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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.

ya la campaña

A paso de marcha ligera, acompasado, como de reglamento de infatería, lord Amilivia, acompañado del presi de la Diputación, realizó el paseíllo hasta el escenario de un hotel de León dispuesto a deleitar al respetable cantando, con voz templada, de vicetiple, la “Canción de campaña y acompañamiento a Mario Amilivia”, el pasodoble compuesto por los amigos de su peña -que le han montado un blog y todo-, y que será el himno de su campaña para la reelección como Alcalde de León. Chaquetilla ajustada, de plata y azabache para un pasodoble con título de postín y letra de poca gracia y escasa enjundia:

Vaya equipo que tenemos
Qué futuros concejales
Con esto no hay nadie quien nos gane
No habrá nadie que te iguale

Amilivia, Amilivia tu serás
De nuevo alcalde
Por lo bien que te has portado
Con esta ciudad tan grande.

En fin, poco salero para un pavisoso, una oda al leonesismo chauvinista y al amilivianismo. Ahora sólo espero que mi Lanzarote siga los pasos de mi lord —por dios que no me defraude y que su jefe de comunicación se ponga a ello—, y se arranque con otro pasodoble más torero, arrollador, con más embestida de naturales y volapiés, pitos y broncas, con música a lo “Paquito el Chocolatero”, y letrilla de salero, más en la onda de La Parrala –a tono con la hondura de nuestro ínclito Alcalde—:

Que sí, que sí, que sí, que sí,
que a la Parrala le gusta el vino.
Que no, que no, que no, que no,
ni el aguardiante ni el marrasquino.
Que sí, que sí, que sí, que sí,
que si no bebe no pué cantar.
Que no, que no, que no, que no,
que sólo bebe para olvidar.

Aunque, ahora que se ha puesto el centro por montera, tal vez, nos sorprenda con algo más políticamente correcto y castizo, de nuestra idiosincrasia más profunda en plan:

El beso, el beso,
el beso en España
lo lleva la hembra
muy dentro del alma.
Le puede usted besar en la mano,
le puede dar un beso de hermano.
Y así, lo besará cuanto quiera,
pero un beso de amor
no se lo da a cualquiera.

Claro que no es fácil encontrar un Quiroga y un León a estas alturas del XXI.

02/03/2007 00:27. emma b #. en provincias Hay 4 comentarios.

piropo

En un país lejano y lluvioso, había una vez un novio bajito de cara afilada y perfil recortado, que siempre usaba una bufanda a rayas y sólo sabía decir un piropo: “Eres como un cronopio”.

No sin trabajo un cronopio llegó a establecer un termómetro de vidas. Algo entre termómetro y topómetro, entre fichero y curriculum vitae.
Por ejemplo, el cronopio en su casa recibía a un fama, una esperanza y un profesor de lenguas. Aplicando sus descubrimientos estableció que el fama era infra-vida, la esperanza para-vida, y el profesor de lenguas inter-vida. En cuanto al cronopio mismo, se consideraba ligeramente super-vida, pero más por poesía que por verdad. A la hora del almuerzo este cronopio gozaba en oír hablar a sus contertulios, porque todos creían estar refiriéndose a las mismas cosas y no era así. La inter-vida manejaba abstracciones tales como espíritu y conciencia, que la para-vida escuchaba como quien oye llover tarea delicada. Por supuesto la infra-vida pedía a cada instante el queso rallado, y la super-vida trinchaba el pollo en cuarenta y dos movimientos, método Stanley-Fitzsmmons. A los postres las vidas se saludaban y se iban a sus ocupaciones, y en la mesa quedaban solamente pedacitos sueltos de la muerte.


Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar,
pero piensa que es una crueldad inútil
y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz.
La flor piensa: “Es como una flor”.

Historias de cronopios y de famas. Julio Cortázar.

julieta de los espíritus

El concierto de Julieta Venegas era un concierto para chicas. Muchas, muchas chicas en el Sánchez Paraíso el día de la mujer trabajadora. Todas coreaban sus canciones: las tímidas susurraban aquello de “yo te quiero con limón y sal, yo te quiero tal y como estás,... yo te quiero si vienes o vas...”; las chicas de ojos grandes voceaban con voz de tango: “Porque no supiste entender a mi corazón, lo que había en él porque no tuviste el valor de ver quien soy... No voy a llorar y decir que no merezco esto, porque es probable que lo merezco pero no lo quiero, por eso me voy que lástima pero adiós, me despido de ti y me voy, que lástima pero adiós me despido de ti...”. Las frágiles japonesas musitaban con ojos lánguidos y mano tenue: “eres para mí, me lo ha dicho el viento, eres para mí, lo oigo todo el tiempo, eres para mí la sombra que pasa, la luz que me abraza...”. Las rebeldes de flequillo raso y pies inquietos canturreaban las versiones de Los Tigres del Norte y del señor Calamaro.

Y ellos..., ellos miraban embelesados el mohín coqueto de Julieta cuando entornaba sus redondos ojos negros y echaba su cabeza y su pelo hacia atrás, por encima de sus hombros.

09/03/2007 21:49. emma b #. ellas Hay 11 comentarios.

calle compañía

20070315234546-principito2.jpg

La calle Compañía es mi calle favorita: solitaria y mojada en el amanecer de un domingo de Agosto, oscura y fría en las noches de Enero. Uno día de éstos, sobre la puerta metálica de un pequeño armario empotrado en uno de sus muros de piedra, un grafitero anónimo ha pintado la silueta de El Principito y esta cita de uno de mis libros favoritos:
Lo esencial es invisible a los ojos


"—Adieu, dit le renard. Voici mon secret. Il est très simple: on ne voit bien qu’avec le coeur. L’essentiel es invisible por les yeux.
—L’essentiel es invisible por les yeux, répéta le petit prince, afin de se souvenir.
—C’est le temps que tu as perdu pour ta rose qui fait ta rose si importante.
—C’est le temps que j’ai perdu pour ma rose... fit le petit prince, afin de se souvenir.
—Les hommes ont oublié cette verité, dit le renard. Mais tu ne dois pas l’oublier. Tu deviens responsable pour toujours de ce que tu as apprivoisé. Tu es responsable de ta rose...
—Je suis responsable de ma rose... répéta le petit prince, a fin de se souvenir."

Le Petit Prince. Antoine de Saint –Exupéry.

MG - DC Warner

Aquí al lado, apenas dos kilómetros más allá de la horripilante escultura del obrero, un poco desviado del monumento al toro, en su estudio de Cabrerizos, Manuel García, dibuja las historietas de los grandes personajes del comic yanquee: Superman, Batman —su preferido—, La Masa o Spiderman. Este chicuelo de mofletes satisfechos, labios finos y quesito juguetón, crea diario para las grandes editoriales americanas las tiras de estos personajes y de alguno más que me queda en el tintero. Hará dos semanas el niño ha pasado de Marvel para fichar por DC-Warner. ¿Cuál es su sueño?

20/03/2007 22:53. emma b #. en provincias Hay 7 comentarios.

marianne faithfull


Antes de la guerra, bajo las doradas molduras románticas y la araña de cristal del salón de baile del Círculo de Bellas Artes, las jóvenes aristocráticas madrileñas seducían con sus bailes entre un fru-fru de sedas y tules; el sábado pasado la hija de la baronesa von Sacher-Masoch, Marianne Faithfull, sedujo a la concurrencia con su voz cruda y profunda y sus intensos ojos azules, a pesar de la blusa cursi de señora inglesa de vacaciones en Benidorm.

Con un cuarto de hora de retraso, sin probar sonido y con un "focking cold", MF comenzó su primer concierto en Madrid, después muchos años, como una auténtica my lady: "Thank you ladys and gentelmans...". Un concierto intimista, cercano —más de sentados que de pies y con el cuello al límite de la distensión— en el que cantó dieciséis temas de su larga carrera: desde As tears go by —la primera canción escrita por Jagger y Richards— con una voz cargada de autodestrucción y noches al relente en las calles del Soho, nada que ver con la inocente y modosita de los años 60; Vagabond ways; Love & Money, Something Good de su album Kissin Time; a Crazy love del señor Nick Cave, de su último disco Before the Poison. Solo faltaron algunos de sus temas de Bertolt Brecht y Kut Weill, una pena!

My lady con sus 61 años, sus kilos, su cáncer a cuestas y su tatuaje de mano, vibraba feliz en el escenario, parloteaba, agradecía los piropos, se acercaba al atril y con elegancia se ponía las gafas de ver entre canción y canción, bebía té y sorbos de agua que rodaban mentón abajo, rebosaba energía, generosa, como sólo los supervivientes saben hacerlo. Un único bis, el maravilloso Don't forget me de Harry Nilsson.

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