., la ficción de Monterroso ha quedado corta, y a la obsesión por contar los entresijos y penas de "su vida" hay que añadir la de los espectadores por tragársela. La perfecta retroalimentación.

“Éste es un mensaje de esperanza. Tenga fe. Por lo pronto piense con fuerza en esto: el mundo está poblado de seres como usted. Sintonice su aparato receptor exactamente en los 1373 kilociclos, en la banda de 720 metros. A cualquier hora del día o de la noche, en invierno o en verano, con lluvia o con sol, podrá escuchar las voces más diversas e inesperadas, pero también más llenas de melancólica serenidad: la de un capitán que refiere, desde hace más de catorce años, cómo se hundió su barco bajo la aciaga tormenta sin que él se decidiera a compartir su suerte; la de la mujer minuciosa que extravió a su único hijo en la poblada noche de un 15 de septiembre [...] Todos contando interminablemente su historia, todos pidiendo compasión.” Monterroso: Cuentos, fábulas y lo demás es silencio.

sábado de brujas

sábado de brujas Las meigas se confabularon para fastidiarle el finde a mi querido Lanzarote, y en plena tarde de asueto sabadil se le incendia el cascarón del barco amarrado en las dársenas del Tormes, se le inunda la Plaza Mayor y le queda a oscuras una buena parte del centro. Al brujerío solo le faltó arrojar más pintura a su querido medallón del Caudillo.

“Un día aciágalo” indicó mi Lanzarote a los medios en el colmo del gracejo charri, ¡qué inspirado!, veremos si hoy está de igual en la presentación de los eventos del “Salamanca 2005.Plaza Mayor de Europa”.

Mi fino olfato me dice que mi Lanzarote no debería confiarse, tal vez el Marqués de Villena ha vuelto por sus fueros y tales hechos sean cosa de encantamiento, el comienzo de nuevas prácticas nigrománticas en la afamada Cueva de Salamanca.

Aunque en todo va el cristal con que se mire, y para “los otros” ha tenido el cariz de sábado de gloria; al fin nos hemos librado de ese adefesio de chapa blanca y azul anclado en la orilla norte de nuestro río, que tanto deslucía el "sky line".

bridge por un tubo

bridge por un tubo Leo en Tribuna, 3 de marzo, que Salamanca 2005, Plaza Mayor de Europa, arranca sus actividades con un campeonato de bridge, Memorial Elvira Marcos, los días 16 y 17 de abril, en el Casino del Tormes. Estoy atónita, me he quedado de piedra, como la plaza, estupefacta, ¿es esto lo que nos espera? Aunque bien mirado, quizás estemos en el Yachting Club de Plymouth y yo acabo de enterarme.
Claro, que Estella lo tiene negro...
Por si acaso, voy desempolvando el montecristi, el abánico, y sentarse a ver pasar...

charrinieve

charrinieve ¡Anda qué!, llevamos dos días..., que parece que estamos todos embarazados de nieve.
No se habla de otra cosa: que va a ser nada, sólo una nevisca, que si crece, que si cuánta nevasca, que menudo nevazo; que si es nieve ratonera, que si nieve dura, o primavera, o polvo –mi favorita en estos días heladores-; que si para, que no que vuelve, que si mejor ponerle sal, o mejor la quitanieves, o las dos cosas; que por la tarde peor, que ni con paraguas, que si con viento, que si tormenta de nieve; que si hiela, que si patina, que con la helada mañana será peor; que pena que no sea Navidad –lo que faltaba navidad y nieve “all together now” para matarse-.

Estoy hasta los cojones de la puta nieve blanca, creo que me voy a emborrachar de verde todo el “finde”.

¿Y la nieve habrá afectado a mi querido Lanzarote? Seguro, habrá que aguzar el oído y estar ojo avizor.
Me han dicho que tiene unas nuevas "miniquitanieves" de infarto.

el saqueo/2

Sí, soy un poco pesada, lo no sé pero mi querido Lanzarote no para con lo suyo y, por ende, yo con lo mío. Este pensamiento único, esta desazón, esta inquina..., mis amigos preocupados: ¡Nena, esto no es normal, a qué esta ansiedad, no puedes vivir así! Había conseguido tomar una decisión, me costó pero lo hice: pedí hora al psiquiatra por ver si me curaba de esta obsesión municipal.

Y mira por dónde, en un pronto humanitario, él va y retira las vallas. Se acabó el psiquiatra, estaba contenta hacía sol, calorcito febreril... una delicia, el asunto estaba zanjado. El archivo libre, ya puede venir Carmen Calvo en moto –no hay otro modo de entrar, han puesto un bolardo de zona peatonal que restringe el acceso a la calle Gibraltar- y repartir los legajos por el país adelante.

Pero no, fue solo una ráfaga, un no sé qué... Han colocado otra valla nueva, altanera y firme, ampulosa y recia, que además le soluciona a mi querido Lanzarote dos espinitas de su corazón: el archivo y el museo art-deco. Mata dos pájaros de un tiro, fastidia a sus enemigos museísticos, a quienes debe las aportaciones municipales de varios años, asfixia “tutiplén”, sin que sepamos muy bien a estas alturas de la fiesta el porqué de ese encono, de esa sórdida obsesión con un museo.

Lo siento, querido, no me has dejado otra salida que hacerme de los Amigos de la Casa Lis.

sin una sombra entre las plumas

sin una sombra entre las plumas Busco tenerte de alguna manera,
en un suspiro, en el aire, entre los dedos.
Que tu boca recorra mi espalda,
poro a poro, día tras día.
Quiero que te pegues a mí,
sentir tu brazo como una soga al cuello.

(Para losadita por sus
pájaros
)

el saqueo/1

el saqueo/1 Mi querido Lanzarote, no da para tanto ajetreo y comidas festivas. Por si fuera poco, y por lo pronto, ha tenido que tragarse que, una vez más, los... le embadurnen con pintura roja el precioso medallón del Caudillo, tan bien esculpido en los soportales de la Plaza Mayor. Eso sí, cualquier día agarran el "fairy" y limpito se vuelve a quedar, y volverá vigilante la pertinente patrulla de municipales. Si ya lo decía el filósofo: Todo pasa y nada cambia (o era el poeta, y era: todo pasa y todo queda –¡Uy!, si tengo una niebla...).
A mi querido Lanzarote quieren empacharle con el saqueo del Archivo, pero "Él", que sigue tan inspirado como le caracteriza -véase las vallas-, está dispuesto a sacar los tanques -et les citoyens- a las calles y no tardando veremos la patrulla de la local por si vienen a llevárselos de noche, y si no al tiempo.

el saqueo/1

el saqueo/1 Mi querido Lanzarote, no da para tanto ajetreo y comidas festivas. Por si fuera poco, y por lo pronto, ha tenido que tragarse que, una vez más, los... le embadurnen con pintura roja el precioso medallón del Caudillo, tan bien esculpido en los soportales de la Plaza Mayor. Eso sí, cualquier día agarran el "fairy" y limpito se vuelve a quedar, y volverá vigilante la pertinente patrulla de municipales. Si ya lo decía el filósofo: Todo pasa y nada cambia (o era el poeta, y era: todo pasa y todo queda –¡Uy!, si tengo una niebla...).
A mi querido Lanzarote quieren empacharle con el saqueo del Archivo, pero "Él", que sigue tan inspirado como le caracteriza -véase las vallas-, está dispuesto a sacar los tanques -et les citoyens- a las calles y no tardando veremos la patrulla de la local por si vienen a llevárselos de noche, y si no al tiempo.

El plan y las vallas

Estamos como queremos. Ya tenemos Plan
y tenemos Vallas. No podemos quejarnos. Para comenzar el año mágico ( suma 7, para los negados) lo tenemos de lo más completito. ¿O tenemos un Plan vallado? ¿O unas vallas planificadas? ¿O un planificado vallado? Bueno no sé... Creo que me estoy haciendo un lío. La niebla -como en el ambiente exterior- se ha instalado en mi cerebro de chica provinciana, y sólo me deja unas ligeras neuronas cubiertas de una preciosa cencellada.

Mi querido “Lanzarote”, fiel a sus maneras de caballero de la negra armadura, está dispuesto a defender esos “papelillos de ná" -y ¡en catalán!- con su vida, si llegare el caso. Así me gusta, políticos con salero y agallas, que para “pusilánimes” sobrados estamos. Lo que sí no me pierdo es el embarque de los “papers”. Allí me planto entre las vallas, con mi equipo polar y el catalejo antiniebla.

Mi cabecita cencelleante es un hervidero de preguntas: ¿vendrán de noche? ¿Los sacarán de día y en trailer? ¿Los tirarán por la ventana? ¿Los levantarán en helicóptero? ¿Habrá tortas como auguran los del Plan? ¡Huy! que eso no es, boba... ¿en qué estás pensando?

200 muertos

¿Cuánto pesa la muerte? 21 gramos

¿Cuánto pesa la barbarie? 4.200 gramos

Madrid ha perdido 4.200 gramos y todo el peso de las almas. De todas las almas que no sabían que su destino reventaría en el vagón de cercanías, un jueves 11. De todas las almas que explotaron 10 días antes que la primavera. De todas las almas que se fueron así, sin despedirse.

4.200 gramos de rabia y desolación sobrecogen a los vivos.

turkish bar

Aquel pequeño bar de esquina, cutre, oscuro y ruinoso, refugio de alcohólicos padres de familia se ha cargado de olores.

Primero aparecieron las ventanas, luego las teteras, los posters del Egipto turístico y el moreno que siempre mira cuando paso. Luego llegaron las especias, los olores de la Kasbah de Casablanca o Argel, o el barrio turco de Berlín. Aromas desconocidos, dulces y un algo pastosos. Su fragancia me encontró desprevenida aquella tarde febreril de inusitada primavera.

Aquellos efluvios envolvieron mis sentidos, y no pude por más que volver mi cabeza con sorpresa.
- ¿Qué huele?
- Ah, el nuevo bar, comprendí tras rastrear su huella en el aire.

Ahora, cada vez que me acerco a la esquina estiro mi naricita esperando mi ración diaria de los nuevos perfumes lejanos, melancólicos y empalagosos.
El exotismo de Oriente ha llegado a provincias.