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Emma B. El diario de una chica de provincias

dylan

Era una tarde bochornosa, y para colmo el autobús a las puertas del cielo no tenía aire acondicionado. Las dos horas de camino a la finca Mesegosillo en Gredos con el falso tercipleo pegado al muslamen y el sudor a chorros estuvieron a punto de dejarnos sin fuerzas para llamar a sus puertas. Pero el verdecito del prado, la sombra de los pinos y la cercanía del maestro me dejaron compuesta tan sólo como una mujer.

Contra todo pronóstico el maestro, que ya tiene sus años y sus manías: nada de fotógrafos y nada de pantallas al lado del escenario, no estuvo dispuesto a esperar hasta el final, y a eso de las 21,30 horas, cuando todos esperábamos a la señorita Eva Amaral, aparece en escena cual men in black y se lanza con uno de sus clásicos del 66, Rainy day woman, y continua con otra de finales de los sesenta, Lay Lady Lay. De ahí en adelante bastantes del últimos discos, de Modern Times: una alocada Rollin’ and tumblin', y una estupenda Ain’t Talkin, y de todo un poco, country, rock, y mucho rithm and blues. Algunas que te suenan y no sabes si realmente las conoces pero las ha cambiado tanto que te resultan irreconocibles o son de nueva cosecha. Ese es su encanto, sus versiones de sus clásicos como Highway 61, por ejemplo.

Serio como un palo, al mando de los teclados y armónica —nada de guitarras—, no se permitió una palabra durante la hora y media de concierto. Y cuando ya lo dábamos todo perdido, vuelve para los bises, se sienta a los teclados y comienza a puntear aquello de ¡oé, oé, oé,... oé!. Digerida la broma cómplice del míster, el público le sigue a voces con el ¡oé, oé, oé...oé! Atónitas por semejante gesto del impasible, escuchamos de su viva voz la presentación del grupo, incluso de sí mismo –algo dijo de Robert Zimmerman- y nos deja para terminar una versión candenciosa y nocturna de Like rolling stone –una de mis favoritas- para que nos vayamos contentos a dormir. Era la tercera vez que lo veía, la primera que le escuchaba hablar y que tenía semejante gesto cómplice con el respetable. Ya se sabe la naturaleza amansa a las fieras.


fulghafen

Fulghafen München, Daglfing, Hauptahnhof, Theresienwiese.

No puedo dormir, pero cuando escucho su respiración lenta y ruidosa, me levanto y miro por la ventana. La calle está silenciosa y brillante. Las hojas de los tilos todavía gotean. Un hombre alto y corpulento sale de entre las sombras del callejón que atraviesa hasta Goethe str., se tambalea arrastrando una bandera alemana. Mira hacia la ventana, se apoya en el palo de la bandera, la levanta y la agita sin dejar de mirarme. Comienza a llover de nuevo. El hombre me dice adiós con la mano. Le devuelvo el saludo y cierro la cortina. Sus ronquidos han parado, ha comenzado a hablar pero no entiendo sus sueños. Me acuesto a su lado. Llueve más cerca.

Prielmayer str., Königs platz, Elisen str., Neptun brunnen, Luisen str.,
Lenbachhaus.




Thomas Hoepker
Japón. Tokio. 1977. Sombrillas delante del Jasukuni Shrine.

hoepker

hoepker


Thomas Hoepker (Munich 1936)

Germany. Berlín Oeste. 1963. Un hombre hace fotos a sus hijos en el muro de Berlín cerca de Bernauer Strasse.


(Buscando personajes de Munich acabo de descubrir a este estupendo fotógrafo)

¡qué tiene este día!

¿Qué tiene este día? Era cálido y azulado. Poco a poco se ha ido tiñendo de blanco y el fresco da la vuelta a las esquinas antes que las sombras. Está lleno de ruidos desagradables: las bocinas de los camiones por el Paseo de Carmelitas, el trastear de las bombonas cerca de la calle Arapiles, el martilleo de los teclados en la oficina del banco, la voz incansable de la mujer anuncio en la terraza del reloj, el claxon nervioso de un volvo encerrado entre dos furgonetas en la plaza del Mercado, la sirena de la ambulancia de las seis.-

el dragón azul

El señor Punset escribe: “Hay quien me dice que el nuevo Ministerio de Igualdad en España solamente se va a ocupar de las desigualdades entre hombres y mujeres. Puede que sea así al comienzo, pero mi apuesta es que, a medida que el nuevo ministerio avance en la lucha contra el depredador machista y consiga reducir la desigualdad y el maltrato de género, se dará cuenta de que la amenaza de abuso de poder y de violencia es todavía más cruel e ilimitada cuando el delincuente tiene a su disposición todo el poder coactivo del Estado. Eliminar esta injusticia será la gran tarea de los próximos diez mil años.”

En El dragón azul, Tai Wei Foo nos recuerda que el estado chino ha condenado a sus mujeres a un hijo por pareja, que las madres solteras no tienen derecho a las ayudas del gobierno, que para las mujeres solteras es muy difícil adoptar en China. Robert Lepage dice que la China de “Hoy es un gigante que ha despertado y que va tener impacto mundial”.

La OPEP -que aporta más de un tercio de la producción mundial de petróleo- no estima necesario producir más petróleo, considera que hay suficiente petróleo en el mercado, que el precio del petróleo es injustificado y no obedece a motivos de mercado. ¿Quién produce los otros dos tercios? ¿USA y Rusia, cuánto producen? ¿Entonces, a qué se debe el incremento del precio del petróleo? ¿Tan sólo al aumento de la demanda de China? ¿Cuánto han ganado las Cías Petrolíferas? La psicosis general ante la huelga de transportes colapsa las gasolineras.

Si no deja de llover, tendré que invocar al dragón azul para que su lengua de fuego me caliente un poco. O cantar aquello de “Tápame, tápame, tápame que tengo frío...”

érase una vez

érase una vez


Hay días en que uno se levanta y al cabo de 16 horas vuelve a acostarse, con la sensación de que acaba de despertarse, de que nada ha pasado en ese tiempo circular. Sin embargo, ha conducido decenas de kilómetros, el teléfono no ha dejado de sonar, ha comido y cenado, luchado contra las ganas de fumar, escuchado la radio: Solbes recomienda una siesta de 10 minutos, Yves Saint Laurent ha muerto en París. Y otro día, como una sorpresa de cumpleaños, la tarde se vuelve tibia –un buen presagio- y en el escenario de un pequeño teatro cinco bailarines de Accrorap cuentan pequeñas historias que recuerdan los juegos y travesuras infantiles.

“Quand j’étais enfant, je passais mon temps à observer les papillons et rêvais de pouvoir faire un jour comme eux. Je passais mon temps à les attraper un à un, et récoltais sur mes doigts cette poussière que leurs ailes dégageaient. Je me fabriquais des ailes en carton avec trois bout de ficelle et déposais cette poudre magique qui pour moi était la clef qui m’aiderait à m’envoler.... Mais ce fut jamais le cas.”

Ágiles y diestros, elegantes bailan piezas cortas, intensas, depuradas y con su dosis de sorpresa. Pequeños relatos en los que mezclan músicas muy diferentes desde clásica o de acordeón, hasta un corrido o Tom Waits, y danza contemporánea con rap y hip-hop. Con su escenografía minimalista, su máquina del tiempo, y sus bailes embaucadores nos transmiten alegría de vivir. Y uno llega a cama cansado y satisfecho.

de las antípodas

Lemi Ponifasio inauguró el IV Festival de las Artes. No se qué le habrá parecido a mi Lanzarote, que estaba hecho un pincel en su palco de honor, con su bigotillo recién peinado. Aplaudir aplaudió —que no le quité ojo— con seriedad y discreción como se tercia en la autoridad, pero no sé yo, no sé...

Mis compañeras de filas y una, que somos discretas señoritas de provincias, nos levantamos hechas un ovillo de dudas. La pregunta de la salida era: ¿A ti, esto que te parece que era? Y de ahí respuestas mil: la creación, el fin del mundo, el eterno opresores-oprimidos, la lucha del bien y del mal.

Todo tiene su explicación, queridos niños: acababamos de salir de un hora y media de no-palabras, nada de melodías musicales, la música más en la onda ruido, y gritos, muchos gritos desgarradores –hay que ver como se desgañitaba la muchacha-. Y claro, tras tanta oscuridad, las luces todavía no alumbran.

El programa cuenta que Ponifasio en Tempest II se inspira en la geografía de la obra Shakespeare y en el pensamiento del filósofo contemporáneo Giorgio Agamben para mostrarnos un diálogo reivindicativo de los derechos humanos. La verdad, lo de la geografía de Shakespeare así, sin texto, se me escapa, la filosofía de Agamben la desconozco, tan sólo los parias avasallados eran realmente evidentes y turbadores.

Lo mejor, los actores: su dominio del cuerpo, su plasticidad; las entradas de los señores de negro y los sonidos al hacer chocar sus manos contra el cuerpo. (La verdad, me acordé de Valle-Inclán).

dos de Forbes

Este domingo pasado, El País publicaba dos reportajes sobre sendos multimillonarios de muy diferente edad y apostura. El ruso Román Abramóvich de 41 años y Warren Buffet –que ha estado en Madrid de compras: nada, con menos de 50 millones de euros de beneficios brutos, por favor-, el americano de 78 años, que ha culpado a los bancos de la crisis.

El primero ha hecho enormes negocios a la sombra de Yeltsin, durante el desmantelamiento del régimen comunista, y ha procurado dejarle claro a Putin que no le interesa la política y el poder. Vive entre Londres, Moscú y New York, es propietario del Chelsea FC, acaba de comprar un rancho y una pista de esquí por las Montañas Rocosas. Lo describen como tímido, despiadado, generosos, audaz, calculador y visionario.

El segundo declara que apoya a cualquiera de los candidatos demócratas por sus propuestas sobre el aborto, la sanidad, los impuestos..., y es optimista con respecto a la crisis económica. Vive en la misma casa que compró hace 40 años, conduce su propio coche y cobra 100.000 dólares como ejecutivo de su compañía. El entrevistador lo describe como racional, con sentido del humor, sentido común, seguro de sí mismo y enorme bagaje financiero y de gestión.

Ambos comenzaron bien prontito en los negocios . El ruso a los 18 años con el dinero, regalo de su suegro por la boda, que invirtió en perfumes, desodorantes, medias y pasta de dientes. El americano hizo su primera inversión a los 11 años después de tragarse todos los libros que sobre el tema había en la biblioteca de su pueblo. ¿Algo más en común? Quizás, a diferencia de los chinos –Sharon Stone dixit-, tienen buen karma.

últimamente a la sombra

Últimamente, a la sombra de una cortina blanca tengo sueños deshilvanados, prendidos con alfileres. Tienen varios remiendos mal rematados que se desflecan. Necesito varias horas de la mañana para repasarlos y cogerles el dobladillo. Aún así, y a pesar de mis dotes de zurcidora no consigo una vestidura ni tan siquiera corriente. Si me duermo bajo los tilos ¿cómo serán los sueños?



el fin de semana no prometía

El fin de semana no prometía grandes filosofías, más bien un par de días turbios, pasados por agua y relax. El viernes decidí comenzar con los deberes pendientes y, antes que nada, ver “Elegy” de Isabel Coixet. Me defraudó –sí, demasiado categórica, lo sé-. Entre Pe, que no acabo de pillarle el punto, y su falta de química con Ben Kingsley —¿alguién se cree tal amorísimo entre ambos?—, y ese hombre que se derrumba entre melodías de Satie, caídas de hojas y demás touches melancoliques sale una con el “no me lo puedo creer” en la punta de la lengua. Me dejó mal cuerpo, con los pelos revueltos y el estómago encogido hasta que me atizé unas dosis de publicidad en la tele que dejaron como nueva; me cargaron las pilas para dos o tres días.

En el primer spot, cientos de niños de diferentes nacionalidades, con acentos distintos que piden un mundo «para los hijos de nuestros hijos». Comienza con una mocosa de unos cinco años que les da el desayuno a los papis: “Mamá, papá, quiero tener un hijo”, y así el resto de la caterva nos cuenta qué mundo quieren para ellos. Está claro, Endesa intenta transmitir continuidad tras la OPA, y además confianza en un futuro mejor, a pesar de la crisis del petróleo y de los alimentos, de las hipotecas basura. Un futuro que nosotros y nuestros hijos imaginan posible, al alcance de la mano. Se trata de inducir confianza frente a este futuro incierto que planea en la calle y en nuestras cabezas, que nos hace tambalear y dudar.

Pero lo curioso es que otra empresa del sector energético pone su granito optimista con otro original anuncio. Con música de piano de fondo repasan los logros de la humanidad: “Inventamos la rueda. Descubrimos el fuego. Llegamos a la luna. Hicimos el pan y sal... Inventamos Manhattan, Macondo... Hicimos catedrales, pirámides, aviones. Inventamos el rock, la penicilina..., los jardines de Babilonia y hasta Peter Pan. Si hemos sido capaces de todo eso, cómo no vamos a ser capaces de proteger lo que más nos importa. Repsol, inventemos el futuro.” Todo un mensaje de optimismo y fe en la humanidad –si antes lo hemos hecho, ahora ¿por qué no?—, creer en el futuro, en el poder del hombre para crear un futuro mejor a pesar de la crisis, de la desazón y falta de confianza. La antítesis del “No hay futuro” del punk. Hay un futuro, está por inventar, nos dicen.

Ahora que el precio del petróleo se ha disparado, los bio-combustibles no son alternativa y provocan crisis de alimentos, el ladrillo va de capa caída, y la economía cuesta abajo en su rodada, los grandes del sector energético se empeñan de infundirnos optimismo, esperanza y fe en el porvenir: Está claro, amigos, saldremos de ésta. Todo está en nuestras manos, y tú puedes conseguirlo.

Creo que Solbes, los ladrilleros, la banca Morgan..., deberían contratar a las agencias de creadoras de estos anuncios para que transmitan con pizco de confianza a los mercados, y a los consumidores a ver si relanzamos la demanda. ¡Y a crecer!

¡Si son las mil! Necesito mi dosis de Repsol.

miro por la ventana

Miro por la ventana. El suelo está mojado. Una hilera de coches bordea la acera. Azul, blanco, plateado, blanco, negro, granate, blanco, blanco, gris, plateado. Los estorninos levantan el vuelo al escuchar la sirena de una ambulancia. ETA ha vuelto a matar. La hilera de coches da la vuelta a la esquina: azul marino, negro, blanco, gris, gris.

Dos mujeres de pelo negro caminan bajo mi balcón. Hablan despacio en una lengua que no entiendo. Si fuera primavera vería el sol reflejarse en los cristales de los coches rojos que bordean la acera. El aire templaría las voces de las mujeres de pelo negro. El suelo ampararía los pasos de las mujeres que caminan despacio. Una tarde de mayo.

9 de mayo

El aire es frío, pero ha vuelto a salir el sol. No se habla de otra cosa que de Fritzl, el monstruo austriaco, y del mayo del 68. Ya ni me acuerdo del invierno.(Vuelvo a limpiar con saña el teclado del ordenador). Es viernes, ahora tengo tiempo.

peces

peces

Hubo un tiempo en que lo primero que comía eran los ojos de la merluza y robaba las kotkoxas de los platos vecinos. Ahora tengo un acuario con tres peces de colores y algas trepadoras de hojas diminutas, y un caballito de mar disecado escondido en una caja de cristal. Todas las mañanas, antes de lavarme los dientes, compruebo que los tres todavía están ahí.


«Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardin des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl.
.../...
Fue su quietud lo que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que vi los axolotl. Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y el tiempo con una inmovilidad indiferente. Después supe mejor, la contracción de las branquias, el tanteo de las finas patas en las piedras, la repentina natación (algunos de ellos nadan con la simple ondulación del cuerpo) me probó que eran capaces de evadirse de ese sopor mineral en que pasaban horas enteras. Sus ojos semejantes a los nuestros. Los ojos de los axolotl me decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de mirar.»

3D

Quizás sea un tópico, lo sé, pero cuando me hablan de Colombia, y sobre todo de Cali, lo primero que me viene a la cabeza, aparte claro está de mis adorados García Márquez o Alvaro Mutis, es el narcotráfico, la guerrilla, los paramilitares o los sicarios, en fin, un cuadro bastante siniestro. Así que esta tarde lenta y tormentosa de vuelta de puente voy a romper el círculo para hablar de Colombia, y de “LUCES” un precioso corto de animación 3D dirigido por Miguel Ernesto Yusty que se ha estrenado en España el pasado mes de abril.

Este divertido cortometraje ironiza sobre ese momento en que surgen las “grandes ideas”, el famoso momento eureka, y se puede ver como preámbulo de la película franco-israelí “La banda nos visita” en los Cines Renoir de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Palma de Mallorca, Bilbao y Tenerife.

Después del estreno de "LUCES", Miguel Ernesto Yusty –todo un innovador del cine digital- comenzará el rodaje de su segundo cortometraje de ficción “DITO, el niño despertador” con equipo colombiano y español.

de unos pocos


Los del proyecto genográfico de National Geografic e IBM acaban de anunciar que, según los análisis de ADN mitocondrial que llevan realizados, hará unos setenta mil años el “homo sapiens” estuvo a punto de desaparecer. La población se redujo a unos dos mil sapiens, que vivían en dos comunidades al Este y Sur de Africa, aisladas la una de la otra debido a las duras condiciones ambientales. Al parecer tal descenso de la población fue debido a la sequía y duras condiciones de vida provocadas por otro, recién descubierto, cambio climático. Este aislamiento de ambas poblaciones duró unos cien mil años, la mitad de la historia de nuestra especie. Más tarde, hará unos cuarenta mil años ambas poblaciones se unieron y comenzaron su largo éxodo fuera de Africa.

De esos dos mil venimos los 6.600 millones de la actualidad, después de haber sobrevivido a la última glaciación hará unos veinte mil años, con temperaturas de –25ºC en Europa Central en invierno, y 7ºC en el veranito.

Anda que como nos caiga la quinta glaciación con el petróleo por las nubes, y sin paneles solares, vuelven a quedar otros cinco mil sapiens.

23 de abril

 

 

El asfalto mojado y el aire cargado de nubes. Las cigüeñas no dejan de picotear en los aleros de piedra. Los pasos resuenan en la calle Compañía.

“Chocamos al doblar la esquina. Yo voy deprisa, con la cartera y el paraguas colgado del brazo porque, aunque ahora por la tarde no llueve, por la mañana cuando he salido de casa, caía una lluvia que amenazaba durar hasta la noche”.

Luce el sol, el aire ligero de luz hace brillar miles de portadas de libros bajo los arcos de la Plaza. Arthur Schintzler me tienta pero demasiado viejo. Demasiados zafones, muchos Noah Gordon, una invasión de Harry Potter. “¿No tiene algo de vampiros?”

Libros de viejo con portadas enteladas, sobadas por manos inquietas, amigas o, tal vez, lascivas; palabras subrayadas señalan un pensamiento, un deseo, una pregunta, alguna luz. Bajo los arcos borbónicos me decido, nada de novelones, algo corto, breve. Más complicado de lo que pensaba, abundan los deseos entre enaguas y los sombreros sin cabeza. No le doy más vueltas, aquí al lado mi admirado Cortázar, un impulso, un recuerdo: ocho caras, ocho cuentos, cinco euros y ya tengo Octaedro.

 Me arrimo a los Mil cretinos del señor Monzó, y sus palabras me agarran del brazo “Es un bar importante, de renombre en el barrio, quizás con el mejor jamón de Barcelona, y unos codillos al horno —cocinados con cebolla, tomate, pimienta, vino blanco y coñac- de altísima calidad.” Definitivamente, tengo hambre. Nos vamos a comer.

“A vos que me leés, ¿no te habrá pasado eso que empieza en un sueño y vuelve en muchos sueños pero no es eso, no es solamente un sueño? Algo que está ahí pero dónde, cómo; algo que pasa soñando, claro, puro sueño pero después también ahí, de otra manera porque blanco y lleno de agujeros pero ahí mientas te cepillas los dientes, en el fondo de la taza del lavabo lo seguís viendo mientras escupís el dentífrico o metés la cara en el agua fría, y a , y ya adelgazándose pero prendido todavía al piyama, a la raíz de la lengua mientras calentás el café, ahí pero dónde, cómo, pegado a la mañana, con su silencio en el que ya entran los ruidos del día”.

 


que la tierra te sea leve

Esta historia comienza en Mérida, un sábado con un sol a ráfagas del norte, el fin de semana de los nombramientos ministeriales, que tanto han dado que hablar, y del gran premio de Estoril. El viento envuelve redondo las gradas del teatro de Emerita Augusta. Proserpina, diosa cuya historia es la base de un mito de la primavera, reina del mundo subterráneo, raptada por Plutón —muy cerca de ella entre las columnas del frente de escena— a los infiernos, nos ha devuelto las lilas blancas y las rosas fragantes al peristilo.

En un arrebato de infiernos primaverales, un hombre mata a su madre y se pasea con su cabeza envuelta en una camiseta por las calles de Murcia.

Cíane —náyade compañera de Proserpina— trató de impedir su rapto pero no pudo hacer nada contra Plutón. LLena de dolor, se disolvió en lágrimas.

Una joven se ahorca con su cinturón de cuero en la verja de la plaza de San Román. (Sit Tibi Terra Levis)

Pirítoo, un amigo de Teseo, trató de conquistar a Proserpina, y bajó al Hades con la intención de casarse con ella. Como castigo se sienta para siempre en la Silla del Olvido, a la que fue firmemente atado con anillos de serpientes. Hércules intercedió por él ante Plutón y lo devolvió al Mundo superior ileso.


corazón

El gitano vaga por su cueva con las tristezas corriendo por el pasillo. A fuerza de noches, ha logrado seducirlas un poquillo, y que tomen el sol en la terraza. Cuando ya les cante, saltarán por la ventana.

Una noche de luna llena, el gitano encontró la tristeza azul tirada en el suelo. Su cabeza había rodado pasillo abajo. Lágrimas de sangre señalaban el rumbo de aquel naufragio. La tomó en brazos. Secó sus lágrimas y la sentó sobre sus rodillas. Ella cerró los ojos y se acurrucó en su regazo. Sin corazón, le cantó todos aquellos deseos que él mantenía amaestrados.

El gitano envolvió la cabeza azul y plantó su tristeza en la maceta blanca. Ahora, sueña despierto un corazón, que haga crecer su amor bajo un cielo gris de lluvia perezosa.

"No. Es mejor comerse el corazón primero. Así no se siente tanto el frío, ni el dolor.

Cuando no se tiene corazón, no hay por qué contenerse. Se puede mirar a la muerte sin temblor. Es el corazón el que nos traiciona, el que nos hace llorar, el que nos hace enterrar a nuestros amigos cuando deberíamos seguir adelante.
Es el corazón el que nos pone enfermos por la noche y nos hace odiarnos a nosotros mismos. Es el corazón el que canta viejas canciones, el que nos trae recuerdos de días cálidos, el que nos hace vacilar ante otra milla que hay que recorrer, ante otro pueblo humeante.

Para sobrevivir al invierno bajo cero y aquella guerra, hicimos una pira con nuestros corazones y lo dejamos a un lado para siempre. No hay casas de empeños para el corazón. No se le puede llevar allí, dejarlo envuelto en un trapo limpio y rescatarlo cuando vengan tiempos mejores.

Cuando se está ante la muerte, deja de tener sentido la pasión por la vida; hay que abandonar la pasión. Sólo así se puede sobrevivir."

La Pasión. Jeannette Winterson.


sans adieu 1, 2, 3


216 RENE LALIQUE Four perfume bottles:

"Sans Adieu" for Worth in green glass, c. 1929,


"La Renommee" tester of clear and frosted glass for D’Orsay, 1922,


"Le Temps Des Lilas" for Houbigant of clear and frosted glass, c. 1922, and a small bottle for Coty enclosed in a metal case.