Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005.

noviembre

Una de mis debilidades —vino y chocolate, aparte— son las chicas rebeldes. Mujeres inconformistas,  artistas-intelectuales de vida agitada, que se adelantaron a su época,  fueron más allá de las convenciones del momento. Y de entre ellas una de mis favoritas es Lou Andreas-Salomé. Así que cuando en la biblioteca de Las Conchas, por una de estas casualidades del destino, me asaltó desde un estante su autobiografía,  Mirada retrospectiva. Compendio de algunos recuerdos de vida,  la pillé cual ávida morfinómana.

Pero en estos momentos ya cargo con la desilusión. Su escritura es lenta, densa, sin agilidad  ni  fluir, repleta de vericuetos y sombras. Largas frases que se retuercen, de las una necesita un candil para comprenderlas a la segunda —ya se sabe, las torpes—. La he terminado a vista de pájaro, visualizando con la mirada sombras de palabras y perfiles conceptuales. No me ha gustado.

A rescatar:

La definición que el señor Freud le dio a su amiga del psicoanálisis, mas propia del señor Allen —Woody— que del  ilustre creador de tal disciplina. Ella lo cuenta así:

 "En momentos en que él mismo experimentaba repugnancia, me expresó su asombro de que a pesar de todo  yo siguiese tan profundamente fiel a su psicoanálisis: “porque yo no enseño otra cosa que a lavar la ropa sucia de la gente”."

La poesía que su gran amigo Rilke le escribió:

Extíngueme los ojos: puedo verte

Tápame los oídos: puedo oírte

Y aun sin pie puedo ir hasta ti

Y aun sin boca puedo conjurarte.

Arráncame los brazos:  te toco

Con el corazón como con una mano

Arráncame el corazón: latirá el cerebro

Y si al cerebro prendes también fuego

He de llevarte entonces en mi sangre.

La poesía de Heinrich von  Kleist  citada en los comentarios, de asombroso parecido a la anterior. 

  Quítame

los ojos, lo oiré; los oídos, lo sentiré;

quítame también  el tacto, lo seguiré respirando;

quítame ojos, oídos, tacto y también olfato,

Arráncame todos los sentidos y concédeme el corazón:

me habrás dejado entonces la campana que necesito

y en un mundo entero llegaré a encontrarlo. 

            Muy propias para este día de difuntos gris y tristón, con flores blancas y claveles rojos sobre tumbas recién fregadas, y churreros a la puerta del Cementerio.

02/11/2005 00:03. #. basuras y legañitas Hay 1 comentario.

dry martini

20051106182509-audreyh.jpgLentamente, sin prisa y algo agitada hunde la aceituna en el líquido transparente; levanta los ojos ceniza de la copa, y enrosca un mechón del pelo negro en su dedo índice. Al fondo,  el gran reloj cromado marca las seis y diez; todavía no ha oscurecido. Son los únicos clientes en la barra de Chicote.  La mujer de blanco revuelve de nuevo, ahora en sentido contrario mientras observa como el barman termina de agitar la coctelera y vierte con suculento cuidado el margarita en la copa del hombre azul.  

—Sabes, el dry martini también era la bebida favorita de Buñuel. Incluso tiene su propia receta. Dice que hay que poner en la nevera, de víspera,  todo lo necesario : copas, ginebra, coctelera, vermut, etc. El hielo ha de estar a unos veinte grados bajo cero; todo un experto.   

—¡Ya...!, muy de especialista, los veinte bajo cero —entona con sorna el hombre azul observando a trasluz la estilizada copa de champán.

—¡Ah, deliciosa! —susurra  La mujer de blanco después de morder sin dientes la aceituna—. Primero, sobre el hielo bien duro echa unas gotas de Noilly Prat y media cucharadita de café, de angostura, lo agita bien y tira el líquido conservando  únicamente el hielo que ha quedado, levemente perfumado por los dos ingredientes. Sobre ese hielo vierte la ginebra pura, agita y sirve. Insuperable, lo he probado.
 
—“Diablos, nunca debí cambiar el escocés por los martinis”, masculla entre dientes el hombre azul mientras la contempla helado y confuso, después de beber el margarita de un trago. La mujer de blanco  huele la copa con fruición tratando de encontrar los restos del Noilly, la angostura o el aroma oculto del hombre azul. 

06/11/2005 18:25. #. delicias con escarcha Hay 2 comentarios.

la décadence

Decadencia, resistencia,  decadencia,  lluvia, alegría,   verano, abrazo, piel, calor,  hielo,  más calor,  sudar,  infierno,  oculto,  personalidad,  amiga,  hablar,  escuchar,  sentir, oler, hierba, espalda, dedo,  estremece,  soplido,  aúlla,  luna,  infiel,  amar,  bebe, futuro,  sellado, abierto,   mano,  cuerpo, enroscado,  montes, senderos, inicio, principio,  desayuno,  soñar,  sonrisa,  pequeña,  caricia, sincera,  cara, rostro,  alma, cadena,  atrapa, red, trapecio, tigre, espanto, belleza,  ingenua, margarita,  deshojada, agua, corre,  océano, evapora, empapa, lluvia,  calor, dios,  nube, deshace,  construir, nuevo,  incierto,  decadencia. 

"La luz diurna más deslumbrante, la racionalidad a cualquier precio, la vida lúcida, fría, previsora, consciente, sin instinto, en oposición a los instintos, todo esto era sólo una enfermedad distinta y en modo alguno un camino de regreso a la vida, a la salud, a la felicidad. Tener que combatir los instintosésa es la formula de la décadence mientras la vida asciende, la felicidad es igual a instinto." Friedrich Nietzsche. El ocaso de los ídolos.

09/11/2005 00:17. #. basuras y legañitas Hay 1 comentario.

la décadanse

Vuelve a intentarlo, ahora acerca su cabeza  a la copa  del dry martini y con su nariz de ingenua bordea el filo de la copa. La mujer de blanco aspira con fuerza, de un trago inútil; los aromas  del  Noilly Prat  se resisten,  ocultos, atrapados entre un hielo que rueda cañerías abajo. Tan sólo el olor lejano  y ardiente del hombre de azul le habla con claridad.  La mujer apoya sus pies con firmeza en la barra metálica del taburete y con un ligero impulso  yergue las contorneadas caderas  y  estira  el escueto vestido de alpaca, en un inútil intento por evitar que sus broceadas  piernas se conviertan en el único abrazo de la mirada del hombre de azul.  

              Tourne-toi               
               Non
               Contre moi...

El hombre de azul apenas  ha articulado dos conversaciones pero ha empinado  tres  margaritas en cinco sorbos, y sus ojos de escualo enredado han  encontrado  la  presa ansiada.  Anclado a aquellos pies largos de dedos proporcionados, felices entre las tiras de piel de las sandalias negras, estremece el deseo en un vaivén de trapecio.                 

               Et danse
           la décadanse…


La melodía de susurros cadenciosos oculta  el tic-tac del reloj cromado.  La mujer siente  calor..., más calor;  un infierno sellado a punto de explotar colma de espanto su cabeza.
—Sí comer algo me vendría bien,  sí volver al principio, empezar. Sí desayunar estaría bien, me sacaría de este cuerpo enroscado y cabeza tambaleante.
Una red de manos invisibles aprisionan los pies de la mujer,  una caricia  en la mirada estrecha el cerco del hombre que desea.   

                    Reste là derrière  moi,
                    balance
                    la décadanse
                    Que tes mains frôlent mes seins et mon cœur qui est le tien…


El hombre levanta ya sin prisas el que sabe su último margarita, como un tigre aúlla recordando la luna  lastimera en la noche lejana. Afuera la lluvia moja el ocaso y un  lacónico olor a hierba mojada acaba de colarse entre las rendijas de la puerta giratoria. Los pies inmóviles de la mujer de blanco mecen su alma  perdida como el ingenuo deshoja la margarita.  Los pies de cielo abierto lo engullen  entre el espanto y la belleza de los recuerdos malditos.  La mujer  encorva los dedos del pie derecho con gesto hastiado  y agita el meñique adormecido por melodiosa voz de la Birkin.  El hombre la mira a los ojos con rostro  de dios  extraviado,  y  en fugaz gesto atrevido se lanza sobre el pie derecho, con impacto contundente y dientes de tiburón arranca los dedos del pie. Atrás queda un muñón y una víctima aterida  descalza ante la barra del bar. 
 
                       La décadanse
                      A bercé nos corps blasés  et nos âmes égarées...
 
 Y  "Lo demás es silencio"  y nieve temprana.

13/11/2005 19:28. #. sin tema Hay 2 comentarios.

cristina

20051121232527-cristina1.jpg

Desde mi camita he visto caer la nieve temprana hecha migas desmenuzadas, y he pensado: “¡Oh, esto es el paraíso!”, hasta que el nubarrón negro de la memoria ha colado su recuerdo entre mis ensoñaciones y me ha mantenido en vilo el resto del domingo.

Ahora, ya cerca de desvelar el asfixiante misterio, nerviosa y apresurada cruzo la plaza de España. La banderola patria agita los gualdas al ventarrón del atardecer lluvioso.

—¿Habrá resistido? Tal vez un mal golpe se lo ha llevado por los aires.

Mi curiosidad enciende los pies ágiles, y abre la espita a las dudas torbellino que envueltas y revueltas quiebran mis manos heladas.

—¿Seguirá allí? Las últimas ventiscas lo habrán arrancado, seguro. No creo que haya aguantado las pesadas lluvias, ni la nevada otoñal. Es frágil… —pienso en un ir y venir de voces y pasos acelerados.

Los pensamientos amarillos de la medianera de la avenida de Mirat aúllan con grito de pétalo helado: “No está, no está, ha volado...”. Temerosa y agitada doblo la esquina de Pérez Oliva, camino atropellada calle arriba. Sonrío, busco con la mirada impaciente. Imposible distinguir desde aquí. No puedo ver claro. Acelero. Sí, ahora, puedo verlo, ahí continúa: el cartel pequeño pero firme, bien atado a los férreos barrotes negros del balcón, algo doblado y maltrecho por las lluvias, los vientos y las noches heladas, por las noches sin ella. Ahí sigue, cerca y lejos, a siete metros sobre tierra, en el primer piso del número siete, encima de la whiskería Orquídea y frente al roñoso taller mecánico Auto. Ahí permanece altivo, enhiesto, testigo de las noches perdidas, cutre y maravilloso este cartón de embalar, de un marrón mortecino más adecuado para un panfleto maoísta que para precioso pendón de tan rotunda y transparente declaración de amor: 

  “Cristina te quiero

—¡Uy, qué alivio! Menos mal… Sí, ahí está todo: las telas descoloridas, marco desteñido a tan tierna confesión, las menudas flores negras y alargadas —más bien cursis—trepando entre las marcadas letras negras, y la cuidada caligrafía de las tres mágicas palabras. Y un delicioso reguero de sensualidad me recorre el espinazo.

Desde luego, estoy hecha una sentimental. Cabizbaja y pensativa, me dejo llevar hacia la plaza de El Charro. Camino torpe con unos cuantos ovillos de preguntas entre las piernas: ¿un amor no correspondido?, ¿anónimo?, ¿lo habrá visto Cristina?, ¿qué clase de tipo cuelga en el balcón su íntima declaración?, ¿desde cuándo?, ¿sucumbirá Cristina ante tal mediática confidencia?

16/11/2005 21:48. #. en provincias Hay 5 comentarios.

20 noviembre

¿Desde cuándo le ha dado al PP charro por los asuntos exteriores? ¿A qué viene esta desmedida afición de los gerifaltes provinciales del  PP por los viajes a Argentina? Financiación partidista, ¿tal vez, donativos anónimos? No hace  un mes  la señora Presidenta de la Diputación con séquito y viandas disfrutó de un   viajecillo por  la tierra de los “ches”, y ayer mismo mi Lanzarote ha regresado de su viaje hecho de un “porteño” de pro, experto en  tango  y bandoneón. Cualquier día de estos contesta en el pleno las preguntas del sosín de Fernando Pablos  con aquello de “Tomo y obligo...”, y  si no al tiempo.

Claro que las vueltas a la realidad son duras, y recién llega mi Lanzarote  se encuentra con que le han vuelto a ilustrar en rojo el medallón  que el Caudillo tiene en la  plaza Mayor.  Él que tan limpito y lustroso lo  había dejado para la Cumbre Iberoamericana  y ¡zas! ,  una vez más,  botecito de pintura al canto. Si es que son unos vándalos...., precisamente ahora que se cumplen  los treinta años de su muerte, se lo tienen que embadurnar con saña.  Con lo adecuado del medallón  en esta plaza Mayor, testigo de las arengas del de Ferrol a los capitalinos una vez instalado su cuartel general en el Palacio del Obispo frente a la Catedral nueva –siempre con tutela de los cielos, el general-,  y muy cerca del paraninfo de la Universidad donde el  general Millán Astray  —un bohemio del patriotismo— interrumpió el discurso del rector Unamuno con su agraciado grito de guerra: “¡Muera la inteligencia!

20/11/2005 18:09. #. en provincias Hay 2 comentarios.

los días

20051124222702-friedrich1.jpg

Las horas liquidan su registro  entre  liquidez inmediata, usuarios, registro, prudencia contable, provisión de fondos, gestión continuada, servicios, memoria, anualidad, imagen fiel, ajustes, ejercicio, herramienta, periodificación, valor residual, operaciones, diferidos, reclasificación temporal, desviaciones, inmovilizado, demérito, corto plazo, valores, insolvencias, devengo, plan, precio de adquisición, financiación afectada, operativa, provisiones, valor venal, imputación de la transacción, solvencia, endeudamiento, saldos, anticipos, indicadores, caja, esfuerzo inversor,  gasto diferido, provisiones, regularización y cierre.
La noche cancela el saldo amapola de tus ojos.

24/11/2005 22:27. #. basuras y legañitas Hay 2 comentarios.

variación

En el remanso del aire

bajo la rama del eco.

 

El remanso del agua

bajo fronda de luceros.

 

El remanso de tu boca

bajo espesura de besos.

 

Federico García Lorca: Primeras canciones. 1922  

 

 

 

27/11/2005 19:28. emma b #. delicias con escarcha Hay 1 comentario.

Rita en la montaña turca

Como con mi amiga Rita una ensalada más bien sosa en el delicioso patio del Delicatessen —lo que casi me cuesta una gripe— y me cuenta su calamitosa expedición veraniega a Turquía. Tal viaje turístico consistió en unas seis jornadas de senderismo por los montes de la Capadocia, cargando con la mochilita y durmiendo de acampada, aparte de los días de estancia en Estambul y en otra delicia turca. Cómo viajaba con su amiga belga, que contrató el viaje con una agencia francesa, rápidamente imaginé una estupenda excursión de europeos fashion y alternativos.

—¡Huy!, trekking y con guiris, genial, todo chicos guapos. ¿Habrás ligado un montón? —le pregunto ansiando conocer los pormenores de sus aventuras con algún holandés errante (los guiris: mi debilidad, lo reconozco).

Silencio y vuelta al rizo negro que acolcha su mirada perdida. En su clásico binomio inferencia-deducción de científica, mi amiga pensó que tenía todas las variables en la mano, y que no sé cuántos días de caminata en plena naturaleza bien valdrían alguna bonita historia de amor en la que refugiarse durante el mohoso invierno de su ciudad. Pero, una vez más, resultó la profecía que se cumple así misma, y en el grupo tan sólo dos hombres: un francés –con novia presente, por supuesto- y el guía, que para colmo era un turco borde y misógino. Sí, un montón de guapas europeas de senderismo por la Capadocia.

—Bueno, el francés era encantador y, como el guía era tan borde produjo un efecto rebote y se estableció una especial comunicación, más solidaridad entre nosotras. ¡Uff!, después de aquellas jornadas tan largas... Y el paisaje, maravilloso, sin rastro de civilización. —Y con sus manos de sabia delgada se explaya en desenvolver las bondades y bellezas del paisaje, en la maravillosa experiencia de la dureza del camino, de luchar con tus límites para seguir y no quedar atrás, en las heridas y los dolores, en el esfuerzo y el cansancio.

—Sí, contado así hasta es atrayente —le digo con estos ojos compasivos que Misombra me presta para las ocasiones—. No sé, chica, pensé que estos europeos serían diferentes. En mi clase de inglés sólo hay chicas, una ruina. Aunque, ya sabes, esto son las provincias. Pero ya veo..., si es turismo de aventura porque es eso, y si es el inglés porque es estudiar. No sé... ¿Qué hacen? ¿Dónde se meten?

30/11/2005 21:32. emma b #. ellas Hay 5 comentarios.

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris