Emma B.El diario de una chica de provincias
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema en provincias. volando voyPasan de las doce y media. Es viernes pero apenas circulan coches, los peatones caminan deprisa. El viento sopla con fuerza en la avenida y las hojas de las catalpas se arremolinan en el chaflán de la esquina. Parece que han abierto las puertas y el ventarrón de la llanura se cuela sin avisar. Las hojas de arces y plátanos se agitan y ondean entre las banderas de plaza de España. Este césped raquítico y cursi de los jardines de Torres Villarroel se ha cubierto de hojas tostadas y amarillentas de los castaños de indias y las catalpas. Un ráfaga las mece, se revuelven en su lecho y caen dormidas. Otra las zarandea a un lado y otro, y varias despistadas acaban debajo de un BMW blanco. Vuelve otro airón nocturno, húmedo torbellino, una nube de catalpas corre sin mirar atrás, los cielos luminosos de las farolas las esperan. Me gusta este otoño ventoso. improvisaciones
Entre el público una retahíla de jóvenes americanos observan asombrados. Subimos al primer piso, las figuras grises ejecutan su performance en lento viaje, y nosotros tras ellos como persiguiendo el deseo que se nos escapa: una mano en el aire, un hombro que vibra, una rodilla resbala, un pie suspira, la otra mano suplica, la cintura se quiebra, una espalda que vuelve, los ojos ausentes, los muslos invisibles, las cabezas inmóviles. Los flautistas les conducen y nos llevan, el baile del fin del verano. En la puerta del fondo, la mujer de pelo rojo revela: "Yo, entretanto, tejía mi gran tela en las horas del día y volvía a destejerla de noche a la luz de las hachas." y nos invita a entrar en la gran casa de piedra. Los actores esparcen el gris por la sala de lectura frente a las estanterías, encima de la mesa. La muchacha del pelo azabache canta una nana en euskera, una walkiria de ojos azul polar recita en alemán de nieve y una francesa de piel transparente musita a la luz. Papel y bolígrafos caen sobre la mesa, frases para el público. El hombre de voz del fondo de la tierra me deja un papelillo en el bolsillo: "Tu presencia en mi ausencia".Joder!, las dos y media, la pequeña donnadieu me espera en las escaleras de la "ponti" con su gran novedad. -Menudas horas, so pelma! Al fin, dejo la metrópoli. Me voy para la costa. Un rastro de sol se cuela entre los nubarrones, tropieza con las cúpulas de la Clerecía, rebota en la concha ausente y se desliza calle abajo. Está tan lejos la costa. sábado nocheMedianoche. Brisa de escarcha sobre mi ’Beirut’ y el escuálido rosal de mi balcón. Me instalo en la ventana al acecho de las idas y venidas de los ratoncillos noctámbulos. El vecino del bloque de la esquina sale a fumar al balcón. También observa ’Beirut’. Ni un alma. Alguien sube, las planchas metálicas que guardan las trincheras rechinan a saltitos. Una adolescente que vuelve a casa. Los ratoncillos siguen sin aparecer. Es sábado, hay fiestón en las alcantarillas. Misspiernas lleva varios días sin asomarse. La ’reina cotilla’ suspira y cierra la edición. charribosniaRatas! Ahora las ratas pasean a sus anchas entre las vallas, los montículos de tierra y las llaves de paso. Estas últimas noches apacibles de otoño, las ratas surgen como suspiro de las zanjas, corren que se las pelan, corretean entre los pies y vuelven a sus guaridas de alcantarilla. Esto ya parecen Orán, o las calles de NYC en verano. Subo armando un escándalo del trece con la vana ilusión de que no asome el hocico. charribosnia
el rastroA la una, el sol caldeaba con salero el aire madrugador. En el rastro, los puestos reventaban de mirones y taimados, sobre todo los de bolsos y camisas de falsos Prada, Gucci o Ralph Lauren, poco interés por las plantas y nada por la quincallería del fondo. Mi puesto favorito es uno de ropa de segunda mano, especializado en chaquetas, pantalones y abrigos de piel. Me encanta ponerme esas chaquetas usadas por quién sabe en algún lugar del mundo, gastadas de tiempo, con alguna rozadura, cicatriz de un descuido al apoyarse en la balaustrada del Pont Neuf o con huellas de carmín recuerdo de un amor perdido. En esos instantes me siento arropada por el calor de unos extraños, una nueva piel con memoria me protege. Casi, casi puedo oler los perfumes de sus dueños. En abril, un chaquetón de piel con bordados de colores escondía en su cuello de cordero melenudo un ligero aroma a lavanda y patchouli, quizás recuerdo de sus días en Woodstock. Esta mañana había varios gorros de visón marrón muy de la bella Lara y un precioso casquete de astracán marrón con mini visera al estilo de las chicas Courréges de los sesenta. Made in France. Huele a restos de champán y madera. Ya no puedo seguir sin él a pesar de su forro maltrecho. Sé que sus dueñas me protegerán en las noches de destierro helado y mantendrán mi cabeza fría y el corazón caliente. fin de fiestas"-Sean sinceros. ¿No les parece estúpida esta celebración de fiesta patria? ¿No les parece que hay mucha risa y mucho escote, mucho alcohol y mucha gomina, mucha organza y crema de Chantilly, mucho jazz y tabaco rubio?" Yo, yo y yo (Monodiálogos paranoicos). Juan Filloy. Aquí sustituiríamos el jazz por la musiquilla peliaguda, por lo demás igualito, igualito. ciudades, graffitis y palabras![]()
la bombilla
También tengo del programa de las charrifiestas 2009, y para que no me lo pierda han colocado el desfile procesional-ofrenda floral a las siete de la tarde. Allí estaré en primera fila, cámara al hombro dispuesta a fotografiar a Milanza uniformado de charro. Como no vaya le planto en el altar, y me voy con Pepiño Blanco que últimamente arrasa -siento ponerme dura Toisa, querido, pero si no este hombre me deja compuesta y sin novio-. Estoy muy preocupada, voy a tener que dejaros desatendidos niños queridos porque con tal programa petado de acontecimientos que ha preparado Milanza: el concurso hípico, el concurso de petanca, los pasodobles toreros, el torneo de fútbol sala, la pelota a mano y el tenis, la concentración de tamborileros, la demostración aérea, Lauren Risueño y el baile de sevillanas, voy a terminar rendidiña. Uy! y aún tendré que buscar un hueco para no perderme a mis queridos Les Enjoliveurs. Tal vez la solución pudiera ser acoplar la bombilla de Sebastián a mi achacoso corazoncito y que me mantenga despierta y lúcida escribiente para contaros los pormenores de todos estos prometedores aconteceres. ¿Será posible, doctor? cascabeles y olitasTodavía no ha comenzado a calentar. Florita no le ha puesto la gorrita de béisbol verde a sus caniches, en pelota picada los lleva sin rebequita, ni abrigo. Con los ojos cargados de rimmel y labios chillones y el palmito azabache y azucena, Florita pasea calle abajo con sus perritos lanitas beiges. Ellos con sus cascabeles cantarines al trote tiran de Florita con brío y alegría: es sábado, han desayunado galletitas y corre una brisa apacible; y ella..., ella en cualquier momento comenzará a cantar: "Corre, corre caballito que a mi casa estoy llegando..." con voz de olitas del mar Muerto. festival Surcos colorados en la noche.Instalación de SPS para el Festival de las Artes en la calle Compañía. barquitos de papel
Ayer comenzó el 5º Festival de las Artes de Castilla y León. El evento más interesante de la noche se anunciaba así: "El viaje inmóvil. Pequeños barcos de cartón fabricados artesanalmente por los salmantinos navegarán a través del Tormes en un viaje inmóvil e iniciático, símbolo de unión colectiva." Estas cosas del agua siempre me atraen. Yo también quería hacer mi barquito y que navegase por el Tormes. Después de la consabida búsqueda en google conseguí hacer dos barquitos de papel, uno rojo y otro marrón que quedaron muy lindos. Allá nos fuimos a la terraza del casino -enclave privilegiado a la ribera del Tormes- para cenar algo y ver en primera línea ricamente instaladas el evento. Efectivamente, luceros que caminan sobre las aguas, barcazas con ruedas de fuego, sonido de tambores, campanas, fuegos artificiales, música con aire dodecafónico, que resonaban entre los juncos y los mosquitos y un montón de lucecitas como luciérnagas sobre el río, pero todo lejos, muy lejos de nuestra balconada. El meollo de la instalación se desarrollaba más allá del puente de hierro. Cuando todo terminó pudimos botar nuestras naves río abajo desde el pequeño embarcadero colgante, después de bautizarlas con nuestro nombre y pedir dos deseos. Ya sabéis, en estas noches de brujas, fuego y agua siempre hay que terminar pidiendo un deseo. paracuellos De pequeña fui una fiel lectora de comics y tebeos desde Capitán trueno a TBO, de mayor me pasó la fiebre, ahora con las canas a cuestas me dedico a las viñetas de mi pantalla de ordenador. De mayor uno de mis favoritos era Paracuellos de Carlos Giménez, aquellas historias de los pobrecitos niños atrapados en los horfanatos del Auxilio Social con unos dibujos tan apabullantes que me destrozaban el corazón. Creo que en el fondo me devolvían a la infancia, a la cenicienta y la bruja malvada y estas cosas, ya sabéis. Claro que no he llegado al extremo de mi amigo el banquero que se lo lee a su hija de once años que llora con las desventuras de los "hijos" de Girón. Las caritas de susto, tristeza y hambre de los niños de Paracuellos las he encontrado en un estupendo graffiti en la pared del pabellón Würzbug, en la ctra. de Valladolid. No sé si el amigo graffitero lo conoce si no se lo recomiendo, tal y como pinta le encantará el señor Giménez. cipresesFresas, tostadas con aceite y café, era el comienzo de un largo día de abril. La calle extrañamente silenciosa. Los soportales de la Plaza una colmena de niños, mujeres, varones y de libros vapuleados por el sol. Un paso a la izquierda, de bruches caen mis pupilas castigadas sobre El niño del pijama de rayas, El extraño caso de Benjamin Button o la reedición de Paracuellos, estupendas historias comiqueras de los niños del Auxilio Social de Carlos Giménez. Niños de cara estrecha, ojos asustados y pelo pincho. Tres pasos y un traspiés en las canillas, más niños con pijama, más Ken Follet y, ¡oh, sorpresa!, La Historia de España de Vidal y Jiménez Losantos. Intento alcanzar el siguiente puesto librero, un joven con cara lelo y nariz despistada me empuja de lado. Dos pasitos, una parada, medio empujón, cinco transeúntes esquivos, los Cuentos de Aldecoa, ni rastro de las Obras Completas de Shakespeare: "Están agotadas". Lo que me faltaba por oír, Shakespeare agotado... Un niño tira con fuerza del bolso y me confunde con la mama, dos jóvenes ojean el último Menkell, dos pisotones, un otear el puesto de las reliquias usadas, más calor, el sol en los Artículos de Larra, la frialdad en los gestos de los visitantes, el sudor en las manos escarchadas, ansiedad en la boca que bosteza, inquietud en la mirada acorralada. Y allí está enorme, entre los restos de colecciones, con pastas duras, letra menuda, y diez años a cuestas: El libro del desasosiego de Fernando Pessoa. Me regalan un marca páginas de Larra y en estampida atravieso la Plaza hacia los quietos cipreses de la plaza de La Libertad añorando los Cuentos Completos de Poe. "En estas impresiones sin nexo, ni deseo de nexo, narro indiferentemente mi biografía sin hechos, mi historia sin vida. Son mis Confesiones y, si nada digo en ellas, es que no tenga nada que decir. mi lulú
Desde entonces, todo estos días en mis paseos de siesta, cada vez que veo un can con su paseante trato de buscar el parecido. Hay mujeres escuetas con perritos de juguete, hippies de pachulí -el perfil de hippie no está completo sin el chucho de marras, lo he verificado- con perros pulgosos, familias de fin de semana con perros guardianes, solitarios paseantes con canes ensimismados, adolescentes a la última con perros de trapo. Pero lo más de lo más son las juveniles fashion que pasean su ardilla, hurón o algo parecido, amarrada a la correa por los jardines de la Avda. de Salamanca. Hoy me toca sacar a mi lulú inexistente (que tiene su avatar, faltaría mas): “Tras ella corría un blanco lulú. Después, varias veces al día, se la encontraba en el parque y en los jardincillos públicos. Paseaba sola, llevaba siempre la misma boina y se acompañaba del blanco lulú. Nadie sabía quién era y todos la llamaban la dama del perrito”.
casi, casi, primaveraLa primavera se va acercando. No hay duda: los callos pican, la piel se enrojece en una pantorrilla sí, en la otra no; aparecen eczemas en los sitios más insospechados; la sangre bulle, queridos niños. Esto mismo parece que le acontece a mi MiLanzarote, que se ha despachado con alegría primaveral contra su opositor el señor Fernando Pablos: “Ha pasado de ser el recadero de Melero –al que compraba los chicles ahora que ya no fuma– y ahora se ha convertido en un monosabio”. Hay que ver, después de este frío y soso largo invierno, llegamos a marzo con la jarana festiva de MiLanzarote para animar el cotarro. Si no hay como este hombre...! El clan socialista está de los nervios ante tamaño insulto. Y Misombra dice que su NandoPablos no lo merece, con esa carita de aplicado que tiene, que ese bestia se lo va a mustiar. "Niña, que todavía no ha florecido.", le aclaro, más que nada porque Nandito no es ni por asomo mi tipo -a mí me van los tipos duros- y por incordiar, claro. "Y además que se espabile. Que le diga a MiLanza que..., no sé..., que él es el recadero de..., de...., Esperanza Aguirre?" A ver si así animamos este final de invierno. Por favor, señores, el vulgo y yo lo necesitamos con toda esta crisis por los rincones. añadir a favoritos![]() Otro de mis favoritos del museo, el De Soto Airstream S, 1935. El coche ideal para escuchar frases como éstas: -Caput, nena, lo nuestro se acabo. Además, ya sé que has matado a Johnson. "-Es buena chica -me dije a mí mismo mientras conducía-. A cualquier tipo le conviene una buena chica.
quizás, quizás, quizásComo era un domingo frío, de viento alocado que revolvía el pelo y levantaba los copos hasta las nubes, me fui a pasear por la orilla del Tormes, a la zona de entrepuentes. Cuando los copos volteaban unos tras otros histéricos, me refugié en el Museo de Automoción. Un edificio feo y desgarbado al lado del antiguo molino de harinas. En el museo hay coches por un tubo –mi hermano quedaría subyugado- incluso antecedentes remotos de nuestro imprescindible cuatro ruedas: nostálgicos "Topolino" de las películas de neorrealismo italiano o el "1500" del desarrollismo patrio. Uno de mis favoritos es el precioso Mercedes-Benz 320 descapotable traído a España por el cónsul alemán en Sevilla durante la guerra civil. Ahora en el museo bien cuidado y a salvo de balas, pero tal vez antes había venido a la ciudad. Tal vez Salamanca no es nueva para él. Quizá ya había estado aquí cuando los alemanes tenían su cuartel general en el Palacio de Orellana. Quizá paseó a Carmen Polo por las calles cercanas al Palacio Episcopal o la plaza de los Bandos en busca de algún anticuario o joyero. Quizá trasladó al señor Millán Astray con su parche de pirata al aula magna de la Universidad para pronunciar su airado discurso. Quizá escuchó las palabras de Carmen Polo al tuerto de La Coruña para que no enviase al pelotón de fusilamiento al señor Unamuno. Quizá, incluso, fue testigo de los jadeos lujuriosos del tuerto y la cupletista de moda. lunesito amorosoHay que ver, qué contento va MiLanzarote a trabajar con su santa de la mano. Y eso que era lunes. ¡Qué bonito es el amor! Ahora que madrugar, no madruga. el tinteMiLanzarote ha quedado encantado con las fiestas de este año. Intrépido como siempre nos ha dejado claro que "han sido las mejores fiestas de la historia de la ciudad", así me gusta él, torero. Tan sólo ha bajado la participación en el baile de casetas, un 3% menos, al que hemos contribuido Misombra y yo. Este año boicot, ni una raspa de beicon con Cigales. Como sólo trabajamos los pinchos de “a cubierto” nos apuntamos a la ruta jacobea del Vino Diario al Majuelo, y vuelta. Lo peor es que no gano para el tinte. En cada parada una manchita de salsa, aceite... tiene la habilidad de chocar con mi ropita sin que los caballeros inexistentes se comporten como mandan los cánones. Al amigo invisible le cae una mácula de café con leche en el traje, y toda la plana mayor femenina de la notaría se vuelca con la manchita: que si le froto con esto, que si le soplo delicado, que si una pizca de agüita... Y él escapa trastabillando, con las manos mudas y cara de farolillo rojo. ¡Dios, qué país tan mal repartido! Ya lo la dicho Díaz Ferrán: hagamos un paréntesis en el libre mercado, qué intervenga el Gobierno. charrifiestasNo empezamos con buen pie. A este paso veremos el encendido del real de la feria bajo los paraguas y si la ventolera racheada –la cola del huracán Gustav- no tira por tierra la charrifachada instalada a la entrada de la Aldehuela. Más de alguno habrá reforzado las uralitas de la caseta ante las nortadas del día, y encendido unas velitas para que el invierno no se instale ya! Claro, que bien mirado tiene su ventaja, los vapores de aceites recalentados, panceta requemada y chorizos tostados despegan a propulsión. Y señores, la calle Compañía con lo linda que es, mejor solitaria y vacía. Las de la buhardilla acabamos de prender varias bombillitas de las que ha quedado en regalar nuestro ínclito Sebastián a Santa Bárbara para que escampe cuanto antes, y Milanzarote pueda lucir con garbo su traje charro en la marcha procesional del domingo. ¡Por dios, invierno, NO, aún! Si no he llegado a calentarme. charricity![]() Del patio oscuro y solitario refugio de gatos y perros, y de las intrigas de los Maldonado, a los decibelios vibrantes y luces de colores. (gracias a El viajante por su bonita foto) sábado“El subdirector del Buró de Turismo de Pekín ha prohibido a los restaurantes de la ciudad que sirvan carne de perro durante los Juegos Olímpicos. Deben evitarse los conflictos, ha dicho Xiong. La prohibición estará en vigor hasta el mes de septiembre...” En ese momento decidí bajar de las montañas, tirar por los riscos los sueños de una madrugada heladora de julio, y apagar la radio. Es hora de desayunar. Nada de chinos por hoy. Abro la ventana despacio, afuera amenazan nubes y lluvia de otoño. Vuelvo a la cama con el estómago lleno y los ojos cargados. Un coche baja por la calle con las ventanillas abiertas y música salsera a todo trapo. Esto parece New York. La sirena de una ambulancia grita veloz dos calles más abajo. Un rato después leo en La Gaceta que “Cultura enviará este mes siete cajas más a Cataluña”, a mi Lanzarote le han chafado sus vacaciones. Últimamente, este hombre no levanta cabeza. intercambio de fluidosAl primero lo vi hará cosa de mes de medio pegado al panel de información municipal en la Avda. de Salamanca, cerca de Carrefour. “¡Ah, y éste! ¡Qué raro!”, pensé pero iba en coche, el semáforo se puso verde y tuve que largarme. Unos días más tarde —todavía hacía un fresco de perros y llovía bastante, lo recuerdo porque mi paraguas estaba a puntito de romper— en el panel que hay en la Avda. de Comuneros bajo el puente del ferrocarril, me encuentro con otro del mismo tipo, pero no decía lo mismo. Me gustó lo que contaba. “Del festival de las Artes”, me dije. Llegó el festival pero nada de máquinas visionarias, ni compras o ventas más allá del habitual taquillaje. Poco a poco comenzaron a verse por toda la ciudad. Los más grandes en paneles de información municipal, algo más pequeños desperdigados por vallas de obras, tapiales o huecos de ventanas, y los pequeñitos en los bares o de mano en mano. VENDO ¡qué tiene este día!¿Qué tiene este día? Era cálido y azulado. Poco a poco se ha ido tiñendo de blanco y el fresco da la vuelta a las esquinas antes que las sombras. Está lleno de ruidos desagradables: las bocinas de los camiones por el Paseo de Carmelitas, el trastear de las bombonas cerca de la calle Arapiles, el martilleo de los teclados en la oficina del banco, la voz incansable de la mujer anuncio en la terraza del reloj, el claxon nervioso de un volvo encerrado entre dos furgonetas en la plaza del Mercado, la sirena de la ambulancia de las seis.- de las antípodasLemi Ponifasio inauguró el IV Festival de las Artes. No se qué le habrá parecido a mi Lanzarote, que estaba hecho un pincel en su palco de honor, con su bigotillo recién peinado. Aplaudir aplaudió —que no le quité ojo— con seriedad y discreción como se tercia en la autoridad, pero no sé yo, no sé... Mis compañeras de filas y una, que somos discretas señoritas de provincias, nos levantamos hechas un ovillo de dudas. La pregunta de la salida era: ¿A ti, esto que te parece que era? Y de ahí respuestas mil: la creación, el fin del mundo, el eterno opresores-oprimidos, la lucha del bien y del mal. Todo tiene su explicación, queridos niños: acababamos de salir de un hora y media de no-palabras, nada de melodías musicales, la música más en la onda ruido, y gritos, muchos gritos desgarradores –hay que ver como se desgañitaba la muchacha-. Y claro, tras tanta oscuridad, las luces todavía no alumbran. El programa cuenta que Ponifasio en Tempest II se inspira en la geografía de la obra Shakespeare y en el pensamiento del filósofo contemporáneo Giorgio Agamben para mostrarnos un diálogo reivindicativo de los derechos humanos. La verdad, lo de la geografía de Shakespeare así, sin texto, se me escapa, la filosofía de Agamben la desconozco, tan sólo los parias avasallados eran realmente evidentes y turbadores. Lo mejor, los actores: su dominio del cuerpo, su plasticidad; las entradas de los señores de negro y los sonidos al hacer chocar sus manos contra el cuerpo. (La verdad, me acordé de Valle-Inclán). 23 de abrilEl asfalto mojado y el aire cargado de nubes. Las cigüeñas no dejan de picotear en los aleros de piedra. Los pasos resuenan en la calle Compañía. “Chocamos al doblar la esquina. Yo voy deprisa, con la cartera y el paraguas colgado del brazo porque, aunque ahora por la tarde no llueve, por la mañana cuando he salido de casa, caía una lluvia que amenazaba durar hasta la noche”. Ahora luce el sol y el aire ligero de luz hace brillar miles de portadas de libros bajo los arcos de la Plaza. Arthur Schintzler me tienta pero demasiado viejo. Demasiados zafones, muchos Noah Gordon, numerosos Boris Izaguirre, cuantiosos Harry Potter. “¿No tiene algo de vampiros?”. Libros de viejo con portadas enteladas, sobadas por manos inquietas, amigas o, tal vez, lascivas; palabras subrayadas señalan un pensamiento, un deseo, una pregunta, alguna luz. Bajo los arcos borbónicos me decido, nada de novelones, algo corto, breve. No le doy más vueltas, aquí al lado esta mi admirado Cortázar, un impulso, ocho caras, ocho cuentos, cinco euros y ya tengo Octaedro. En el siguiente arco me arrimo a los Mil cretinos del señor Monzó, y sus palabras me agarran del brazo “Es un bar importante, de renombre en el barrio, quizás con el mejor jamón de Barcelona, y unos codillos al horno —cocinados con cebolla, tomate, pimienta, vino blanco y coñac- de altísima calidad.” Definitivamente, tengo hambre. Nos vamos a comer. “A vos que me leés, ¿no te habrá pasado eso que empieza en un sueño y vuelve en muchos sueños pero no es eso, no es solamente un sueño? Algo que está ahí pero dónde, cómo; algo que pasa soñando, claro, puro sueño pero después también ahí, de otra manera porque blanco y lleno de agujeros pero ahí mientas te cepillas los dientes, en el fondo de la taza del lavabo lo seguís viendo mientras escupís el dentífrico o metés la cara en el agua fría, y a , y ya adelgazándose pero prendido todavía al piyama, a la raíz de la lengua mientras calentás el café, ahí pero dónde, cómo, pegado a la mañana, con su silencio en el que ya entran los ruidos del día”. en campaña![]() La niña de Rajoy ya tiene padrino! (Los grafiteros en campaña atacan de nuevo al lado de la facultad de Bellas Artes)
de nieblas al solPasan de las doce de la noche. La niebla apenas deja ver las fachadas de la calle Libreros, ni la cara del dandy que acaba de pasar. La niebla humedece los músculos apelmazados y resecos después de recordar en El beso de Judas “el otro lado del jardín” que Wilde había querido conocer, Gide dixit. Al sol del domingo, la niebla ha desaparecido. Un ‘gardel’ pálido, de cara afilada, barba rala y sombrero de compadre canta lo mismo La bien pagá que Mediterráneo o Volando voy, en la terraza del Novelty, acompañado a la guitarra por un moreno alargado, barba profusa y gafas estrechas de pasta negra en el más puro estilo de progre del 75, puesto al día por su melena de rastas antiglobalización. Un tipo todo ojos desenfundados, mirada demasiado fija, con pinta mezcla de escalador del Everest y vagabundo, no para de moverse bajo el soportal del Ayuntamiento: adelante y atrás, atrás y adelante, con pasos cortos y rítmicos se entrena para su próxima escalada. Los domingueros en sus sillas al sol aflojan sus monedas al cantante de voz aflamencada, antes de que la niebla borre sus huellas. la tostadoraEs ligera y manejable, bien proporcionada, con suaves curvas. Tiene diseño de los felices cincuenta, toda ella de color azul cielito lindo. Es la tostadora de Espe, el regalo navideño del PP de Madrid. Ya la tiene Gallardín, Acebes, y los altos gerifaltes del PP y, por supuesto, Mariano Rajoy. ¿La tendrá mi Lanzarote? Espe, querida, la necesita con urgencia. A este hombre le hace buena falta desayunarse a golpe de logo del PP, con gaviota y todo, grabado a fuego en las tostadas para recordarle aquello de: ¿quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos?, dejar de ser el hombre díscolo del partido y dar marcha atrás en el subidón de los impuestos porque ese paripé de rebajar un chisco el billete del autobús suena a poco. Aunque, la verdad, creo que mi Lanzarote necesita algo más que un empacho de tostadas a la gaviota para dar su brazo a torcer. paseo de domingoMi Lanzarote lleva una temporadita en boca de todos entre los últimos affaires urbanísticos y el subidón tributario, con manifestación domingo sí y domingo no; ha comenzado la legislatura en su más puro estilo con tronío y el bigote por delante, ni atiende a las razones de Mariano — que se propone hacernos llegar a fin de mes como sea, aunque en charri city lo va a tener crudo—. De nada le ha servido el folletín “Mejorando Salamanca con el esfuerzo de todos” y la misiva tan explicativa que el señor Teniente Alcalde nos ha remitido a todos los contribuyentes, en la que nos pide un “pequeño esfuerzo adicional para continuar mejorando Salamanca” y se despide con un “Esperando contar con tu compresión” que parece no haber cuajado entre el vecindario, vista la tropa que el domingo llenó la plaza mayor. Con otra cartita y otro domingo de descanso llegamos a los sesenta mil charros en pie. noche cerradaLa madrugada era inquieta y delgada, a las siete menos cinco tocan a misa en la iglesia de María Mediadora. Los estorninos despiertan libertinos, revueltos en sus refugios improvisados en los árboles del paseo y en las antenas de Telefónica. Por las aceras mojadas y vacías ni un alma acude a la llamada eclesiástica, ni un paso resuena en la calle de La Esperanza. A las siete y veinte una sirena ulula impaciente en la calle sin semáforos. Ahora los estorninos pían excitados y temerosos, gritan alocados desde sus guaridas nocturnas, despiertan a madrugadores y remolones. La mujer cereza revuelve el café y toma aliento en su cocina de azulejos salmón, otra vuelta más a la cucharilla. “¿Será un centauro, la diosa Merytseguer o una sirena?”. Sin embargo no logra imaginar el embrión híbrido creado de una célula humana y un óvulo animal. En el atardecer caluroso, entre cantos de sirenas, semáforos en rojo, pasos agitados y el sonido de los cauchos contra el asfalto recalentado, los trinos de los estorninos saben a madrugada. viajeOtra vez con la maletilla a cuestas, no con “el maletilla” ¡ojo!, sino otro pelo me luciría, más enamoriscado, al menos. Aparte del pantalón, un miniparaguas, jersey, muda y neceser, no olvidar el libro “Carta abierta a una chica progre”, del señor Umbral, por esto del homenaje póstumo –aunque no pertenezco al club de fans—, porque no he vuelto a leerlo, y porque fue mi favorito en los años de tedio y plateresco. “Te miro en tu provincia de tedio y plateresco, aquel itinerario entre el colegio de monjas y el cine de los sábados, paseos con el primer novio entre los álamos del río, y el beso que te dio, o su mano en tu pecho, cuando la naturaleza toda, el universo, el puente romano y los ojos del agua miraban tu pecado original”. Francisco Umbral. Carta abierta a una chica progre. topogigio
—Imagínate miles, que digo millones de topillos a carreras por las calles de tu pueblo, comiéndote los gladiolos, asomando entre las tiras de las sandalias... Yo no podría vivir. Así están los pobres por Las Villas... Y en Peñaranda no se puede ir a la piscina, al menor descuido te suben por el muslamen. Una que volvía de la limpita Ámsterdam, no estaba para guarradas. No lograba imaginar manadas de roedores retozando en los parques, tomando la fresca o pasando la tarde en la piscina. Con el nervio aguijoneado pensando en el concierto del amigo Brian Ferry unas horas más tarde, los roedores me parecían de otro mundo, de un mundo medieval temeroso de la peste. En el escenario del nuevecito centro cultural Miguel Delibes, puntual como un inglés y hecho un dandy apareció Mr. Ferry —tan sexy con su ojo medio caído y piernas de vértigo— acompañado por ocho músicos de todas las edades y dos chicas en los coros. Hora y media de concierto en la que nos transportó a los años de Roxy Music con su famoso Avalon, y aún más atrás con las versiones de Knockin’ on heaven’s door o The times they are a changin’ del gran Dylan, a sus canciones melodiosas como More than this, a las más cañeras como Let’s stick together, para una vez que comenzó el baile de su público madurito y entregado cantar aquello de Don’t stop the dance, y ya pudimos dejar de bailar en escaleras y butacas. Solo una ausencia su versión de Falling in love again. Al volver del concierto, aún con la miel en los labios, a cada poco un topillo solitario y audaz cruzaba como una bala la autovía de Castilla. ¡Son ellos ya están aquí! Los primeros avezados explorando nuevos territorios que esquilmar; directos a mis bulbos de tulipanes, o peor a mis canillas. vacaciones![]() Fuente vuelta y vuelta. vacaciones![]()
análisis electoralEl señor animal político padece de duelo en este lunes soleado en el que “todos han ganado”, y los niños de salmancablog ofrecen camisetas en plan atizarse con el látigo: “Lanzarote Otros Cuatro Años Más” —me pido una en negro y ajustadita—. Y mi Lanzarote guarda en su caja de Pandora los astutos consejos del florentino: “Dedíquese, pues, el príncipe a superar siempre las dificultades y a conservar su Estado. Si logra con acierto su fin se tendrán por honrosos los medios conducentes al mismo, pues el vulgo se paga únicamente con exterioridades y se deja seducir por el éxito.” S A confidentialHay días que parece que esto es Los Angeles, y que en cualquier tugurio de esquina podemos tener por compañero de barra al mismísimo Philip Marlowe que taciturno ojea el Salamanca Chronicle, entre sorbo y sorbo de whisky, mientras repasa mentalmente los detalles del cadáver de Dolores S.M., la mujer que a las 4,30 de la madrugada fue encontrada muerta en la acera de la calle Valencia, frente a su domicilio, con los brazos rotos, dos puñaladas en el cuello y otra en el muslo. grafiteros en campaña![]() Nueva valla electoral del PP en las afueras de charricity (¡ji, ji, ji!) primavera![]()
"Prohibido prohibir..." el correo del zarTodas las tardes sentado en el alféizar del escaparate de Caja Laboral, un hombre rubio, alto y fuerte, de hombros anchos, con ojos azules de cielo de estepa y bigote poblado, extiende su brazo y abre su mano firme a los transeúntes que circulan por Álvaro Gil. Los días de invierno cubre su calvicie con un gorro de piel marrón con orejeras, el frío agarrota sus dedos gruesos y rugosos. En los días de sol tuesta la piel de su cabeza; muestra el pelo cortado al uno y su busto de cosaco. Su mirada ausente traspasa el quiosco del chaflán, los muros del edificio de Torres Villarroel, más allá del parque de la Alamedilla remonta hacia la llanura de trigo verde. Callado y tímido no mendiga unas monedas, tan sólo exhibe su miseria con pudor ante las miradas ajetreadas de los paseantes, y tal vez recuerde su aldea en Ucrania, a sus parientes y amigos, la nieve de Rostov o las cúpulas doradas de San Petesburgo. MG - DC WarnerAquí al lado, apenas dos kilómetros más allá de la horripilante escultura del obrero, un poco desviado del monumento al toro, en su estudio de Cabrerizos, Manuel García, dibuja las historietas de los grandes personajes del comic yanquee: Superman, Batman —su preferido—, La Masa o Spiderman. Este chicuelo de mofletes satisfechos, labios finos y quesito juguetón, crea diario para las grandes editoriales americanas las tiras de estos personajes y de alguno más que me queda en el tintero. Hará dos semanas el niño ha pasado de Marvel para fichar por DC-Warner. ¿Cuál es su sueño? ya la campañaA paso de marcha ligera, acompasado, como de reglamento de infatería, lord Amilivia, acompañado del presi de la Diputación, realizó el paseíllo hasta el escenario de un hotel de León dispuesto a deleitar al respetable cantando, con voz templada, de vicetiple, la “Canción de campaña y acompañamiento a Mario Amilivia”, el pasodoble compuesto por los amigos de su peña -que le han montado un blog y todo-, y que será el himno de su campaña para la reelección como Alcalde de León. Chaquetilla ajustada, de plata y azabache para un pasodoble con título de postín y letra de poca gracia y escasa enjundia: Vaya equipo que tenemos Amilivia, Amilivia tu serás En fin, poco salero para un pavisoso, una oda al leonesismo chauvinista y al amilivianismo. Ahora sólo espero que mi Lanzarote siga los pasos de mi lord —por dios que no me defraude y que su jefe de comunicación se ponga a ello—, y se arranque con otro pasodoble más torero, arrollador, con más embestida de naturales y volapiés, pitos y broncas, con música a lo “Paquito el Chocolatero”, y letrilla de salero, más en la onda de La Parrala –a tono con la hondura de nuestro ínclito Alcalde—: Que sí, que sí, que sí, que sí, Aunque, ahora que se ha puesto el centro por montera, tal vez, nos sorprenda con algo más políticamente correcto y castizo, de nuestra idiosincrasia más profunda en plan: El beso, el beso, Claro que no es fácil encontrar un Quiroga y un León a estas alturas del XXI. estos díasUn hombre tranquilo, buen ciudadano, muere degollado en su pisito del extrarradio. Las uñas de la cigüeña se clavan en la torre de la iglesia mientras su pico acerado teje un nido primavera. Otro hombre ofuscado recorre los campos de la tierra de Alba, escopeta en ristre sacude disparos sin mediar palabra. El viento del oeste arremolina las gotas de lluvia entre los pesares de los hombres tranquilos. muñeca!Este año ha tocado el calendario de los bomberos de Salamanca —hombres de gesto valeroso con pose gallarda y un aire áspero en la mirada—: Melchor que tenía el año juguetón; pero ya estoy temiendo los próximos Reyes Magos. Sí, ya lo esto viendo..., a Melchor que se descuelga con una “Boneca faladora” en un arranque de empatía nacionalista, y recuperando sus orígenes chiitas, sijs, kurdos, suníes..., o de cualquier otra tribu de la zona entre las que tanto predicamento goza el etnocentrismo, decide recordarle sus raíces a una gallega en la diáspora, e intenta una normalización lingüística siguiendo el ejemplo del señor Bieito Lobeira, diputado del BNG, que ha presentado una iniciativa parlamentaria en la que anima al Gobierno gallego a impulsar la fabricación de una muñeca repollo que hable gallego, al estilo de la Nines que pide que la peinen, que le den de comer o de beber en catalán hasta acabar con las pilas. bambú![]() Un puente, un punto, una ráfaga y una mueca. Eso es emma en japonés, o, bueno, eso me ha pintado una preciosa japonesita de ojos menudos, pelo esquelético y silueta renegrida. El montaje de la Japan Week en el Palacio de Congresos es como “para peques”: escasa información, pinturas de colegiales, quimonos de sepu y lo del manga..., ni podían leerse las explicaciones de raquíticas. Eso sí, los calígrafos exhaustos de tanto “su nombre en...“; el chef repostero tenía parroquia perenne ante unos preciosistas pastelillos crisantemos multicolores que poco excitaban mi gula; y en la rama de bambú los paseantes habían colgado sus deseos escritos en papelinas de colores, una avanzadilla de la carta a los Reyes Magos en discretito —muy pocos papeles tenían más de un deseo—: “Que gane siempre el madriz. Un ordenador. Un perro y una muñeca. Que el Valencia gane la liga y la copa. Que se acabe el terrorismo. Que nos queramos siempre. Entendimiento entre las culturas. Tener hijos siempre sanos. Que apruebe las oposiciones. Friendship with jsp... Que gane el Valencia.” Qué poco romanticismo, por dios! el crisantemo, el abanico y la espada![]() Esta semana toca en charricity un desembarco japonés de lo más variopinto: música, ceremonia del té, ikebana, exposición de grabados en la Torre de los Anaya, marionetas, danza, caligrafía, manga, cocina, artesanía, pintura, y la exótica foto de mi Lanzarote, con cara de susto, del ganchete de varias japonesas en kimono —ver El Adelanto de ayer—. Entre toda esta explosión de exotismo oriental, hecho de menos algún montaje sobre su moda sobria pero sobrada de imaginación —me fascinan los trapitos de Yamamoto—; una muestra de su cine lento y denso, muchas veces impactante. A mis diecinueve años me dejó temblando El imperio de los sentidos, no es fácil digerir tal catarsis de sexo y muerte en la tierna juventud, y más recientemente Nadie sabe o el trágico romanticismo de Dolls, de mi querido Kitano, con un espléndido vestuario de Yamamoto: el colmo de la sofisticación nostálgica. Y ya puesta a pedir, una pizca de acto literario no habría estado mal para indagar y descifrar a los afamados Kawabata o Mishima, o descubrir a esos desconocidos del crisantemo para un momento de felicidad. señas de identidadDurante mis callejeos veraniegos, sin mirarme los pies, he descubierto esos balcones rebosantes de CD’s brillantes de variado colorido: granates, negros y blancos, verdes y amarillos, que mecen sus surcos entre la brisa y el viento. Algunos penden de barrotes negros amarrados en fila india como un escuadrón de espantapájaros perfectamente alienados, otros contentan el alma de poeta del inquilino artista colgados de la barandilla y suspendidos del techo como serpientes engalanadas de brillos iridiscentes, que recuerdan los móviles de Calder. Calle arriba, en un balcón de barrio otro pinga solitario prendido de una pinza de madera en la cuerda ruin del ¿me quiere? ¿no me quiere? En las esquina de los cines Van Dyck una fila multicolor balancea sus ruedas de platino desde los barrotes de hierro negros, sin prisa, esperando que la noche lance sus destellos nacarados a los ojos de noctámbulos cansinos. Cuatro calles más allá, el más ladino columpia perezoso su trasero nacarado entre las macetas de alhelíes blancos a la sombra de las adelfas del vergel que florece en el balcón del cuarto. El primer día pensé que una nueva moda que se imponía por el orbe occidental y ahora tocaba el reino de los CD’s en balcones y terrazas, al igual que los quads o el tunning, pero ante la plaga de pajaritos de la última temporada deduje –sí, cavilo mientras camino, aunque no debería-: ¡Anda!... son espantapájaros para que no se coman las plantitas. Y comencé a fijarme si la plaga había llegado a otras ciudades, pero ni en Madrid, Pontevedra, Santiago, Varsovia, Zamora o Cracovia he visto la fiebre de colgar los CD’s en los balcones. ¿De soporte de datos a útil de ferretería? Una nueva seña de identidad se fragua en el orbe charro. charri ferias/2En la rueda de prensa post-ferium mi Lanzarote estaba exultante de gozo, aunque lo veo más grueso, va a tener que cuidarse o lo presiento envejecer aún peor: las calles abarrotadas, participación de público a manadas contra las que no pudo ni Eolo, ni el fresco reinante, los espectáculos de calle: un éxito. Claro que no me preguntó. Querido Darco: fue el año que menos fiestas me he tragado. Por haches o bes, más bien por los último —estaba en pleno descubrimiento de casetas en la plaza de Colón— y luego por haches, no vi ni un espectáculo de Etnohelmántica, tan solo dos canciones de Eliades Ochoa que me supo a poco para echarme un bailesito. Las casetas, la verdad, acabaron empachándome con tanta sobredosis de olor a carne requemada con aceite perrero por todas las esquinas. Y lo que más me interesaba, la Crakow Klezmer Band, que figuraba en los avances de la programación, al final no ha tocado para mi desconsuelo. Un polski me los había recomendado con pasión, augurando un buen concierto de magníficos y jóvenes músicos. Así que me he quedado escuchar su homenaje a Bruno Schultz, con canciones de John Zorn. Eso por la noche, y a la mañana siguiente me cruzo con una fornida avanzadilla de la Scottish Army con falda de franela y sombrero de piel de mamut, la British Airways Pipe Band, que me provocan tal sofoco que no paro de abanicarme y estoy tentada de llamar a los bomberos para que los refresquen. Seis rúas más abajo me topo con los campestres y jóvenes mozos de la Fanfare Celeste, Les Enjoliveurs, más fresquitos y musicales con aires de jazz y menos raciales, o folk en políticamente correcto, que hicieron temblequear los pies a una afrancesada como yo. charri ferias/ 1Mi canción favorita de Loquillo era: “Yo para ser feliz quiero un camión, llevar el pecho tatuado..., a las chicas meter mano...“, que tiene un toque canalla-truck que me pone. Y de aquella suspiraba por sus largos, largos huesos, por su gesto de: “Nena, no me toques...”, por sus americanas y sus pantalones pitillo, por sus maneras de fumador con savoir faire, y por aquel modo de agarrar la cebolla del micrófono con fuerza y desgana, con tal ímpetu y que parecía dispuesto a clavársela hasta la garganta —¡que sexy, por dios!—, y todo esto mientras cantaba aquello de “Pégate a mí...”. Toda esa concentración de chulería cantarina, me seducía, no podía evitarlo —de aquella eran mi perdición los tipos distantes, que miraban de soslayo y seguían su camino, eso sí a paso lento para dejarse hacer “En las calles de Madrid”—, y yo quería caer en los brazos de una rock and roll star, mudarme a “Barcelona ciudad”, y enloquecer con “Chanel, cocaína y Don Perignon”. Aunque no llego al grado de fan suprema de mi Lanzarote que ya nos dejó bien clarito en El Adelanto que él no se perdía el concierto de Loquillo —la verdad, no deja de sorprenderme este hombre—, pero no fue o no lo vi para su desgracia y tranquilidad de su señora; estaba dispuesta a bailar el “Rock suave” pegada a su trasero. El que no faltó fue mi querido estanquero, allí estaba en primera fila con su flequillo ladeado enfundado en su pantalón de cuero ajustado de mediados de los 80, ¡todavía le caben! Esa noche Loquillo no cantó ni “Quiero un camión”, ni “Madrid”—otra de mis favoritas—, pero sigue tan chulo como siempre, con las americanas en su sitio y el pantalón bien plantado, y unas tablas que dan para todo un concierto. La verdad, todo hay que decirlo, el niño envejece bien... Una pena, ahora que ya no bebo los vientos por los chulangas. C’est la vie. lume![]() martes 8/08/06: Cenizas ardientes, troncos a la brasa y en el suelo manzanas asadas. El humo es el aire que exigimos trece veces por minuto para ser y en tanto somos... El cansancio es el aire que respiramos trece veces por minuto. miércoles 9/08/2006: Llega ahora el estado de emergencia: la ayuda de otras comunidades, el ejército y pronto la ayuda internacional ¿Por qué no se pidió antes? El arrebato de campanas levanta a los vivos contra la demencia infernal. jueves 10/08/06: Ya van 50.000 hectáreas arrasadas. Zapatero pisa tierra quemada en O Campiño (Pontevedra) –a unos 500 metros del fuego de esta foto, y aniquilado horas antes—, y en diez minutos sale escaldado. sábado 12/08/2006: Una nube de pavesas negras forra de luto el mar azul en recuerdo de los cuatro muertos carbonizados por el fuego purificador. La “famosa” trama organizada no cuaja, entre los detenidos: locos, miembros de las brigadas contraincendios o negligentes varios. lunes 14/08/06: Primer mensaje institucional del presidente Touriño a los gallegos. Ya “sólo” quedan 44 incendios sin controlar. martes 15/08/06: Comienzan las guerras de cifras. Después de todo, ¿qué nos queda? Lluvia y cenizas. lume![]() sábado 5/08/06: Ayer comenzó a oler a monte quemado. Señales de humo en el horizonte contienen mensajes cifrados que no he logrado desentrañar. domingo 6/08/06: Sin pájaros en el cielo, sólo helicópteros cargados de nidos de agua y aviones con la panza recién saciada. El olor a eucalipto quemado ya no es un gustillo entre los sabores del tomate y los pescaditos fritos, todo sabe a eucalipto a la brasa. Un sol rojo se pone oculto por las nubes de humo: anochecer a la brasa y nocturno de sirenas. lunes 7/08/06: Ya no hay aire, sólo humo. Es difícil respirar. El fuego ya no es una fotografía, ni un paisaje lunar tras la ventanilla del tren, está aquí al lado. Los caballos relinchan hora tras hora, gritan y desesperan. Las chamuscas vuelan azotadas por el nordeste. Arden los robles, más eucaliptos, los helechos, el limonero, los castaños, la hierba del jardín. El fuego está a la puerta y las viñas churruscadas. El agua embriaga las llamas. Los rescoldos aúllan en la madrugada insomne. Los dientes castañean de miedo. Los pasos entre ascuas levantan ampollas en los pies y dejan cenizas en los labios. ovaciones y saludos: humoLa viuda de España. Ortega Cano pasea su dolor por las plazas de toros del solar patrio. intrépidos![]() El pasado martes la señora Clemente, acompañada de mi Lanzarote, presentó el II Festival de las Artes que tratará de seducirnos del 2 al 17 de junio: mucho teatro internacional –tal vez demasiado-, dj’s, y precios de no perderse nada, la selección de actuaciones musicales un tanto dispersa: Kiko Veneno, Amparanoia, Asia Dub Fundation…, no llega ni a la suela de los zapatos del año pasado. Dicen que está dedicado a Brasil, pero más allá de Rua de Niteroi, Marcelo D2 o la cantante de Zuco 103 no me percato da presencia do Brasil. Mi Lanzarote tan lanzado como siempre ha afirmado que llegará a la categoría de los festivales de Salzburgo y Edimburgo. Como dicen en mi pueblo: Muchas veces, y que yo lo vea, querido! mal innecesario![]() Entrar un día de diario en los juzgados de la plaza de Colón resulta una extraña mezcla de colorido racial, idiomas y acentos encontrados, pelos atusados sin reparos de gomina, carteras de piel, y zapatos de chúpame la punta y tacón de aguja por centímetro cuadrado que te despierta de un plumazo, aún a las 9 de la madrugada, ante la perentoriedad de los plazos y de los considerandos expuestos a la vista de la audiencia. Entre el aire sahariano del ambiente, un frufrú de togas y vuelillos de encaje en blanco roto, que voltean los pliegues al aire recordando el orden de los alegatos y el chiste fácil que distraiga al testigo inconsistente, comparten baldosilla con un trío de hermanos de pelo al cepillo y melena grasienta que sin abjurar han depositado a desgana las navajas en la primorosa mesita del guardia jurado tras el consabido vaciado de bolsillos. Una vieja gitana de luto riguroso, pelo negro, arrugas tácitas e inmisericordes y ojos prietos, con un pequeño arrullado entre los restos de una toquilla que fue blanca, espera su turno en el banquillo y aconseja a Marifé por el teléfono móvil con desparpajo y por lo bajinis. El hombre del abrigo de pelo de camello con un toque más in que el rancio Loden, al que tan aficionados son en provincias, masculla entre dientes la irrefutabilidad de las pruebas señaladas en los escritos de su defensa mientras tantea con mirada caduca los gestos fácticos del magistrado que con imprudencia emergente abandona el ascensor de la derecha. Delante del ventanal acorazado que nos presagia el pequeño jardín japonés, una mujer de unos cuarenta y tantos, de formas exuberantes y plácida melena rubio botellín, con jersey de canalé ajustado y pantalón de chándal rojo gira sus muñecas ab initio dentro de las esposas bajo la atenta mirada que con efecto retroactivo le imprime el guardia civil. el hotel de los líos![]() Mi querido Lanzarote ha tenido una semanita de éstas para torcer el bigote, afilar las garras y avivar la lengua de fuego para abrasar al primero que te roce. En fin… que si le da por montar un circo al pobre le crecen los enanos: los papeles del expolio —encerrados en la cajita acorazada de Carmen Calvo— al final viajaron de noche y bajo la atenta mirada del helicóptero a la tierra de Plá; la Audiencia de Salamanca rechazó el recurso del PP sobre el asunto de los anónimos poniendo verde al director del museo Casa Lis, y mantenía la responsabilidad civil subsidiaria del PP y Ayuntamiento de Salamanca —el auto habla de los envíos desde la sede del PP y del supuesto uso de datos del padrón municipal—; y, para rematarla, hoy mismo, se publicaba la noticia del auto judicial sobre el “business” del Gran Hotel, que asume los argumentos de Campo –constructor querellante por la estafa- y mantiene que el dueño, Francisco Gil, realizó dos contratos de compraventa: uno con el señor Campo y otro con el señor Curto —al que finalmente se lo vendió—, ocultando a los querellantes sus tratos con el amigo de mi Lanzarote. ¿Habrá salido a relucir en la instrucción esa afamada comida en que acabaron agarrando el maletín con el dinero negro y corriendo por las calles uno detrás del otro? Bueno, bueno..., parece que se va caldeando la vida política en provincias —falta nos hace con tanta nieve por las esquinas— con la apertura del juicio oral por el tema de los anónimos y cuando el señor Campo presente la acusación por la estafa en la venta del Gran Hotel. A mi Lanzarote sólo le falta que el proyecto de hotel en el actual edificio “Curto” con acceso directo desde el nuevo parking de Los Bandos también termine en los juzgados, y todos acabaremos como en la oca: de hotel a hotel y tiro porque me toca. dos cabreos y un pasmoAfuera aún está oscuro, por la ventana ni un aliento de luz. Entre ondas, interferencias y sombras escucho una voz ágil, sonora, encrespada y con el ánimo de fogata en invierno: “señor Jesús no interrumpa a...” Si es la voz de mi Lanzarote, tan rotunda, tan profesional y alcaldable: “está usted acostumbrado a interrumpir... Primer aviso...” ¡Cómo le ha sentado lo de los papeles! A éste le expulsa: “Segundo aviso... Le doy el tercer aviso y está usted expulsado...”. Se acabó, el señor Jesús, concejal del PSOE, fuera del pleno abrigado por todo su grupito. Tal vez podríamos hacernos compañía y apechugar juntos con el vacío neurasténico en el que estoy metida desde este último estudio yankee –siempre hay algún informe de una universidad gringa- que ha comprobado que, en sus enormes empresas, los hombres guapos tienen más facilidades para llegar a puestos ejecutivos y de dirección, lo tienen más fácil para ser promocionados, en cambio si eres feo lo tienes más crudo. En el caso femenino, al revés: si eres mujer y quieres labrarte una carrera profesional de directiva ejecutiva, a lo Ana Patricia Botín sin ir más lejos, lo tienes negro si eres guapa, en este caso se promociona antes a las feas o normalitas con cierto toque masculino. Tal como me pintan el panorama, me veo de quitagrapas sine die y departiendo en el coffee break con feuchos sosainas con la barriguita cuajada de tapitas; toda la sección del “vogue masculino” se ha trasladado al comedor de ejecutivos, y ya se sabe: ellos las prefieren guapas pero tontis. ¡Huy perdón!, rubias, quería decir rubias. al alba, al albaAl final nada de helicópteros, ni grúas de alta tecnología, con dos carretillas y dos operarios y ¡hale! a trajinarse las 500 cajas desde el Archivo a los furgones aparcados en la puerta de Aníbal; bien cedo, a las seis de la mañana, y rapidito, rapidito —a las 7.18 horas legajos fuera—, con una rasca de pinganillo y cuatro insomnes de la zona para amenizar el reseco. Así de sencillín, como Carmen Calvo: en dos carretillas, si no hay nada como los útiles artesanos, los de toda la vida. Esto no se lo esperaba mi Lanzarote, él a lo grande: bolardos encendidos, bloques de hormigón en plan mediana de autopista, policía municipal desde ayer tarde... Claro que yo hubiese hecho el "saqueo" en burro, sí con dos preciosas reatas de burros para darle un toquecito a lo Bienvenido Mister Marshall, con el señor Málaga dirigiendo la recua vestido de carretero cañí y mi querido Lanzarote con su espectacular traje de charro tirando del burro por el rabo, con garra y gallardía, en un último afán por detener "el expolio". Ahora, a mi Lanzarote, ya sólo le queda cantar aquello de: "Al alba, al alba... Quiero que no me abandones, amor mío, al alba... Presiento que tras la noche vendrá la noche más larga..." miliko![]() Son las cinco y diez, me asomo a la ventana, vuelve a llover. Un cielo gris cerrado no deja ni un rastro de dudas en la sombra que nos echa encima esta tarde invernal con un aire cercado por agujas que castañean entre la ventolera. En la ventana de enfrente, con la persiana a media asta y casi a oscuras entre mórbidos reflejos del monitor, el vecino de casta militar digiere otro domingo más ante la pantalla del ordenador. En la ventana contigua una mujer menuda, de labios nerviosos y brazos dispuestos teje pegada a la pantalla del televisor. La mujer arquea las cejas con gesto de sorpresa contenida y de olvido recordado en un ¡zas! Abre la ventana para recoger las dos bragas tendidas en volandas y aprieta los labios con pesadez tratando de no perder de vista el cigarrillo al que se aferra entre toses. Son las once y veinte, el miliko continúa concentrado como si apuntase a ese enemigo oculto entre los vericuetos nocturnos de los miles píxeles alineados en escuadrón, parece que busca atinar el disparo del cañón al enclave más alejado. En la habitación contigua la mujer fuma sin bizquear, en un ajado sillón pasado de moda; horas y horas frente al rabioso colorido de la pantalla parlanchina y azucarada. En las noches de verano, el miliko abre la ventana y respira; los mosquitos aspados se pegan cerriles al monitor, sin embargo no huye, ahí sigue sentado inmóvil. Sólo con la luz mañanera iza la bandera y cierra las esclusas. Son las cuatro y diez, la noche es larga y fría, con cautela aparto una pizca las cortinas y sin encender la luz observo al miliko inmóvil, otra madrugada más. Tal vez, siente mi presencia porque su mirada traspasa mis costillas y rebota en el lomo del Casares. Vuelve al reflejo azulado del monitor y teclea con ritmo lento de habanera melancólica. Al lado, la habitación oscura y vacía a estas horas; cerca la mujer duerme lejana un sueño inquieto de galanes celosos y perros guardianes. museo mausoleoLa verdad, ni sabía dónde estaba Morille. Es más, cuando recibí la invitación de Domingo para la inauguración del "Museo Mausoleo", el sábado 17 diciembre, descarté, de un parpadeo, asistir al nuevo sarao pensando que quedaba lejos, por la sierra de Béjar —sí, lo sé, un cero en geografía de Charry Land y un latigazo—. Pero mi amigo, el charro-casado, me aclaró que estaba a quince minutos, aquí al lado. El sábado entre sábanas y ensoñaciones del despertar, ante una mañana de compras a codazos y éste no sabía muy bien qué "Museo Mausoleo" a inaugurar, me pudo mi curiosidad femenina, lo reconozco. Después de memorizar el plano de carreteras provinciales para no perderme por el campo charro y acabar en la presa de Urueña, me planté en Morille en un periquete, hecha una afrancesada chica casquivana, justito para oír los reclamos de Fernando Castro y participar en la comitiva fúnebre integrada por la banda de música de Villamayor, los paisanos del pueblo, periodistas, algún político, guardias civiles, artistas y otros varios sin clasificar, todos muy bien dirigidos por un precioso carruaje fúnebre de madera vetusta, algo reseca, tirado por un caballo percherón bien renegrido que aguantó como todo un estoico los discursos de los creadores del acto: Fernando Castro, Domingo Sánchez Blanco y Javier Utray. Las referencias al significado de los enterramientos en urnas tan bien relatados por Sir Thomas Browne, a las diferencias con los enterramientos de coches de Vostell, y con el cementerio de coches de Arrabal, a anteriores proyectos de Domingo como el viaje a Paris para conocer al filósofo, a la obra de arte como producto un acto de amor e irritación —esto último de Utray me ha gustado mucho—, nos situaron un poco a los profanos en cuestiones artísticas y a los que, como reconoció el Alcalde de Morille en su discurso, "no entendemos el arte moderno, pero intentamos comprenderlo". En la estepa devastada, de lejanos horizontes, en un alto con vistas y con encinas al costado quedaron enterradas las cenizas del filósofo Pierre Klossowski mientras los acordes del pasodoble torero calentaban los oídos en una mañana luminosa de azul frío. Y en la profunda fosa de hormigón reposa el pontiac de Javier Utray, con una enorme losa de hormigón encima y este epitafio: “P.I.P. on TIAK. La grand prix. En escribir una lápida se le va media vida a uno. Duro marmolillo.“ Aunque, tal vez no repose y simplemente descanse, ya me lo dijo el paisano mentón afilado y nariz apocada, al ver las gotas de agua condensadas en el interior del cristal de la losa: “Mire, señorita, que pronto las gotas en el cristal, a lo mejor aún respira.” Este golpe de humor británico en pleno Morille, francamente, no me lo esperaba. Y no pude menos que dedicarle la mejor de mis sonrisas y una cómplice respuesta: "Seguro, aún está vivo, no le quepa duda". vísperasSe está bien en provincias, lo reconozco, a pesar de mis pataleos y despertares melancólicos. Los días trascurren sin sobresaltos y previsibles: los plátanos de Indias sin hojas y con las ramas de lunares blancos; mi querido Lanzarote ha limpiado, una vez más, el medallón del Caudillo —esto ya tranquiliza, nos reconcilia con el devenir navideño—; este año toca arbolito en la plaza Mayor con grandes bolas rojas y unos lazos “palabra de honor” que quitan el hipo. Los Villancicos son la única actividad cultural que programa la señora Labrador —alias la moños—. Ya me lo dijo el moreno rapado a la salida del concierto Joachim Kühn: “¡Ala!, a partir de ahora villancicos”. ¡Qué razón tenía el angelito! Sí, se está bien, lo repito. Sin embargo, de vez en cuando necesito largarme, perderla de vista, alejarme de todas las piedras y volver de noche, más bien tarde, entrar por la carretera de Madrid, y descubrir entre el vacío de la noche la catedral, luminosa y fría, aislada y nítida. Observar desde la otra orilla el perfil de Salamanca. Observar: sí, todo está bien... El Tormes transcurre, todo fluye y el “arte sucede”. 20 noviembre¿Desde cuándo le ha dado al PP charro por los asuntos exteriores? ¿A qué viene esta desmedida afición de los gerifaltes provinciales del PP por los viajes a Argentina? Financiación partidista, ¿tal vez, donativos anónimos? No hace un mes la señora Presidenta de la Diputación con séquito y viandas disfrutó de un viajecillo por la tierra de los “ches”, y ayer mismo mi Lanzarote ha regresado de su viaje hecho de un “porteño” de pro, experto en tango y bandoneón. Cualquier día de estos contesta en el pleno las preguntas del sosín de Fernando Pablos con aquello de “Tomo y obligo...”, y si no al tiempo. Claro que las vueltas a la realidad son duras, y recién llega mi Lanzarote se encuentra con que le han vuelto a ilustrar en rojo el medallón que el Caudillo tiene en la plaza Mayor. Él que tan limpito y lustroso lo había dejado para la Cumbre Iberoamericana y ¡zas! , una vez más, botecito de pintura al canto. Si es que son unos vándalos...., precisamente ahora que se cumplen los treinta años de su muerte, se lo tienen que embadurnar con saña. Con lo adecuado del medallón en esta plaza Mayor, testigo de las arengas del de Ferrol a los capitalinos una vez instalado su cuartel general en el Palacio del Obispo frente a la Catedral nueva –siempre con tutela de los cielos, el general-, y muy cerca del paraninfo de la Universidad donde el general Millán Astray —un bohemio del patriotismo— interrumpió el discurso del rector Unamuno con su agraciado grito de guerra: “¡Muera la inteligencia! cristina![]() Desde mi camita he visto caer la nieve temprana hecha migas desmenuzadas, y he pensado: “¡Oh, esto es el paraíso!”, hasta que el nubarrón negro de la memoria ha colado su recuerdo entre mis ensoñaciones y me ha mantenido en vilo el resto del domingo. Ahora, ya cerca de desvelar el asfixiante misterio, nerviosa y apresurada cruzo la plaza de España. La banderola patria agita los gualdas al ventarrón del atardecer lluvioso. —¿Habrá resistido? Tal vez un mal golpe se lo ha llevado por los aires. Mi curiosidad enciende los pies ágiles, y abre la espita a las dudas torbellino que envueltas y revueltas quiebran mis manos heladas. —¿Seguirá allí? Las últimas ventiscas lo habrán arrancado, seguro. No creo que haya aguantado las pesadas lluvias, ni la nevada otoñal. Es frágil… —pienso en un ir y venir de voces y pasos acelerados. Los pensamientos amarillos de la medianera de la avenida de Mirat aúllan con grito de pétalo helado: “No está, no está, ha volado...”. Temerosa y agitada doblo la esquina de Pérez Oliva, camino atropellada calle arriba. Sonrío, busco con la mirada impaciente. Imposible distinguir desde aquí. No puedo ver claro. Acelero. Sí, ahora, puedo verlo, ahí continúa: el cartel pequeño pero firme, bien atado a los férreos barrotes negros del balcón, algo doblado y maltrecho por las lluvias, los vientos y las noches heladas, por las noches sin ella. Ahí sigue, cerca y lejos, a siete metros sobre tierra, en el primer piso del número siete, encima de la whiskería Orquídea y frente al roñoso taller mecánico Auto. Ahí permanece altivo, enhiesto, testigo de las noches perdidas, cutre y maravilloso este cartón de embalar, de un marrón mortecino más adecuado para un panfleto maoísta que para precioso pendón de tan rotunda y transparente declaración de amor: “Cristina te quiero” —¡Uy, qué alivio! Menos mal… Sí, ahí está todo: las telas descoloridas, marco desteñido a tan tierna confesión, las menudas flores negras y alargadas —más bien cursis—trepando entre las marcadas letras negras, y la cuidada caligrafía de las tres mágicas palabras. Y un delicioso reguero de sensualidad me recorre el espinazo. Desde luego, estoy hecha una sentimental. Cabizbaja y pensativa, me dejo llevar hacia la plaza de El Charro. Camino torpe con unos cuantos ovillos de preguntas entre las piernas: ¿un amor no correspondido?, ¿anónimo?, ¿lo habrá visto Cristina?, ¿qué clase de tipo cuelga en el balcón su íntima declaración?, ¿desde cuándo?, ¿sucumbirá Cristina ante tal mediática confidencia? cumbrísima/4Hasta Charri-City ha llegado la sombra alargada del amigo americano para desteñir el colorido de las conclusiones de la cumbrísima, y los gerifaltes se han plegado sin rémora alguna a los runruneos de pasillos, no vaya ser que: afecte al Plan Colombia, el FMI se enfade... Lo que no se ha desteñido, a pesar de las lluvias y ventiscas, es el jardín japonés que han plantado en la fuente de la puerta de Zamora. Está desconocido, hecho un primor de diseño de la nueva jardinería. Tan acostumbrada me tiene el jefe de parques y jardines del excelentísimo a la tradicional sosez, horterada, es más, mal gusto de sus jardines que tal derroche de sencillez, elegancia y gracia, con sus pensamientos morados y blancos, la gravilla de cuarzo lechoso y los arbolitos de temporada: abetos enanos y mini-pinos, me tiene embelesada y no dejo de admirarme cada vez que paso por la placita. ¿Será nuevo el jardinero jefe? ¿Lo habrá mandado, mi Lanzarote, a algún cursillito de reciclaje por la pasada Cumbre? Embobada estoy. cumbrísima/3—Es la primera estación —nos aclara, apurando el último sorbo del zumo de piña. Recién se marcha el crucificado de la Cumbre, y una brisa de carreras, un vientecillo de polis en motos, un airón de sirenas, un vendaval de especiales y guardaespaldas, y, al fin, la tormenta de autobuses “grand class” repletos de señoras. Incapaces de resistirnos salimos a la calle, muy bien cortejadas por el guardaespaldas que se acaba de plantar en la puerta del bar. —¡Anda, qué todo esto!, porque se lo consentimos... —comenta maldiciendo la mujer-espontánea. —Sí..., se lo consentimos y, además, pagamos la fiesta —le respondo con sorna lapidaria y sonrisa de 9 milímetros parabellum. —¡Quita, quita!, que me pongo mala —gruñe entre dientes y escapa para la barra. Siento los ojos del poli en la nuca y olor a pólvora en la boca. El sarao de escritores ni olerlo, claro. cumbrísima/2Desde las ocho de la mañana, los helicópteros no han dejado de zumbar como un maldito despertador celeste. Toda la calle es silencio, tan sólo ese ruido de aspas vibrantes que va y viene, que se acerca y aleja como los truenos en la tormenta. Ni coches, ni motos, ni camiones, nada, sólo la chatarra ruidosa que vaga por el cielo de Charri-City. El perro cateto de la vecina se ha despertado y cada vez que la chatarra voladora se acerca berrea y aúlla en tono de cuasi-lobo. Escondo la cabeza bajo la almohada. —Joder, si son las ocho de la mañana. ¿Qué maldito gerifalte se mueve a estas horas? Los ladridos del perro cateto de mi vecina, Orfelia, han despertado a los canes del vecindario y el rottweiler de enfrente saluda desde el balcón al gran pájaro de hélices carnívoras. —Por Dios, que alguien ponga orden, es fiesta... Ahora que estaba en el mejor de mis sueños: en brazos del hombre maduro. Otra vuelta, ruedo cama abajo entre los tulipanes rojos del edredón, pensando que tal vez el plumón posea maravillosas cualidades de aislante acústico hasta ahora desconocidas. Cierro los ojos con impulso suplicando que se desplomen y me concentro en el silencio lejano, recordando aquella nube de helicópteros que se desplegaban al son de la cabalgata de las walkirias. Entre las chispas y ruidos de los helicópteros escucho el crujir de las púas de Misombra entre los cactus; camina sin rumbo entre libros y discos; ella, también, vela en esta mañana de fiesta nacional. “This is the end, beautiful friend This is the end, my only friend, the end .../... Waiting for the summer rain” Y la voz de Jim Morrison a todo volumen suena en toda la casa, suena en toda la calle, suena en toda la ciudad, compite con las chatarras rodantes entre unas nubes blancas y el cielo azul. cumbrísima/1Ayer vino el Borbón a pasar revista a Charri City antes del desembarco iberoamericano. Una mañana helada, de otoño para castañear sin dientes, y con un “fixo a noite en pleno día”. Mi querido Lanzarote, más inflado y risueño que de costumbre, certifica que todo está en perfecto estado de revista. ¿No rascará la pintura roja del medallón del generalísimo? Me asombra este hombre, no lo reconozco desde que ha dejado de azuzar a la Casa Lis. Tan sólo un pequeño detalle le faltó vestirse de charro. Espero que no me falle y lo luzca con la gallardía acostumbrada en la recepción del Ayuntamiento, el día 14. “Pisa morena, pisa con garbo...” charrifiestas Mi querido Lanzarote, impecable, vestido de charro en el desfile procesional de la patrona da por inauguradas las charrifiestas. Caldera, Mañueco, Isabel Jiménez y Vicepresi de la Junta CyL cortan la cinta arrimaditos en la inauguración de la Feria Agropecuaria, y se achuchan para chupar foto. Casetas en la calle a tutiplén: sabrosón el pincho de bola de ibérico con rioja en el Momo, el pulpo con alvariño de G. Potemkin y el lacón con ribeiro de la Taberna Celta. Lección de kabuki en el Liceo. Maquillaje muy blanco: mujer joven. Cejas delgadas y con final descendente: mujer joven y amable. Labios negros: hombre fuerte. Labios rojos: chica joven. Llueve, y un frío que pela ahuyenta las moscas. Apache Indian & The Reggae Revolution: bailar sin parar. Y esta noche Rachid Taha. Tiramisú en La Regenta: “El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café, de la inocencia sonriente del cacao”. Kakuzo Okakura. los bandos Mi querido Lanzarote persigue imparable su aparcamiento estrella –ya a punto para la licitación- bien cerquita de la plaza Mayor y de la zona de tiendas. Algún charro de genio y figura ha colgado aquestes panfletos en los centenarios árboles de la plaza de los Bandos: “El Ayuntamiento me podó el día 24 de agosto de 2005. ¿Por qué razón? Aparcamiento en esta plaza.” “He sido podado por el Ayuntamiento el día 24 de agosto de 2005. ¿Lo entiende usted? Pues yo sí. Quieren que desaparezca.” “Desde el día 25 de agosto de 2005 doy menos sombra: el Ayuntamiento me ha podado. ¿Por qué? Por intereses privados." Ahora los árboles se podan en agosto, es la "nouvelle jardinage". a batallar las estrellasCasi las diez de una noche calurosa. Por un desliz en el postigo, Misombra logró colarse a la vieja catedral románica con cimborrio de escamas. Entre un frufru de sedas y aromas de velas e inciensos, fue transportada en volandas hasta el confesonario de celosías labradas, viejo guardián de culpas inconfesables. Recogida y apoltronada en el raído escalón de madera, con la mirada perdida entre la dulce piedra dorada y el retablo de voces negras, púrpuras y azules, era todo oídos para las salves, villancicos, lamentaciones y motetes que el grupo "Al Ayre" interpretó en su concierto del sábado. “A batallar las estrellas” reúne, en un único repertorio, una selección de piezas compuestas en el siglo XVII para ser interpretadas en las catedrales hispanas. Un revuelo de sones de laúd, arpa, voces y guitarras —viejos conocidos de estos pilares y tumbas— embelesaron su alma oscura; un ir y venir de melodías, músicas, notas descocharon todos los recuerdos y plegarias enterrados entre bóvedas y capiteles, una lluvia fina helaba la piel y enhechizaba la voluntad de las sombras. vacaciones al norteEn el norte, las vacaciones no son fáciles: empezando por la maleta, hay que llevar de todo: desde la gabardina y el jersey al vestidito palabra de honor, sin olvidar los calcetines. Este año he conseguido empaquetar casi todo en el trolley rojo, y mi sombra se ha apañado con un maletín de congreso, a ella cualquier cosita le tapa –o destapa-. ¿La familia? Bien gracias. Santiago, noche fresca, con mucho exmaoísta convertido al pactismo celebrando la votación parlamentaria. Desde el otero de la terraza del "Suso" veo al señor diputado Xesús Vega –¡lo que avejenta la política, dios!—: la Xunta es suya. El gato de mi amiga Rita está a dieta. A mi rubio no le sienta bien que no me acuerde de María: ¿Quién es María? (tierra trágame, es su hija).Festín de percebes en Ferrol salpimentados con ráfagas de muerte lenta y paseos al borde del finisterrae con el examante del exnovio guapetón de Misombra. “La mitad de las gallegas sólo han tenido una pareja sexual en su vida”.Touriño toma posesión en la plaza del Obradoiro entre sones de música clásica sin gaiteiros y con poemas –fino de la muerte-, y nombra Conselleira de Cultura a una ex- chica ERGA. Las chicas de ERGA eran las que más chillaban en las asambleas, al grito de guerra: ¡Fala galego! Si no que le pregunten al Marqués de Bradomín, uno de sus blancos favoritos. La playa más llena que nunca y el agua más fría que siempre. En Benidorm, “mueren dos hermanas inglesas al quedar atrapadas en una cama plegable”. Mi querido CR me invita a su nuevo estudio-nave-casa, y me dice: “te queremos” (¿él? ¿sus gatos? ¿sus perros? ¿sus patos? ¿as galiñas?), y me regala tomates de su huerta. Y Don Manuel mastica la derrota pescando en el yate Azor; no, ese, no —en qué estaré pensando—, en el yate de un amigo. lluviaLlevo aquí cuatro días, pero tengo la sensación de que han pasado meses. El domingo tenía las trazas de final de verano y las nubes cargadas de nostalgia. El lunes llovía y el martes arroyaba: el frío me llevó a la lana y a la humedad del otoño mortecino de los días cortos; pero el miércoles, el miércoles era pleno invierno, el estruendo de la lluvia me despertó de madrugada y el viento me calzó las botas y cerró el abrigo. Y hoy, 28 de julio, es un jueves de un marzo ventoso y traicionero que repleto de “idus” se ha instalado en la ría. ¿Vendrá pronto la primavera? Misombra se ha evaporado entre brumas y nubes ennegrecidas. Entre chaparrón y chaparrón saqueo la hemeroteca de mi madre, botín a destacar: - Toda actriz que se precie de finísima y elegantísima viste de Prada. - Los Borbones contagian todo lo que tocan: Letizia de España cada vez más sosicursi, y Marichalar calza zapatos Luis XIV para la gala del Deporte. - No me aclaro con la separación de Concha Queasco, ni con los affaires de Carmen Sevilla, ni con el lesbianismo de no sé cuántas folklóricas. una de romanos Al fin hemos logrado recomponer a Misombra que congelada en su terquedad no salió del “réfrigérateur” ni para ver a Henri Salvador. Nuestro trabajo nos costó, toda la mañana del domingo a golpes con el cincel destripando los cascotes helados de su corazón. Y menos mal que el amigo S. sacó el piolet de la maleta y con precisión agrietó el cascarón helado de proa para que nuestra bruja asomase la cabeza entre carámbanos y estalactitas. La escurrimos bien y la tendimos al sol en la baca del citröen antes de que la tiritona la matase. Entre el airecillo y los rayitos cuando llegamos a Almenara de Adaja había recuperado el brillo en su mirar de sombra y el colorcito en las mejillas. Devoró y masticó con lentitud todas las explicaciones del Museo de las Villas Romanas, escuchó a Ovidio en el peristilo, se bañó en las termas, cenó cordero con garum y dátiles con miel en el triclinium, y alegró la larga tertulia con canciones para sus amigos y nos enseñó que: “Los honestiores desarrollaron en sus palacios rurales una vida que tenía en el ocio una de sus claves. Ocio no entendido como inactividad, sino como tranquilo y pausado cultivo de las virtudes personales y los placeres como la literatura, la buena mesa, la amistad o la caza.” visitasLa pequeña lolita se ha marchado pero ha llegado mi amigo S para el dancing de los Thievery Corporation -mucho ruido y pocas nueces, y moda del sitar como los TGU-, así que hemos pasado del jolgorio coquetón a la jauría gay-marujil. Entre medias, Henri Salvador nos sumergió en un show de los cincuenta con telón de terciopelo, bromas, bailes, gags, simpatía y paroles; los del Teatre Lliure llenaron de tiros un bar kitsch repleto de Eduardos, Ricardos, nobles y Lady Anne. Conclusiones sobre la actualidad teatral después de estas veladas: Está de moda cantar "Ne me quitte pas" en el escenario, introducir flashes de absurdo en mayores o menores dosis y numeritos de cante y baile. big in bombayParece la semana de la incertidumbre –ya lo dice Rojas Marcos: Nuestra incierta vida normal—; empezamos con las sacas y el pacto de tras el telón de grelos –por cierto Quintana ha engordado 10 kilos, al menos, en dos días-. El martes leo que el Sr. Passy me deja la teoría del suceso en boca de Bertrand Rusell que una vez masticada inicia una ruta incierta por mis tripas. (En física, un suceso –cualquier cosa que tenga atribuidos espacio y tiempo- abarca desde una explosión a la llega de una onda de luz a un cuerpo, sin embargo la onda de luz sería una teoría o serie de sucesos. Mi duda: ¿un suceso es un instante que tenga espacio?... -Me temo que mi "altura" es de provincias-.) Llega el miércoles y mi querida MC me dice que tengo un alter ego de ficción que se llama “Marisu”, eso sí, que habla gallego y con “pinta de estar sempre abstraida, como si estivese flipada”, no sé si quiero saber más... ¿Por qué a Básico Rodríguez le ha dado por novelar aquel piso después veinticinco años? El viernes noche me engullo unas dosis teatrales de Constanza Macras-Dorothy Park que no empachaban pero tampoco eran el colmo de la delicatessen, y la obrita más bien parecía el camarote de los hermanos Marx: - duda inicial a lo profesional-centroeuropea: no sabe si es su gato quien quiere danzar con ella o ella la que quiere danzar con su gato. No he podido ayudar a la chicuela. -aparecen: Minnie, el lobo, Pocahontas, el marino... -cantan Ne me quitte pas en alemán y Olvídame y pega la vuelta de Pimpinela en español. -resumen acelerado de los últimos 50 años de historia Argentina. -cantan a Malkit Sighn y bailan muy bien. -Ah! Después de leer el folleto me entero de que el “espectáculo desmitifica el oropel que ofrecen los grandes templos de la modernidad en los que la fama se adquiere como una mercancía, [...] ¿Por qué el hombre quiere ser famoso?” ¿Cómo se titula la película? Ayer, en pleno achicharre nocturno y hecha un pincel, me fui al concierto de Transgobal Underground –conciertazo: de la plaza de San Román a un club de Berlin sin parar de bailar-. Yo iba a lo que iba, a revolver bien las dudas que parasitan en mis tripas bailando y echar unos tejos al morenorapado, que solo veo en los conciertos, que recibir los recibe, ahora que, ¿los procesa? Resumiendo: Conforme transcurre “la historia” aumentan los sucesos que impregnan nuestra vida, sobre los que ironiza Big in Bombay. Los sucesos establecen relaciones entre sí; a más sucesos, más relaciones, más teorías; en definitiva exceso de información -Sociedad de la Información-, y contradictoria, que no hace más que acrecentar la incertidumbre. (¡Y no salgo de dudas! Quizás me conviene seguir el ejemplo del Sr. Passy: leer a los situacionistas -ya los he olvidado- “under der linden” o en la piscina, que es más de petarda. galicia - salamancaLa semana comenzó entre las dudas de las sacas venezolanas y latinas: ¿estarán? ¿no estarán? ¿serán? ¿no serán? Después de pasar todo el lunes deshojando la margarita, ahorita toca un poquito de socialdemocracia adobada con nacionalismo verde-perejil. Eso sí, paradojas del destino, o la política: el BNG con uno de sus peores resultados electorales estará en la Xunta Y Don Manuel abandorá el poder derrotado como su admirado Joaquín Balaguer, que con más de 90 años era presidente de la Republica Dominicana, hasta que en el 2002 perdió las elecciones. El lucense no podrá retirarse invicto en Galicia como sí hizo su también admirado Konrad Adenauer en Alemania. El fraguismo, cargado de conjuros y meigalllos, ya ha augurado poca vida al pacto: tampoco hay que ser lumbreras, tan solo recordar el affaire de Vigo. ¿Durará el pacto? ¿Conseguirán Touriño y Pepiño Blanco –que manda mucho desde la capi- mantener en cintura a un BNG sin el sentido común de Beiras y a los vazquistas de FV? Uff!!... Aún a miércoles, y a esta duda encadenada toda la legislatura, me temo, cual Prometeo atormentado. Menos mal que mi Lanzarote van sentando cabeza –serán los años- y, tras la mediación del rector de la Universidad de Salamanca, el conflicto del Museo Casa Lis empieza a fundirse. Ahora tan sólo queda solucionar un quítame allá esas perrillas... noche blancaMi querido Lanzarote en un afán de culturalidad –para que no digan los antiarchivo- nos ha montado un festival de “Las Artes”, y ésta es la "noche blanca": noche en blanco, para pasarse en blanco,¡vaya! Yo la estrené con el montaje desolador y cruelmente conmovedor de Charles Gonzales sobre Camille Claudel: su pasión, su genio creador, su locura y su desesperación. Y ahí se acabó, ya no pude seguir rondando la noche pero Misombra tomó nuevos alientos sentimentales y allá marchó al concierto romántico en el huerto de Calixto y Melibea. Y una, ahora, aquí matando la sofoquina entre dosis de Oporto "gelé" y abanico castizo. filoctetesHasta hace bien poco sólo conocía aquello de “Los viernes milagro” -simpática peli de Berlanga-, desde ahora tenemos “Los sábados manifa” ( o manifaes como las ha bautizado el amigo Forges). Empezamos con la concurridísima en contra de la negociación con ETA; luego seguimos el pasado sábado en Charrilandia a favor de la unidad del archivo, y este sabadete la contraria al matrimonio de homosexuales promete convertirse en un desfile de casullas, capelos, birretas y vestidos encarnados, bonetes, mitras y sotanas en el más puro estilo de la felliniana "Roma" con el paisano Rouco Varela abriendo el desfile de modelitos. ¿Cuál será la del 25 de junio? ¿Un desfile de 25000 gaiteiros para celebrar un nuevo triunfo en Galicia? Claro que el sector gay no permanece quieto y el carnaval Carlinhos Brown promete convertirse en el fiestorrón jolgorio del orgullo gay y de comienzo del verano. Ya he desempolvado mi embozo a lo Celia Gámez para susurrar aquello de “la española cuando besa (...) y a ninguna le interesa besar por frivolidad. El beso, el beso, el beso en España lo lleva la hembra muy dentro del alma...” Un susurro ligero y sensual de calidez envolvente, nada que ver con las voces de los chicos del Meyerhold Theatre Center de Moscú. En un ataque de oscuro cultismo mi sombra se atizó una sesión de Sófocles en ruso que la dejó boquiabierta ante la precisa interpretación vocal –voces profundas cargadas de matices-, musical y plástica del dolor de Filoctetes. Un dolor que no tiene consuelo. Nuestro trágico héroe sofocleano, abandonado en una isla solitaria a causa del hedor que desprende, es engañado por Ulises que codicia el arco de Filoctetes porque, según la profecía, le permitirá conquistar Troya. carlito marrónEl multiusos S. Paraíso, hecho un infierno “ardente e quente” con la calorina del día cruelmente bochornoso, retumbó con los tambores, los vientos y los sones de Carlinhos Brown. Pude pasar lista a la colonia brasileira en charrilandia y sí, tranquilos “os parentes de Brasil” todos están bien y en perfecto estado de revista. Carlito Marrón levantó a charris y guirilandia people de las gradas convertidos en bailarines danzantes, en fin un despilfarro “good vibrations”. No soy fan de Carlito, me temo, es más que creo que se gasta un aire de guru-padre-predicador que no..., no... pero reconozco que transmite buena energía. Y hoy arrastro los cansancios y las nostalgias de tanto danzar nocturno. Menos mal que Misombra prendida de toda esa buena energía -¡lo nunca visto!-, me recita aquello de: “La mano es la que recuerda. Viaja a través de los años, desemboca en el presente siempre recordando Apunta nerviosamente, lo que vivía olvidado, la mano de la memoria, siempre rescatándolo. Las fantasmales imágenes se irán solidificando, irán diciendo quién eran, por qué regresaron. Por qué eran carne de sueño, puro material nostálgico. La mano va rescatándolas de su limbo mágico.” José Hierro. el saqueo/3Mi querido Lanzarote me escribe una personal y conmovedora “Epístola a los Salmantinos” -tranquilos no hay nada entre nosotros y eso que alguien de su entorno me ha chismado que mi Lanzarote gana mucho en las distancias cortas. ¡No me lo puedo creer!-, en la que me convoca a la manifestación del 11 de Junio para defender lo “que nos quieren arrebatar, te pido que contribuyas a que la manifestación sea un éxito con tu presencia”. Decidido como está a defender los “papeles de Salamanca” con tronío y gallardía apuesta por sacar la ciudadanía a la rua, tal como vaticinamos el 19 de enero. ¿Habrá empezado la campaña mi Lanzarote? Tal vez siga la estela del gallego y ya prepara la reelección. Nuestro Fraga inauguró la campaña ayer, con una rotunda apuesta por las NTI al sustituir la tradicional pegada de carteles por prender un botón y hacerse la luz materializada en la efigie del emperator –en la flor de la lozanía- sobre la pantalla, en un coqueto hotel en las afueras de Santiago. Y Alfonso Ussía se dirigirá a los fieles en la mani del 11-J. momixMoses y sus chicos nos reconcilian con el género humano –a pesar de nuestro desgraciadito y maltrecho armazón— nos muestran lo bello, ágil, elegante, seductor y grácil que puede llegar a ser, eso sí me temo que con paciencia, disciplina y una pasión de tiempo a dedicarle. La muchacha orbital, los hombres con estilizada pata de palo y música tribal, las tres mujeres con burbuja y desnudez refinada, el bañista de negro nada sin agua entre música heavy, la mujer negra con vestido blanco baila colgada de la cuerda al son de Badalamenti, el hombre ciempiés con cuatro cabezas, la mujer blanca con traje negro, fugitiva y sensual, la diosa en su cuenco y las parejas bajo palo, las sombrillas inquietas con música de Peter Gabriel y las caricaturas de las sombras de tipos picassianos, nos mantuvieron absortos en el aire, y después de noventa minutos nos abandonaron hechizados y arropados por una nube de placidez humeante y plástica. mayumana- La sobredosis papal: agonía, entierro: pleitesía Iglesia-Poderosos -Maquiavelo dixit-, cónclave, Benedicto XVI. - Los papeles del archivo de Salamanca: casi estoy por una solución salomónica y quemarlos a todos –políticos y legajos- en una hoguera en la plaza mayor, “of course”. - El conflicto vasco: Ibarretxe, Otegui –que ha perdido su sexy de rudo aizkolari por un no sé qué blandi, blandi…-, Patxi López, María San Gil… Y creo tener la solución que nos hagan el referéndum al resto de España, y que se vayan ya. ¡Qué nos dejen en paz! Menos mal que: * Los Mayumaná nos hechizaron a estos torpes provincianos con sonoras y ancestrales percusiones, con sonidos arrancados a latas de aceite, bidones, aletas de bucear, palma, bocas y espaldas. * Domingo se ha metido a sepulturero. * Escucho “So what” de Miles Davis. las cosas¿Las cosas del hermano motero de Otegui que se va al monte a practicar el aizkolaris –corte de troncos-, y necesita algo de apoyo? Sí…, pero no. ¿Las cosas de mi vecino el pater familia que va a agenciarse el abeto navideño a la sierra? Sí…, pero no. Esas pequeñas cosas pertenecen al ajuar de PMB, el atracador del hacha; un individuo de 36 años, delgado, de rostro común, que rondaba por los supermercados de charrilandia. Usted pacífico ciudadano podía esperar su turno para pagar religiosamente mientras repasaba su lista de vituallas y, de pronto, como si un impulso atávico lo poseyese, este homínido salía lanzado desde la cola de cualquier caja empuñando este ancestral arma, al más puro estilo de Homo Antecessor para agarrar el dinero y salir huyendo con el botín, ante el pasmo general y el susto de la cajera de turno. No le dieron tiempo a regresar a la Gran Dolina, otros homínidos lo atraparon y encerraron en una cueva con calefacción central y barrotes. Las cosas El bastón, las monedas, el llavero, la dócil cerradura, las tardías notas que no leerán los pocos días que me quedan, los naipes y el tablero, un libro y en sus páginas la ajada violeta, monumento de una tarde sin duda inolvidable y ya olvidada, el rojo espejo occidental en que arde una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas, limas, umbrales, atlas, copas, clavos, nos sirven como tácitos esclavos, ciegas y extrañamente sigilosas! Durarán más allá de nuestro olvido; no sabrán nunca que nos hemos ido. Jorge Luis Borges 1905/ 6 de abril de 1995/ 6 de abril 2005Me dice la gallega que el acto de inauguración de la nueva iluminación de la fachada posterior de la Casa Lis resultó un evento-ágape de lo más coqueto e íntimo –ya se sabe la tropa no contradice al cacique–. Aprovechó el museo para celebrar el décimo aniversario de su apertura, informar de las actividades proyectadas para celebrar, también, el centenario de su construcción, y una vez más difundir su precaria situación económica por el impago de la aportación del Ayuntamiento de Salamanca. A recordar: es el museo más visitado de Castilla y León —of course más que el mimado de mi querido Lanzarote, el museo de la automoción—. plaza mayor año cero Ayer cuando ponía fecha a no sé qué papel me di cuenta de que era 1º de abril: ”Anda el aniversario de la Victoria”, pensé y seguí escribiendo “de 19...”, me faltó el 39, —¡¿tan mal ando de cabeza?!—, tuve que tachar, centrarme —nena que estás en el 200... ya cinco— y acabar estampando la firma. Tantas vueltas que nos traemos con ese rifirafe por la estatua del Generalísimo y, sin embargo, no recordamos aquel último parte de guerra: ”desarmado y vencido el ejercito rojo”, “la guerra ha terminado”. Ahora que el Herald Tribune nos las augura negras y el barril de Brent sigue caliente, creo que el gobierno debería de tomarse la situación económica en serio, comenzar a hacer caja y mediante subasta pública deshacerse de esos bustos, estatuas y efigies del Caudillo para solaz y alborozo de sus secuaces que con amor las cuidarían en sus balcones y jardines. Hoy es un gran día para mi querido Lanzarote, hoy comienza su año de gloria –hasta lo proclamó fiesta—, y el discurrir de los eventos del 2005 Plaza Mayor de Europa. Hoy con un día agitado: pregón, comida, concierto con vino español, tracas nocturnas en la plaza, temo por su bienestar y preocupaciones; el tiempo no acompañaba, así pues he tenido que llevar unos huevos a Santa Clara, y bueno parece que el sol va entrando en razón, ¡qué alivio! Sí, aquí por Ciudad Jardín ya clarea. No confundir con la última exposición que mi cordobés inauguró el jueves en la sala Art21: «esa naturaleza que mantenemos cautiva en la ciudad». Claro que en un plis-plas mi Lanzarote le deja sin verde, ni jardines, ni ná, ahora que ha retomado sin pudor alguno su viejo proyecto de desmontar la plaza de Los Bandos por un estupendo parking. Una, mientras tanto, saca lustre a las escamas desde la mañanita bien temprano, afila las púas y lima las zarpas para lucir esta tarde hecha un pincel entre las fieras a los acordes de la Royal Philharmonic Orchestra, en el evento de los eventos codo con codo con mi Lanzarote y la crème de la crème de charrilandia: afamados ganaderos, proyectos de toreros, alcaldes de la bisbarra, estrellas de la telecharri, diputados de zona..., una pléyade de cabezas pensantes y mecenas culturales. viernes santoLas llaves en los cerrojos; las espinas de las almas batientes entre el frío ulular de la húmeda noche dejan un rastro de sangre en los escalones. Las pasiones arrastran las cadenas en las noches de un viernes de pasión por los pasillos de la casona acechando el despertar del sueño insomne. La incertidumbre venidera encoge la alegría y arrostra el miedo escondido entre las bagatelas de las muecas y sonrisillas. Vuelven las manos callosas a posarse sobre los hombros.Las efigies desnudas desde un calvario de piedras y acantos despliegan sus maleficios. No hay consuelo bajo las gotas del agua purificadora de la noche. La luna llena de la boca cerrada y aquí no entran moscas vigila las palabras de ojos ciegos, y seca las lágrimas del caído entre las piedras del camino. El gesto iracundo de voz quebrada y perfume aciago busca el perdón entre las luces del día y las miradas sonámbulas de los mortales prisioneros. El hedor de las viejas cloacas espanta las carnes de las ratas y la inmundicia de sus miradas puebla los rincones más oscuros de las almas. 20 de marzoEn este domingo como los demás pero diferente -desayunar, intendencia, limones, periódico, pan, dorada-, JP nos ha enseñado en su Mundo Babel el misterioso lenguaje de las flores: rosa blanca: inocencia, nardo: soy tu amigo, jazmín blanco: amabilidad, rosa amarilla: celos, y escucho a mi olvidado Moustaki: “Il n'ira plus sur les chemins fleuris de rose et de jazmín ... L'hiver a tué le printemps. Tout est fini pour nous deux maintenant.” Me sé de alguno que, en sueños, va a tener que dedicarse al cultivo de nardos para recomponer los desaguisados que prepara durante la vigilia. Y sí, con este 20 de marzo -euqus: igual y nox: noche-, ya tenemos encima la primavera y la semana de pasión todo a golpe de domingo. Otro domingo más, pero no... tengo un precioso huevo de pascua verde y plateado que me voy a comer ahora mismo. sábado de brujas Las meigas se confabularon para fastidiarle el finde a mi querido Lanzarote, y en plena tarde de asueto sabadil se le incendia el cascarón del barco amarrado en las dársenas del Tormes, se le inunda la Plaza Mayor y le queda a oscuras una buena parte del centro. Al brujerío solo le faltó arrojar más pintura a su querido medallón del Caudillo. “Un día aciágalo” indicó mi Lanzarote a los medios en el colmo del gracejo charri, ¡qué inspirado!, veremos si hoy está de igual en la presentación de los eventos del “Salamanca 2005.Plaza Mayor de Europa”. Mi fino olfato me dice que mi Lanzarote no debería confiarse, tal vez el Marqués de Villena ha vuelto por sus fueros y tales hechos sean cosa de encantamiento, el comienzo de nuevas prácticas nigrománticas en la afamada Cueva de Salamanca. Aunque en todo va el cristal con que se mire, y para “los otros” ha tenido el cariz de sábado de gloria; al fin nos hemos librado de ese adefesio de chapa blanca y azul anclado en la orilla norte de nuestro río, que tanto deslucía el "sky line". bridge por un tuboClaro, que Estella lo tiene negro... Por si acaso, voy desempolvando el montecristi, el abánico, y sentarse a ver pasar... charrinieveNo se habla de otra cosa: que va a ser nada, sólo una nevisca, que si crece, que si cuánta nevasca, que menudo nevazo; que si es nieve ratonera, que si nieve dura, o primavera, o polvo –mi favorita en estos días heladores-; que si para, que no que vuelve, que si mejor ponerle sal, o mejor la quitanieves, o las dos cosas; que por la tarde peor, que ni con paraguas, que si con viento, que si tormenta de nieve; que si hiela, que si patina, que con la helada mañana será peor; que pena que no sea Navidad –lo que faltaba navidad y nieve “all together now” para matarse-. Estoy hasta los cojones de la puta nieve blanca, creo que me voy a emborrachar de verde todo el “finde”. ¿Y la nieve habrá afectado a mi querido Lanzarote? Seguro, habrá que aguzar el oído y estar ojo avizor. Me han dicho que tiene unas nuevas "miniquitanieves" de infarto. el saqueo/2Sí, soy un poco pesada, lo no sé pero mi querido Lanzarote no para con lo suyo y, por ende, yo con lo mío. Este pensamiento único, esta desazón, esta inquina..., mis amigos preocupados: ¡Nena, esto no es normal, a qué esta ansiedad, no puedes vivir así! Había conseguido tomar una decisión, me costó pero lo hice: pedí hora al psiquiatra por ver si me curaba de esta obsesión municipal. Y mira por dónde, en un pronto humanitario, él va y retira las vallas. Se acabó el psiquiatra, estaba contenta hacía sol, calorcito febreril... una delicia, el asunto estaba zanjado. El archivo libre, ya puede venir Carmen Calvo en moto –no hay otro modo de entrar, han puesto un bolardo de zona peatonal que restringe el acceso a la calle Gibraltar- y repartir los legajos por el país adelante. Pero no, fue solo una ráfaga, un no sé qué... Han colocado otra valla nueva, altanera y firme, ampulosa y recia, que además le soluciona a mi querido Lanzarote dos espinitas de su corazón: el archivo y el museo art-deco. Mata dos pájaros de un tiro, fastidia a sus enemigos museísticos, a quienes debe las aportaciones municipales de varios años, asfixia “tutiplén”, sin que sepamos muy bien a estas alturas de la fiesta el porqué de ese encono, de esa sórdida obsesión con un museo. Lo siento, querido, no me has dejado otra salida que hacerme de los Amigos de la Casa Lis. porno starPero esto parece muy directo y poco serio. Podría comenzar por el principio y en plan profesional, algo así como: el actor porno, Nacho Vidal, ha recogido el premio del Espacio de Arte Contemporáneo “El Gallo”, que dirige Domingo Sánchez Blanco con el que ya cuentan Nick Cave o Fernando Arrabal. El actor muy contento lucía el anillo y manifestaba: “Siempre me he considerado un Dalí en lo mío”. Aunque este arranque no me convence es muy formal, quizás algo más coloquial, tipo periodista de cercanías: No sabía muy bien qué iba a encontrarme en El Moderno, pero la velada prometía con las chicas subiendo por las paredes, las braguitas por los aires, besos voladores..., y no podía dejarla pasar. Así que hecha un primor y una monada me planté en El Moderno. Mi sorpresa fue descomunal, allí eran todo tipos, pocas monas sueltas y alguna frikie perdida. Yo que esperaba un gallinero, jaleante y bien dispuesto, pues no, una pandilla de bajitos y tímidos que "pa" qué..., pero luego ya se fueron descubriendo ante la verborrea imparable de nuestra porno-star national. Aunque no tuvo aceptación su oferta de regalar su miembro a la chica que le brindase sus bragas; el material femenino no sucumbió ante el látex, quizá si hubiese probado con ellos... No, creo que no me convence. Puede que lo mejor es no complicarme y utilizar esa técnica diferente pero ya manida de comenzar por el final y contar el gran éxito que tuvo su firma de autógrafos, que allí la estampó en camisetas, sujetadores, pantalones, posavasos...; que se explayó con las preguntas que le formulaba el moreno de la derecha -en fin, que como raja el rubio-, y así nos enteramos de que cree en el amor; que él era muy sexual: se levanta todas las mañanas empalmado y si no tiene pareja pues nada una paja y a la ducha, que es la mejor manera de comenzar el día; que el sexo y las drogas están reñidos; que no le gusta no sé qué director porque, claro, venga a perfeccionar la iluminación, encuadre, a repetir, y, claro, él allí empalmado..., y eso no puede ser...; que no tiene ni la EGB y de no ser por la pornografía no sabe donde podría haber acabado... en la cárcel, porque le gusta tener dinero (real como la vida misma). el saqueo/1 Mi querido Lanzarote, no da para tanto ajetreo y comidas festivas. Por si fuera poco, y por lo pronto, ha tenido que tragarse que, una vez más, los... le embadurnen con pintura roja el precioso medallón del Caudillo, tan bien esculpido en los soportales de la Plaza Mayor. Eso sí, cualquier día agarran el "fairy" y limpito se vuelve a quedar, y volverá vigilante la pertinente patrulla de municipales. Si ya lo decía el filósofo: Todo pasa y nada cambia (o era el poeta, y era: todo pasa y todo queda –¡Uy!, si tengo una niebla...). A mi querido Lanzarote quieren empacharle con el saqueo del Archivo, pero "Él", que sigue tan inspirado como le caracteriza -véase las vallas-, está dispuesto a sacar los tanques -et les citoyens- a las calles y no tardando veremos la patrulla de la local por si vienen a llevárselos de noche, y si no al tiempo. El plan y las vallasEstamos como queremos. Ya tenemos Plan y tenemos Vallas. No podemos quejarnos. Para comenzar el año mágico ( suma 7, para los negados) lo tenemos de lo más completito. ¿O tenemos un Plan vallado? ¿O unas vallas planificadas? ¿O un planificado vallado? Bueno no sé... Creo que me estoy haciendo un lío. La niebla -como en el ambiente exterior- se ha instalado en mi cerebro de chica provinciana, y sólo me deja unas ligeras neuronas cubiertas de una preciosa cencellada. Mi querido “Lanzarote”, fiel a sus maneras de caballero de la negra armadura, está dispuesto a defender esos “papelillos de ná" -y ¡en catalán!- con su vida, si llegare el caso. Así me gusta, políticos con salero y agallas, que para “pusilánimes” sobrados estamos. Lo que sí no me pierdo es el embarque de los “papers”. Allí me planto entre las vallas, con mi equipo polar y el catalejo antiniebla. Mi cabecita cencelleante es un hervidero de preguntas: ¿vendrán de noche? ¿Los sacarán de día y en trailer? ¿Los tirarán por la ventana? ¿Los levantarán en helicóptero? ¿Habrá tortas como auguran los del Plan? ¡Huy! que eso no es, boba... ¿en qué estás pensando? el mercadoElla esperaba su turno en la carnicería. Ya faltaba poco, solo quedaban cuatro, el sesenta y cinco, rojo, impar parpadeó en ese maldito trasto electrónico que como un dios zalamero tomaba sus elegidos; ahora la rubia del jersey verde, antes el calvito con el foulard de cachemir. Como un golpe de mar sintió un aliento jadeante en la nuca. Un olor salobre y penetrante la envolvió. Aquel mar húmedo, cercano y masculino no la dejaba en paz. Se volvió, un tipo moreno de mirada oscura y lejana agitaba su número. Ella dio un paso atrás, su nalga rozó aquella verga caprichosa escondida bajo el vaquero de Armani. Insistió. El tipo no se resistía. Allí seguía meneando su número: él era el siguiente. mala hora No hay nadie en la planta, solo una pareja que ya sube las escaleras. Las llaves tintinean en mis dedos. Vuelvo otra vez la cabeza, nadie aparece. Me encamino al ascensor, los nervios aceleran mi palpitar: ¡que tarde, ya no llego¡. Acelero. Al torcer mi bolsa marrón roza el faro trasero izquierdo del Ibiza. Ya estoy a su lado. Mira que limpito, que brillante, sin una rozadura, con su San Cristóbal en el salpicadero. Claro, con ese invento de la una rueda. Mi pie golpea con furia la rueda trasera izquierda. -¡Gilipollas¡, por atravesado y tozudo, por espiarme cuando aparco, mascullo entre dientes. -¿Me habrá visto alguien?, me digo temerosa e inquieta. Aguzo la vista y el oído, otra mirada a la planta, vuelvo la cabeza de nuevo: no hay ni rata, nada, el vacío. Agarro con fuerza la llave del coche, todavía en mi mano, y desde la cerradura de la puerta del conductor comienzo a trazar una línea sin fin, profunda e intensa, como un castigo divino. Ahora sé que ya no puedo parar. Mi zarpa clavada en la chapa fría, en el gris humo del capó, rasgando ese pedazo de alma cutre, estéril y miserable. Mi garra prosigue su camino en el lateral derecho, trazo un surco árido y seco, ruin como la mezquindad, repleto de humillación. Mi pezuña cargada de mortal veneno se hunde sin piedad en ese trasero odiado y visto hasta la saciedad; la retuerzo con rabia en el vidrio lateral izquierdo, un último grito final escapa, un chirriar que hace apretar con fuerza los dientes. -¿Te duele?, pregunto. Nada, solo silencio. Guardo mis llaves, sacudo la melena con satisfacción, y con un aire de desdén decidido enfilo mis “farrutx” de charol negro hacia el ascensor. 200 muertos¿Cuánto pesa la muerte? 21 gramos ¿Cuánto pesa la barbarie? 4.200 gramos Madrid ha perdido 4.200 gramos y todo el peso de las almas. De todas las almas que no sabían que su destino reventaría en el vagón de cercanías, un jueves 11. De todas las almas que explotaron 10 días antes que la primavera. De todas las almas que se fueron así, sin despedirse. 4.200 gramos de rabia y desolación sobrecogen a los vivos. turkish barAquel pequeño bar de esquina, cutre, oscuro y ruinoso, refugio de alcohólicos padres de familia se ha cargado de olores. Primero aparecieron las ventanas, luego las teteras, los posters del Egipto turístico y el moreno que siempre mira cuando paso. Luego llegaron las especias, los olores de la Kasbah de Casablanca o Argel, o el barrio turco de Berlín. Aromas desconocidos, dulces y un algo pastosos. Su fragancia me encontró desprevenida aquella tarde febreril de inusitada primavera. Aquellos efluvios envolvieron mis sentidos, y no pude por más que volver mi cabeza con sorpresa. - ¿Qué huele? - Ah, el nuevo bar, comprendí tras rastrear su huella en el aire. Ahora, cada vez que me acerco a la esquina estiro mi naricita esperando mi ración diaria de los nuevos perfumes lejanos, melancólicos y empalagosos. El exotismo de Oriente ha llegado a provincias. |