Blogia

Emma B. El diario de una chica de provincias

el amor y las setas

"Si uno pudiera distinguir el verdadero amor del falso, como uno distingue las setas buenas de las malas. Con las setas es muy sencillo: se salan bien, se guardan y se espera con paciencia. Pero en amor, en cuanto uno ha descubierto algo que se le parece lejanamente, está seguro, no sólo de que es un ejemplar auténtico, sino de que quizás es la única  seta que aún quedaba por coger. Y se necesitan un número espantoso de setas malas, para convencernos de que la vida no es toda un hongo interminable."  

1917, Diario. Katherine Mansfield.

 

lovers in the city

 

 

Es domingo pero madrugo más de lo prudente. Los amantes han abandonado los regazos femeninos hace horas. Comienza a nevar despacio, los tejados están mojados y los recuerdos de los abrazos no sobreviven al café con leche.

Buscando un abrazo recupero esta canción y encuentro esta curiosidad en el blog de la señorita Tanita Tikaram: Judy Garland y Peggy Lee cantando juntas. 

Cuando era pequeña y llovía todos los días, me gustaba hacerme la enferma, quedarme en camita mirando la lluvia sin hacer nada. Mi enfermedad favorita eran las anginas —que, por otra parte, padecía de verdad así que colaba— o un vago: "no me encuentro bien" de niña enclenque y enfermiza. La comida de enferma era pescadilla cocida con aceite —así te doliese el estómago, las anginas o la cabeza—, que mi madre preparaba como una delicatessen rural con la mitad de una cebolla.

Hoy he ido al cole y he mal comido un potaje de garbanzos que nunca me han hecho gracia hasta llegar a este momento vital,  ¡lo que es la edad!

 

 

 

¡la niebla!  ¡qué me come!

 

16 de enero de 1920

<<He escrito y enviado artículos. Me he quedado en la cama, he trabajado. El día era hermoso. He tenido que trabajar mucho. Por la noche he empezado otr novelita "Extraño error". Huelga de correos, ni cartas, ni telegramas. No he podido dormir. Mi vida en Londres me parece muy lejana y semejante a un sueño. L.M. me ha hablado de cuando era niña.>>

Diario. Katherine Mansfield.

 

Despierto tarde, desayuno y  me quedo en la cama. He conseguido pasar de la página 30 de "El sonido y la furia", desde la 31 Faulkner me tiene atrapada. No escribo ni un correo. La niebla no ha levantado en todo el día. Misombra crujía en la oscuridad, olía a niebla. 

<<Padre fue hasta la puerta y nos volvió a mirar. Luego volvió la oscuridad y padre se quedó allí todo negro en la puerta y luego la puerta quedó a oscuras otra vez. Caddy me abrazó y yo los oía a todos, y a la oscuridad, y a algo que olía. Y luego vi las ventanas, donde los árboles hacían ruido. Luego la oscuridad empezó a convertirse en formas suaves y brillantes, como hace siempre, hasta cuando Caddy dice que he estado dormido.>>

  El sonido y la furia. William Faulkner.

 

 

 

Otro día más sin ver el sol y van siete. La alegría de la mañana la pone la Bolsa que baila subyugada por la promesa de compra de deuda europea de China y Japón. ¿Qué harán ahora los gringos? China saca a paseo sus "perros" militares.

Otra mañana más, desde que el sábado la volví a escuchar en el Mundo Babel después de no sé cuantos años, canturreo la que era mi canción favorita cuando los besos eran una ficción del tamaño de las aventuras de la Nancy. ¿Quién habrá sido el capullo que me afanó el disco? Otro día más que escucho The only living boy in New York.     

 

 

lectura sorpresa

 

Cumplí mi venganza. No arrasé las estanterías de Víctor Jara porque me faltaban monedas pero me hice con: El mago de Viena, de Sergio Pitol, La bestia del corazón, de Herta Müller, Yo mataré monstruos por ti, de Victor Balcells Matas. Éste último, la verdad lo compré por el título, que suena a declaración principesca de novela de caballerías y por la foto de la portada: ¿qué clase de tipo es éste que se planta como un musculitos de circo en la portada de un lindo librito cuadrado? Ya lo he terminado y han resultado todo un descubrimiento los relatos del señor Balcells. Me gustan estos relatos de personajes sin rostro y sin descripciones al uso, el desparpajo y tino de su palabrería. Me gusta la ingenuidad y ternura de algunos de ellos nada pasteles, con palabras crudas y atrevidas. Y me gusta que los relatos se desarrollen en Salamanca, que los personajes caminen, coman o maldigan en los espacios de esta ciudad. Ya está una un poco harta de que todo suceda en New York, Londres o París.

Mis favoritos: Cerco de un centro di gravitá permanente porque me recuerda a mi querido Carver -y todo lo que huela a Carver me pone- y porque a pesar del título no recuerda a Battiato, Primer amor, Primer beso, La continuidad de los peces, Por quién doblan las campanas, Pizarnik sobre todo por lo que no cuenta, Sing along to songs you don’t know, La era del pingüino y, ¡cómo no!, Yo mataré monstruos por ti y Quién me defenderá de tu belleza por el relato y porque ese verso de Buonarrotti me pierde.

Claro que hay algún momento que el señor Balcells “se pone estupendo” como cuando airea su bagaje cultural, pero me temo que es cosa de la edad, y seguro se le pasa. Muy recomendable el librito niños queridos.

 

“Alguien le hizo una pregunta [al pez]. Pero le palpitaban los oídos por el dolor. Se estremecía y caía hacia el fondo. ¿Qué has aprendido?, le habían preguntado, otro pez o un escarabajo, o un amigo.

Que lo más difícil para el pez es amar a su pescador, contestó mientras se hundía. Que todo dura una noche, meses apenas. Qué sólo se vuela hacia lo efímero. Que el otoño jamás cambia. Y tampoco el silencio.”

La continuidad de los peces en Yo mataré monstruos por ti. Víctor Balcells Matas.

Editorial Delirio

 

el día después

 

Limpié los botines con desvelo, dejé una copa del Peruchi en el balcón y me acosté antes del final del partido del BarÇa – Bilbao. Esta mañana todo seguía intacto, ni un sorbo..., los camellos y los Reyes han pasado de largo. ¿Será que me hado invisible? A misombra le han traído un libro de cuentos: “El gran inquisidor y otros cuentos” de Dostoievski. Lleva toda la mañana canturreando que no me lo presta. Así que mañana voy a Víctor Jara y arraso las estanterías. Nada de rebajas. Y que se fastidie.

2010

Hay años que uno comienza con el recuerdo de la pasión grabado en un lunar de la camiseta, y una esperanza que no toquetea demasiado por miedo a gastarla. Un año terminado en cero pero nada redondo, que termina con la pasión abrazada a Misombra y la esperanza cumplida ya duerme en el olvido. Y un sinfín de palabras en la trastienda: el jefe cambia de manos, fracturas y salas para sobrevivir, rebajón del sueldo y subidas de gastos y ¡arrástrate!, la muerte súbita y un traje de dolor, palabras por hilvanar y voces raídas, y los amigos entre abrazos. ¡Ring the bell!

feliz año,  queridos niños y niñas.

 

Y para celebrarlo nuestro brindis con la señora Bartoli. chin, chin...

 

 

 

navideño, navideño

navideño, navideño

 

 

El último arbolito de milanzarote, un brindis estrellado.

(Gracias a Tomás por su foto).  

diciembre, domingo (1915)

Las cuatro y diez. Estoy segura que éste es el peor domingo de toda mi vida. He llegado al fondo. Mi corazón ya no late. Sigo viviendo gracias a una especie de zumbido de la sangre en mis venas. Está obscureciendo, sólo en las ventanas hay un resplandor blanco. El ruido de mi reljo, encima dela mesa al lado de la cama, es fuerte y vigoroso, como si fuera rico de una vida diminuta, mientras yo desvanezco y muero. Ya es de noche. El mar está muy agitado. Roza las rocqas, las barre, las cubre, las ciñe y les salta por encima. En la luz cruda y metálica, las rocas toman un color rojizo. En lo alto una raya ancha y vierde morado de una montaña, y sobre la montaña un cielo de un azul tendue que resplandece como el inteior de una concha mojada. La luz cambia a cada instante. Hasta en este momento, mientras escribo, se havuelto menos cruda. Algunas nuvecitas blancas coronan la montaña como humo que asciende. Y ahora un color de púerpura, amenazador y extraño está cubriendo el cielo. Los árboles voltean en esta claridad inestable. Un perro ladra. El jardinero habla solo y arrastrando los pies curza el sendero bien rastrillado; recoge el cesto de hierbas arrancadas y ser va. Dos enamorados pasean al borde del mar. Llevan abrigos gordos y ella lleva un pañuelo rojo en la cabeza. Andan orgullosos y despreocupados, muy juntos y desafiando el viento.

Hoy estoy enferma - no puedo andar – y sufro.

Diario, Katherine Mansfield.

 

 

I walk the line. Jonnhy Cash.

Video y música de la película Into the wild  (Hacia rutas salvajes) de Sean Penn.



 

 

Me despierto a lo dominguero: tarde, despacio, con legañas y voz de sargento de las COES, todavía con resaca por el notición del sábado: miLanzarote se retira y cede el sillón de sus entretelas al niñoMañueco (al que Misombra vaticina carreón como nuevo césar de Helmántica).

Mientras arrumbo la primera magdalena me asomo a wikileaks en busca de algún nuevo cotilleo para animar el día. Hoy podemos degustar un rollito de invierno relleno de capirotazos y mandobles de los gringos a la flor y nata del gran capital español para que abandonen sus negocios en Irán o, bien, se abstengan de entrar en tales territorios. Repsol doblegó el espinazo; el Santander no pregonó el plan “Queremos ser tu banco” a los ayatolás, e Iberia se conformó con constuirles aviones de papel.

Tanto negocio fallido por agradar al amigo americano... ¿a cambio de?

Wikileaks todavía no tiene la respuesta.

 

Córdoba, 2008.  

 

secretos de alcoba

 

Tanta teoría de sistemas, tanto realismo político, tanta teoría de la integración, para que luego llegue un guaperas con artimañas de pirata de teclado y acabe dando al traste con toda la parafernalia teórica de las relaciones internacionales, que se convierten en un patio vecinas pringado de cotilleos y secretos a voces: Cristina Kichner que le pasaba todos los papeles importantes al maridito -¿qué ahora sola, fané y descanyada?-, Morales que se opera en secreto de un tumor, que si Sarkozy es un mandón y demasiado susceptible, que si Putin y Berluscconi son demasiado amigos, de la Vega y su “interés” por los casos que investigan los jueces y afectan a los gringos, o corrupción en Marruecos.

Enfurecidos porque Mister Wikileaks se ha ido de la lengua acaban de ponerle precio a su cabeza. Como siga largando a éste lo fulminan como a la periodista rusa, Anna Politkóvskaya, o al ex-espía ruso, Litvinenko.

 



 

 

 

"y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla (una línea)  a causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto".

Las líneas de la mano. Julio Cortázar.  

Gracias a mis artistas favoritas: Ana y la pequeña Matilde.

 

Llegó el invierno y se los llevó. Atrancaron la puerta y  enlucieron el buzón de las cartas. El tiempo se ha tragado los cristales.

(Na rua... Guarda, Portugal)

16 de noviembre

<<¿No aparece ya claro todo el destino de un niño de tres años cuando, mientras lo visten, piensa inquieto cómo hará para vestirse cuando grande, él, que no sabe hacerlo?

Para poseer algo o a alguien es necesario que no nos abandonemos a él, que no perdamos la cabeza, que, en suma, seamos superiores al objeto apetecido. Pero la ley de la vida es que se goza sólo aquello a lo que nos abandonamos. Estuvieron magníficios los inventores del amor a Dios: Dios es lo único que, a la vez, puede poseerse y gozarse.>>

El oficio de vivir. Cesare Pavese.

a contratiempo

Ha llegado el frío. El viento cruje entre los huesos, las lluvias retorcidas han liquidado en una mañana mis dos paraguas, la niebla en gotas y sin dosificador. ¡Qué alegría! Tropiezo con las hojas de las catalpas en las aceras, los arboles de la plaza de España arden a la luz de las farolas. Las hojas de los olmos del paseo se tuestan vuelta y vuelta. La escarcha amarillea al sol. El alumbrado navideño ondea entre las fachadas de la calle Meléndez, sobre los carriles de la avenida de Portugal, y los arbolitos plateados del escaparate de Casa no llegarán a Navidad.

Es extraño sentir los árboles estrechando las penúltimas hojas airadas y  luces de estrellas en las calles y las hojas que ocultan tus pasos. Ya no sé si es 24 de diciembre o 10 de noviembre.  



corto

 

 

El señor Toisaras me ha pasado el enlace de este cortometraje que ganó el festival de Cannes de 2008.

Historia de un letrero está dirijido por el  mejicano Alonso Alvarez Barrera. Urgando, urgando por la red he descubierto que al señor Barrera le han reprochado que su peli es un fusilazo de un corto -muy corto- de Francisco Cuenca Alcaraz,  Una limosna, por favor.

Sin duda ambas historias cuentan lo mismo pero el corto está mucho mejor contado, le pasa lo mismo que al cartel del ciego. No solo es importante lo que quieres decir sino cómo lo dices.